Game over?

Análisis del impacto de las crisis energética, climática y de deuda

Calentamiento global o enfriamiento global, tú decides

Os propongo una excursión por los datos de la temperatura de la Tierra en el pasado, para empezar a pensar por nuestra cuenta sobre el cambio climático.

 

 

Todos, incluso los más escépticos, necesitamos tener un sistema de creencias para funcionar en el mundo. El conocimiento se ha incrementado muchísimo en nuestra civilización industrial, y lo ha hecho a costa de dispersarse. Una persona moderna no sabe más que una persona antigua (y yo argüiría que sabe significativamente menos), solo que sabe de cosas diferentes. Sobre las cosas de las que no tenemos experiencia directa o conocimiento profundo, lo que hacemos es establecer una creencia, que viene fuertemente influenciada por el número de veces que se nos dice y quién nos lo dice.

 

Una vez que tenemos establecida nuestra creencia sobre un asunto, nos cuesta mucho cambiarla porque la estabilidad de las creencias es esencial para el convencimiento de que estamos en lo correcto. Tendemos entonces a etiquetar al resto de las personas con respecto a si tienen las mismas creencias que nosotros o no en cada uno de los asuntos que consideramos importantes.

 

En los asuntos altamente polémicos, rápidamente se forman dos campos, los pro-algo y los anti-algo, y los más apasionados de ambos campos se enfrentan sin fin. Cuando el asunto implica a la ciencia, dado que ésta no se basa en un sistema de creencias, los científicos expertos en el tema aportan la evidencia relevante al asunto, lógicamente influenciando la creencia de un número muy alto de gente, puesto que el quién nos lo dice es muy importante a la hora de establecer nuestras creencias, y la mayoría de la gente concede importancia a lo que dicen los expertos en un tema.

 

Un ejemplo es la evolución. Los anti-evolución son pocos porque los científicos nos han podido enseñar pruebas de ella, que casi todos hemos visto en museos y libros. Pocos tienen experiencia directa en la evolución, pero nuestra creencia en ella es firme y si alguien nos dice que no cree en la evolución, inmediatamente vamos a ponerle una etiqueta ("chalado" o "fanático religioso") sin dejarle siquiera que se explique.

 

¿Que pasa cuando la ciencia no puede aportar pruebas concluyentes de algo? Bueno, esto es algo muy interesante. Resulta que los científicos son personas (increíble, lo sé) y se guían por sus propios sistemas de creencias. Sus sesgos personales les afectan a la hora de decidir qué experimento van a hacer y de que manera lo van a hacer. Cuando la ciencia no tiene algo claro, se guía por modas, lo que creen la mayoría de los científicos de ese campo, especialmente los influyentes. Los científicos viven de publicar artículos, y es mucho más difícil publicar los artículos que van en contra de las modas, por lo que éstas se autoalimentan y los científicos que mantienen creencias diferentes a la moda son discriminados a nivel de puestos y dinero para investigar.

 

Sin embargo, las modas científicas no tienen una mayor probabilidad de acertar que sus creencias opuestas. Lo mejor de la ciencia es que si aparecen pruebas convincentes de que la creencia opuesta es la correcta, por entrenamiento, la mayoría de los científicos se despojará de su creencia anterior y adoptará la nueva en un tiempo muy breve. Hay que aplaudirles por ello. Pero en ausencia de dichas pruebas, no hay por qué considerar que la creencia de una mayoría de científicos es un argumento de peso. La ciencia ha avanzado en numerosísimas ocasiones en contra del consenso científico del momento.

 

La climatología es a duras penas una ciencia experimental en cuanto a que el clima es un mal sujeto para hacer experimentos. El grado de desconocimiento es muy grande, hasta el punto de que no se sabe muy bien la causa de los periodos glaciales (conocidos incorrectamente por el vulgo como glaciaciones). La teoría más aceptada hoy en día fue propuesta por Milutin Milankovitch en 1920, pero como suele suceder se enfrentó al consenso científico de la época y tardó 50 años en ganar suficiente apoyo, a raíz de los datos obtenidos en los años 70. Dicha teoría propone que son cambios orbitales y del eje de la Tierra los responsables de dichos periodos glaciales. Otras teorías que compiten o la complementan apoyan cambios en la actividad del Sol, las corrientes oceánicas, la composición atmosférica o el vulcanismo. Hasta donde yo he leído, nadie sabe por qué la Tierra se encuentra desde hace casi 3 millones de años en una edad de hielo. Sí, nos encontramos en lo más profundo de una edad de hielo, solo que afortunadamente (o quizá no podría ser de otra forma) estamos en un periodo interglaciar.

 

La cruda realidad es que en el tema del cambio climático, si hay que recurrir al consenso científico es porque no hay suficiente evidencia de algunos de los postulados que se discuten.

 

Así que antes de que me pongáis una etiqueta, os diré que yo estoy dispuesto a creerme lo que se pueda demostrar y a dudar de lo que no se consigue demostrar. No compro teorías basadas en modelos sin suficiente soporte experimental. No acepto el principio de autoridad y sostengo que el peso de la prueba recae sobre los que proponen cambios de políticas que cuestan miles de millones de euros, porque deben justificar dicho gasto. Creo que es una postura razonable.

 

Para empezar podemos distinguir algunos hechos de algunas creencias:

 

Hechos

 

1. El clima está cambiando.

El clima de la Tierra siempre ha estado cambiando. El cambio es la norma, lo extraordinario sería que el clima estuviera estacionario.

 

2. En los últimos 100 años la temperatura media de la Tierra ha experimentado un aumento medio de cerca de 0.8º C.

El aumento ha tenido lugar esencialmente en dos periodos 1910-1940 y 1978-1998.

 

3. El hombre es responsable de causar un gran daño al sistema biológico de la Tierra a través de la deforestación, destrucción de habitats, contaminación, extinción de especies, y acaparamiento de recursos.

Todos y cada uno de estos fenómenos está claramente documentado y apoyado en abundancia de datos. El daño causado es tremendamente preocupante e irresponsable, pero no existe una acción concertada para detenerlo a un nivel capaz de tener un impacto relevante, y tampoco existen planes a nivel internacional para ello.

 

4. El hombre es responsable de la liberación de unas 300 giga toneladas de CO2 en la atmósfera en los últimos 75 años. Dado que el CO2 es un gas con efecto de invernadero (GHG), necesariamente ha tenido que tener un efecto positivo en el calentamiento de la Tierra.

 

5. Cualquier variación de varios grados en la temperatura media de la Tierra tendrá efectos negativos sobre al menos parte de la humanidad.

Estamos extendidos sobre la mayor parte de la superficie de la Tierra y adaptados a las condiciones climáticas de los últimos 200 años. Cualquier cambio tendrá un impacto negativo sobre al menos parte de la población de la Tierra.

 

6. Tarde o temprano dicha variación va a producirse.

Corolario del hecho 1. Los humanos no poseemos la capacidad de controlar el clima del planeta.

 

Creencias

 

1. El hombre es el principal responsable del calentamiento global de la Tierra desde 1978.

 

2. El aumento de CO2 en la atmósfera es el principal inductor del aumento de temperatura en la Tierra desde 1978.

 

3. Nos dirigimos hacia una catástrofe climática sin precedentes debido al calentamiento global.

 

4. Reduciendo las emisiones de CO2 podemos evitar el calentamiento global.

 

Ahora que quede bien claro que no estoy diciendo que esas creencias sean falsas, sino tan solo que son creencias, dado que la ciencia aún no ha podido demostrarlas. Así que no corráis a buscar links donde otra gente, científicos o no, manifiesta esas creencias. Por supuesto hay artículos científicos donde se presentan datos que apoyan o que no apoyan esas creencias, pero ni unos ni otros han conseguido todavía demostrar de manera convincente que una cosa o la contraria sean ciertas.

 

En futuros artículos podremos examinar estas creencias, a ver si entre nosotros, como legos en la materia, llegamos a cierto grado de convencimiento o si permanecemos escépticos. De momento vamos a dejarlo así.

 

De lo que quiero hablar hoy, y ya está siendo larga la introducción, es de algo que como entendidos en economía comprendemos mejor, tendencias y ciclos.

 

Tendencias y ciclos en la temperatura de la Tierra

 

Primero un marco de referencia: La Tierra tiene 4500 millones de años, pero la vida solo tiene unos 3500. En cuanto al clima se refiere realmente solo nos interesa desde que hay animales y plantas, es decir el eón Fanerozoico, unos 540 millones de años.

 

Primer hecho curioso, durante ese periodo la Tierra ha estado más caliente que ahora el 90% del tiempo. Una media de +3°C, y hasta +9°C más caliente que la actualidad (ahora está a unos 14°C de media), así que la norma general fanerozoica es una Tierra mucho más caliente que ahora, en la que cada 150 millones de forma cíclica se alternan periodos muy calientes con edades de hielo.

 

Estimación de las temperaturas durante el Fanerozoico en diferencia en grados con el presente basandose en los isótopos de dO18. El presente está a la derecha, en el cero. Las extinciones masivas parecen asociarse a periodos de rápido enfriamiento. Se aprecia claramente un ciclo de unos 150 millones de años. Fuente: Bill Illis. Datos: Jan Veizer.

 

Desde hace más de 65 millones de años, durante la era Cenozoica, o edad de los mamíferos, la Tierra ha ido enfriándose progresivamente hasta llegar al millón de años actual, que constituye uno de los periodos más fríos de los últimos 540 millones de años. La tendencia principal de 90 millones de años es por lo tanto al enfriamiento. La consideraríamos la tendencia primaria y desciende unos 0.2°C cada millón de años, pero con una volatilidad que puede llegar a los ±3°C. Presenta unos ciclos de unos 30 millones de años.

 

Estimación de las temperaturas durante el Cenozoico en diferencia en grados con el presente basandose en los isótopos de dO18. El presente está a la derecha, en el cero. Se aprecia claramente un ciclo de unos 30 millones de años también visible en la figura anterior. Fuente: Bill Illis. Datos: James Zachos.

 

Debido a ese descenso, en los últimos 3 millones de años la Tierra ha entrado en una edad de hielo, conocida como glaciación Cuaternaria, durante la cual tuvo lugar la aparición de los humanos hace unos dos millones de años. El término glaciación, se refiere por tanto a todo el periodo de esos 3 millones de años.

 

En esta edad de hielo la temperatura media de la Tierra continúa descendiendo desde unos 14°C hasta unos 11°C que es la temperatura media de los últimos 700.000 años (3°C por debajo de la actual). La media móvil (MM) por lo tanto está 3°C por debajo de donde nos encontramos. Puesto que tanto el ciclo de 150 millones de años como el de 30 millones de años se encuentran cerca de mínimos, cabe esperar que en unos pocos millones de años termine la glaciación Cuaternaria y se inicie un largo periodo de calentamiento, aunque eso a nosotros nos da igual.

 

Estimación de las temperaturas durante la glaciación Cuaternaria en diferencia en grados con el presente basandose en los isótopos de dO18. El presente está a la derecha, en el cero. Desde hace un millón de años se establece una periodicidad de 100.000 años en el sistema de ciclos. Fuente: Bill Illis. Datos: James Zachos.

 

Dentro de la edad de hielo de los últimos 3 millones de años, se producen unas oscilaciones cíclicas cada 100.000 años. En cada ciclo se presenta un periodo frío, al que denominamos periodo glacial y un periodo menos frío al que llamamos interglaciar y que suele ser bastante más corto. En general 10-15.000 años para el interglaciar, 85-90.000 años para el glacial. El frío es la norma durante las edades de hielo, nuestra temperatura actual es la excepción.

 

El ser humano moderno aparece en Africa hace unos 200.000 años, durante un periodo glacial denominado Riss en los Alpes, y se expande a la península arábiga y el medio oriente en el periodo interglaciar denominado Eemiense (denominación noreuropea) que tuvo lugar entre 130-115.000 años. El interglaciar Eemiense fue más cálido y húmedo que el actual, llegando a alcanzar 2°C más de lo que hemos alcanzado en el presente. De hecho nuestro interglaciar parece ser el más "fresco" de los cinco últimos.

 

Estimación de las temperaturas durante los últimos 400.000 años en diferencia en grados con el presente basandose en los isótopos de dO18 del núcleo de hielo antártico de Vostok. El presente está a la derecha, en el cero. Fuente: Ole Humlun. Datos: Petit, J.R., et al., 2001. Vostok Ice Core Data for 420,000 Years.

 

Pero la gran expansión de los humanos modernos tiene lugar durante el periodo glacial Würm (denominación alpina) hace 75-25.000 años. Periodo en el que acaba con la competencia de los "otros humanos". Aprovechando el bajo nivel del mar en el último máximo glacial (LGM) hace 20.000 años y el último coletazo del periodo glacial, denominado tardiglacial o Dryas reciente (YD) hace 12.000 años, el hombre moderno se termina de expandir por los cinco continentes.

 

Hace 11.500 años la temperatura se aleja rápidamente de la media de la glaciación en la que vivimos y se inicia el periodo interglaciar en el que vivimos, denominado Holoceno. El interglaciar presenta una variabilidad de temperaturas diez veces menor que el glaciar que le precede. El máximo de temperatura del actual periodo interglaciar, el óptimo climático del Holoceno, se alcanza entre hace unos 8-7.000 años, y desde entonces está descendiendo lentamente. Por lo tanto, dentro del actual ciclo glacial, la tendencia secundaria de los últimos 7.500 años es descendente.

 

Estimación de las temperaturas durante el Holoceno basandose en los isótopos de dO18 de núcleos de hielo de Groenlandia. Cada división de la derecha equivale a un grado centígrado. El presente está a la derecha, en el cero. Se aprecian ciclos de unos 1000 años.

 

Toda nuestra historia desde el inicio de la agricultura está teniendo lugar en un máximo climático de temperaturas que es la excepción dentro de una norma mucho más fría y mucho menos hospitalaria para la agricultura y el hombre. Algunos interglaciares tienen un máximo climático corto, de unos 2 a 4.000 años, como el Eemiense. Hemos tenido suerte (o quizá no pudiera ser de otra forma o no estaríamos aquí) de que el Holoceno tenga un máximo climático más largo. Nadie sabe cuando va a terminar, podrían ser 100 años o 4.000, no mucho más. Lo que sí se sabe es que los cambios se producen en general de una manera muy rápida, en unas pocas décadas.

 

Dentro del Holoceno o interglaciar en el que vivimos, se producen oscilaciones climáticas regulares de "menor" entidad. La más importante tiene un periodo de unos mil años y se ha vuelto más regular en los últimos 4000 años. Hace 2000 años tuvo lugar un máximo, conocido como el periodo templado romano (RWP) durante el cual los romanos cultivaron viñas en el norte de Inglaterra, algo que hoy en día solo es posible con modernas variedades resistentes al frio. Le siguió un periodo más frío, conocido como la edad oscura con su punto más frío hace 1300 años. Hace 1000 años tuvo lugar otro máximo, el periodo templado medieval (MWP), que fue seguido por un periodo frío conocido como la pequeña edad de hielo (LIA), con su punto más frío hace 300 años. Actualmente deberíamos estar en otro máximo, el periodo templado actual.

 

Estimación de las temperaturas durante el periodo histórico basandose en los isótopos de dO18 de núcleos de hielo GISP2 de Groenlandia. Cada división de la derecha equivale a un grado centígrado. El presente está a la derecha, en el 2000. Se han marcado en verde los máximos de los ciclos de 1000 años. Fuente: Green World Trust. Datos: Richard Alley, 2000

 

Aunque hay una gran disputa al respecto, los datos de los núcleos de hielo de Groenlandia y la Antártida, los anillos de árboles en Europa, las turberas, y otros datos de otros continentes apoyan que tanto el MWP como el RWP fueron periodos más cálidos que el actual. Dado que estamos en tendencia descendente, los máximos tienden a ser menores, y los mínimos también cada vez menores.

 

Es decir, hay indicios basados en datos históricos de que nos podemos encontrar en un máximo climático de un ciclo de 1000 años.

 

Aún queda un último ciclo que mirar. Es un ciclo de unos 60 años que también se ve en los datos del Holoceno. Este ciclo tuvo máximos en 1880, 1943 y 2007. En este ciclo ya hemos pasado el máximo y si se cumple deberíamos estar descendiendo hacia un mínimo que deberíamos alcanzar hacia 2039.

 

Medida real de la temperatura global HadCRUT4 expresada como anomalía con respecto a la media de 1961-1990. Se presenta también un modelo formado por una tendencia lineal y una curva sinusoidal con periodo de 63 años. Fuente: Warren Meyer. Datos: HadCRUT4

 

Resumiendo, estamos en tendencia primaria negativa de 50 millones de años, muy lejos por el lado caliente (por encima) de la media móvil cuaternaria, hemos pasado el máximo del ciclo de 100.000 años, que presenta tendencia secundaria negativa, por encima de la media móvil holocena, estamos en el máximo (o cerca de él) del ciclo de 1000 años, y hemos pasado el máximo del ciclo de 60 años con lo que la tendencia terciaria (la del calentamiento global) está cambiando de positiva a negativa.

 

¿Dónde pondríais vuestro dinero sobre lo que viene a continuación, más frío o más calor? ¿Creéis que estamos situados en una burbuja de calentamiento a punto de pinchar?

 

Las respuestas cuentan como encuesta informal.

120 comentarios

(mostrando del 121 al 122) Añadir comentario
  1. Soynylo

    en respuesta a Knownuthing
    Ver mensaje de Knownuthing

    Hola,

    Una pena que no hayas podido leer el enlace que te facilité. Estamos de acuerdo en estar en desacuerdo sobre la afectación de la subida del nivel del mar a los atolones de coral. Supongo que no se puede estar de acuerdo en todo.

    Un saludo.

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  2. Knownuthing

    en respuesta a Soynylo
    Ver mensaje de Soynylo

    Oh no Nylo, si lo he leído, aunque no había nada nuevo para mí en el artículo. Wattsupwiththat es un sitio que leo con cierta frecuencia.

    No creo que haya tal desacuerdo si lees lo que he dicho, que es que la existencia de las personas que viven no solo en atolones, sino también en islas bajas está siempre en peligro frente a los fenómenos ciclónicos. Que los atolones crecen con el mar es evidente en el hecho de que el mar ha subido cientos de metros desde la última glaciación y lleva subiendo cientos de años. Las islas de los arrecifes (ver foto de una de Tuvalu), sin embargo no están constituidas por coral, sino por arena y residuos orgánicos depositados por el viento, las mareas y las corrientes marinas. Su forma de crecer es distinta a la de los corales. En parte dependen del crecimiento de la cubierta vegetal que en general es la que fija los materiales.

    Como he dicho, el ascenso del nivel del mar puede hacer que todo aquel que viva a menos de 1 m. de altitud vea incrementado su riesgo de inundaciones. Independientemente de que los atolones crezcan lo que deban o de que sea culpa suya el incrementar el riesgo.

    Un saludo


    Tuvalu (isla)

    Tuvalu (isla)

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