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Los CDS en el dominó financiero

Ricardo SantosPor Ricardo Santos
Analista financiero
Portfolio Manager en N+1 SYZ

Como todos sabemos, en el dominó el juego acaba cuando un jugador se ha librado de todas sus fichas o cuando nadie más puede colocarlas, en cuyo caso gana el jugador que tenga menor puntuación acumulada con la suma de sus fichas. Del mismo modo, puede decirse que dentro de la partida del dominó financiero, los credit default swaps (CDS) han jugado un papel importante a la hora de descargar de riesgo a los distintos operadores de mercado, mientras continúan con su partida en busca de la rentabilidad. 

Muchos sitúan el origen de estos instrumentos como el resultado de una convención de JP Morgan en Boca Ratón en 1994 cuyo objetivo era estudiar cómo anular la exposición crediticia que tenía la entidad a Exxon, que en esos momentos afrontaba la posibilidad de una multa millonaria por el vertido del Exxon Valdez en Alaska. Finalmente la entidad consiguió vender este riesgo de crédito al Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo reduciendo de esta manera el capital necesario que habría requerido la normativa entonces vigente de Basilea I. 

Básicamente el funcionamiento de los CDS otorga la habilidad de transferir el riesgo de crédito de una entidad a otros operadores de mercado con la consecuente posibilidad de reorganizar la cartera propia otra vez para poder tomar nuevos riesgos. La idea original era cubrir riesgos sin tener que vender los préstamos en cartera de una manera fácil y barata. Sin embargo, aunque la mayor parte de la literatura financiera lo compara con un seguro por la similitud de cubrir una pérdida potencial, hay dos claras diferencias: 1) los seguros están oficialmente regulados (de hecho, los llevan a cabo únicamente entidades reguladas y supervisadas) mientras que los CDS son instrumentos OTC; y 2) los seguros se compran única y exclusivamente para seguridad y alivio personal de un daño/pérdida que de alguna manera puede sufrir un sujeto, mientras que en el CDS el inversor puede no poseer el título del que se está cubriendo. Con todo, a pesar de arrastrar estas deficiencias, el mercado de CDS se ha desarrollado exponencialmente hasta alcanzar un tamaño de 46 quintillones de dólares americanos, tamaño realmente significativo si se compara con el del mercado de renta variable americano (22 quintillones de dólares) o el de los bonos del Tesoro americanos (4.5). 

Este crecimiento y esta ausencia de regulación ya llevaron en 2002 a personajes como Warren Buffet o George Soros a alertar públicamente al mercado de la expansión descontrolada de este tipo de derivados y de los riesgos latentes y potencialmente letales de los mismos. Y es que el principal peligro es que mediante este tipo de contratos las entidades han sustituido un riesgo, de crédito, por otro, de contrapartida, que normalmente se acaba cubriendo y neteando a su vez a través de nuevos CDS (de ahí el crecimiento exponencial de este mercado). Con todo, a pesar de la supuesta disminución de riesgo en libros, la situación en el fondo acaba asemejándose a la de una línea de escaladores cada vez más larga unida por una cuerda, que en este caso sería el CDS. En el hipotético caso de que hubiera un evento de crédito en un mercado soberano significativo, las consecuencias para esa línea de escaladores serían difíciles de dimensionar: por ejemplo, en el caso de Grecia, según datos del Wall Street Journal, hay una exposición bruta nocional de 75 millardos de dólares americanos que en neto queda reducida significantemente a solo 3.7 millardos. Sin embargo, la diferencia entre que la pérdida sea la neta (3.7 millardos) o la bruta (75) depende del estado de salud de todos y cada uno de los miembros de la cadena. 

Afortunadamente, no hemos tenido que afrontar esta pregunta, ya que se ha evitado el default para Grecia (mediante un tecnicismo legal) y se está abordando la regulación de este mercado con un grado razonable de consenso (mediante el proyecto de creación de una casa de contrapartida central y mediante el aumento de colaterales). Sin embargo, es probable que estas nuevas restricciones regulatorias y el hecho de que el CDS se haya mostrado inútil como instrumento de cobertura soberano puedan afectar negativamente tanto a la liquidez de los mercados de deuda soberana como a la rentabilidad a la que deberán colocarse las emisiones soberanas, que deberán ser mayores de ahora en adelante, ya que los operadores ahora deberán vender sus posiciones para reducir el riesgo de una manera real. Esperemos que en el caso de que se coloque la última ficha del dominó, no haya muchos puntos que sumar.

 

 

 

 

 

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  1. en respuesta a Enrique Roca
    -
    #4
    22/11/11 23:04

    Cubrirse con un seguro que "falla", no tiene sentido. Sin embargo ahí están los CDSs. Me da la impresión que estos activos, en un entorno de tipos de interés negativos, se usan más para especular, por el apalancamiento que proporcionan, es decir, por el pequeño desembolso que comportan, que verdaderamente para transferir riesgo, máxime teniendo en cuenta la experiencia que ha supuesto AIG (paradójico que la mayor aseguradora del mundo fuese tumbada por su exposición en CDSs, entre otras cosas).

    Si nos lo pensamos con calma, apostar contra la deuda soberana vía CDSs es sencillo y barato con estos instrumentos. El apalancamiento que proporcionan hace que la posibilidad de tumbar al euro no sea remota.

    No recuerdo por donde leía que el volumen de CDS es ridículo en comparación con el volumen de los mercados de deuda; sin embargo aquéllos condicionan tremendamente los precios de éstos. Es absurdo, pero es así.

    Otra cuestión: hasta que punto le interesa al BCE, Alemania y Francia hacer de abogado del Diablo y dejar que sean los mercados, vía CDSs y prima de riesgo, quienes azucen a Gobiernos díscolos del Sur a hacer los ajustes y reformas que han remoloneado hacer durante años. Espero que esta especie de “estrangulamiento controlado” al que los mercados están sometiendo, con el plácet de los tres actores anteriormente mencionados, a los países del Sur no se les vaya de las manos y tengamos que lamentar “una terrible desgracia”.

    En otro orden de cosas, los contrato OTC, como decías, por ley pasarán a ser registrados, compensados y liquidados en una Cámara de Contrapartida Central. De ser así, BME se va hinchar a ganar dinero.
    Sl2

  2. en respuesta a 1755
    -
    Enrique Roca
    #3
    21/11/11 14:39

    Dada la opacidad bancaria, no se puede saber a cuanto se valora a ciencia cierta. Cuando se inicia un CDS el valor es cero como en todos los swaps, y en función de cómo evoluciona la probabilidad de evento de crédito, va moviéndose su valoración hasta que se da el evento y el banco paga el total o hasta que no se da y el banco ingresa la prima. Por lo que he visto de las cuentas de los bancos americanos, normalmente se reflejan las posiciones en balance en términos netos. Lo que dudo es que sin estar centralizado y regulado y con el nivel de colateral que se exige actualmente (en muchos casos nulo), pueda saberse a ciencia cierta si la contrapartida es solvente realmente, con lo cual hablar de exposiciones netas es tremendamente ilusorio. Aún así en términos netos la exposición a estos activos en algunos casos supera en 600% los niveles de core tier 1 en muchos bancos (los activos cubiertos por CDS no computan para los ratios de capital).

    El problema desde mi punto de vista es que al final, como el riesgo de crédito no sale del balance, puede darse el caso de que una entidad que mantiene su posición bruta a un activo de dudosa calidad, vea que aunque a priori está cubierto y puede reflejar ese riesgo públicamente como un riesgo neto (y tener menos capital), tenga que hacer frente a una exposición bruta porque el “seguro” no ha actuado como tal o porque su contrapartida ha fallado.

    Por ejemplo, los inversores que tenían posiciones en Grecia (pocos) y que decidieron cubrirlas via CDS para reflejarlas en términos netos, deberían haberse visto compensados por el CDS pero una trivialidad técnica ha hecho que el default de Grecia no sea un evento de crédito, con lo que tienen que hacer frente a su posición bruta. La razón muy probablemente es que si se hubiera dado ese default y los vendedores de protección (bancos) hubieran tenido que hacer frente a ese evento, es probable que se hubiera visto el grado del problema y la falta de recursos propios.

  3. #2
    20/11/11 23:36

    USA permite la emisión de CDS respaldados en un 3% por activos reales, es decir, permite un apalancamiento del 33% en este tipo de activos o, si se prefiere, "crear dinero" de la nada.

    USA ha dicho también que ese tipo de activos no necesita estar regulado para nada.

    La cuestión es ¿cuánto vale un CDS? Es decir, a qué precio ha de valorar un banco, por ejemplo, un CDS que forme parte de su activo?

    Sl2