Acceder

Tengo hipoteca variable en 2026: ¿me paso a fija o me quedo como estoy?

La pregunta que se hacen miles de familias españolas ahora mismo. Sin rodeos, sin tecnicismos, con los números encima de la mesa. Hay una fecha que muchos hipotecados tienen marcada en rojo en el calendario. La revisión anual. Ese momento en el que el banco recalcula tu cuota según el Euríbor y...
 
La pregunta que se hacen miles de familias españolas ahora mismo. Sin rodeos, sin tecnicismos, con los números encima de la mesa. 

 

Hay una fecha que muchos hipotecados tienen marcada en rojo en el calendario. La revisión anual. Ese momento en el que el banco recalcula tu cuota según el Euríbor y descubres si el mes que viene pagas más, menos, o lo mismo. 

Durante 2022 y 2023 esa fecha fue una pesadilla. El Euríbor se disparó de territorio negativo hasta rozar el 4%, y miles de familias vieron cómo su cuota mensual subía 200, 300, incluso 400 euros de golpe. Sin previo aviso. Sin margen de maniobra. 

Ahora el escenario ha cambiado. El Euríbor ha bajado. Las hipotecas fijas han ajustado sus condiciones. Y la pregunta que antes era urgente por miedo, hoy vuelve a ser urgente por oportunidad: 

¿Me quedo en variable o es el momento de pasarme a fija? 

 

Primero, entendamos dónde estamos


 En abril de 2026, el Euríbor a 12 meses —el índice al que están referenciadas la mayoría de hipotecas variables en España— se sitúa en torno al 2,3%. Lejos del 4% de hace dos años, pero también muy lejos del -0,5% que muchos hipotecados recuerdan con nostalgia.

Lo que esto significa en la práctica: si tienes una hipoteca variable con un diferencial típico de Euríbor + 0,99%, tu tipo de interés actual ronda el 3,3%. No es dramático, pero tampoco es barato. 

¿Y las hipotecas fijas? Los mejores tipos fijos del mercado en este momento se mueven entre el 2,8% y el 3,2% a 25-30 años, dependiendo del banco y de tu perfil como cliente.

La diferencia, como ves, ya no es enorme. Y eso es exactamente lo que hace que la decisión sea más difícil —y más importante— que nunca.  

El argumento a favor de pasarse a fija


 La tranquilidad tiene un precio. Pero en 2026, ese precio es razonable. 

Si te pasas a una hipoteca fija al 3%, sabes exactamente cuánto vas a pagar dentro de un año, de cinco y de veinte. Sin sorpresas. Sin revisiones. Sin mirar el Euríbor cada trimestre con el estómago encogido. 

Para una familia con presupuesto ajustado, con hijos, con un solo sueldo o simplemente con poca tolerancia a la incertidumbre, esa predictibilidad vale mucho. No aparece en ninguna calculadora, pero es real. 

Además, hay un argumento financiero: si el Euríbor vuelve a subir —y nadie puede garantizar que no lo haga— los que se hayan pasado a fija habrán tomado la decisión correcta. Los que se quedaron en variable habrán vuelto a sufrir.
  

El argumento a favor de quedarse en variable


También lo hay, y es honesto reconocerlo. El consenso entre analistas apunta a que el Euríbor seguirá bajando de forma moderada durante 2026, con previsiones que lo sitúan entre el 1,8% y el 2,1% a finales de año si el BCE continúa con su política de bajadas graduales de tipos. 

Si eso ocurre, quedarse en variable significaría pagar menos cada mes en los próximos trimestres. Y si tienes capacidad de absorber subidas puntuales sin que tu economía doméstica se resienta, quizás no tiene sentido asumir el coste de una novación o subrogación para pasarte a fija ahora. 

También hay que mirar cuánto te queda de hipoteca. Si te quedan cinco o siete años, el impacto de las variaciones del Euríbor es menor que si te quedan veinte. El tiempo es un factor crucial que mucha gente ignora en este análisis. 
 

Los números que nadie te cuenta: el coste del cambio


 Aquí es donde muchas familias se llevan la sorpresa.

Pasarse de variable a fija no es gratis. Dependiendo de cómo lo hagas, tiene un coste:

Novación (negociar con tu propio banco): suele conllevar una comisión de entre el 0% y el 0,15% del capital pendiente, más gastos de notaría y gestoría. Para una hipoteca de 150.000 euros pendientes, estamos hablando de entre 500 y 1.500 euros aproximadamente.

Subrogación (cambiarte a otro banco): los costes son similares o algo superiores, pero a cambio puedes acceder a mejores condiciones. Aquí entra en juego la negociación y comparar ofertas.

Cancelación y nueva hipoteca: la opción más cara y menos habitual, reservada para casos muy concretos. 

La pregunta que debes hacerte no es solo "¿qué tipo es mejor?", sino "¿cuánto tardo en recuperar el coste del cambio con el ahorro mensual?". Si tardas dos años en amortizar el coste de la novación pero te quedan quince de hipoteca, probablemente tiene sentido. Si tardas ocho años, quizás no.  

Un ejemplo real para que los números cobren vida


 Imagina una hipoteca de 180.000 euros, con 22 años por delante, actualmente en Euríbor + 0,99% (tipo actual: 3,29%).

Cuota actual en variable: aproximadamente 960 euros al mes.

Si el Euríbor baja al 2% a finales de 2026: la cuota bajaría a unos 880 euros.

Si te pasas a fija al 3,0%: la cuota sería de aproximadamente 910 euros al mes, fija para siempre. 

En este escenario concreto, quedarse en variable sale algo mejor si el Euríbor baja como se espera. Pero si sube de nuevo al 3,5%, la cuota variable subiría a más de 1.000 euros, mientras el que se fue a fija sigue pagando 910. 

Esto no es una recomendación. Es un ejercicio para que veas cómo cambia la ecuación según el escenario que elijas creer.  

Lo que deberías hacer antes de decidir


 Antes de llamar al banco o firmar nada, hay tres pasos que cualquier hipotecado debería dar:

Primero, calcula tu punto de equilibrio. Cuánto ahorrarías al mes cambiándote a fija, cuánto te cuesta el cambio, y cuántos meses necesitas para que salga rentable.

Segundo, negocia con tu banco actual. Muchas entidades prefieren mejorar tus condiciones antes de perderte como cliente. No des por sentado que el tipo que te ofrecen en el primer correo es el mejor que pueden darte.

Tercero, compara en el mercado. Usa comparadores independientes, consulta con un broker hipotecario si la cifra es relevante, y no tomes decisiones con prisa. El banco siempre intentará que firmes rápido. Tú no tienes por qué. 
 

La respuesta honesta


No existe una respuesta universal. Depende de cuánto te queda de hipoteca, de tu situación laboral, de si tienes hijos o gastos fijos elevados, de tu capacidad de ahorro y, sobre todo, de cuánto te quita el sueño la incertidumbre. 

Lo que sí es cierto es que 2026 es probablemente el mejor momento de los últimos tres años para plantearse este cambio. Los tipos fijos han bajado, el mercado está más competitivo y los bancos están dispuestos a negociar. 

Si llevas meses diciéndote "ya lo miraré", este es el recordatorio que estabas esperando 
2
¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
  1. en respuesta a Josemaria2
    -
    Nuevo
    #2
    24/04/26 08:59
    muchas gracias por tu comentario. 
  2. #1
    24/04/26 08:26
    Pues yo creo que pasarse a fija cuando los tipos son altos penaliza, porque el banco siempre rema a su favor. 
    Yo opino que cuando lleguen tiempos de bajada ahi si merecerá la pena.