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10 recomendaciones
El objetivo principal de toda inversión en activos financieros, al igual que el de cualquier otro, es obtener una buena rentabilidad con el menor riesgo posible.

El quid de la cuestión es que esa rentabilidad esperada puede ser incierta, lo cual provoca el temor de muchas personas a acometer inversiones consideradas no seguras, en principio.

En este artículo, analizaremos cuál es la rentabilidad que se espera conseguir en cada uno de los diferentes mercados financieros.

En la medida en que no disponemos de una bola mágica para prever el futuro, acudiremos al estudio de lo que ha sucedido históricamente en los mercados para deducir, con una determinada probabilidad, qué retornos o rentabilidades cabe esperar de nuestras inversiones.

Parece sensato pensar que si revisamos una serie de datos lo suficientemente larga, en la que se incluya todos los períodos que han vivido los mercados, es decir, crisis, estancamiento, booms, cracks, crecimiento continuado, podemos acotar la rentabilidad que obtendremos en el largo plazo con una determinada inversión financiera.

Antes de analizar los datos debemos de realizar dos puntualizaciones:

a) Los datos están referidos a Índices de Bolsa (Ibex, Eurostoxx), de renta fija (AFI, Salomon, JPMorgan) y de letras, por lo tanto, no hablamos de acciones y bonos concretos.
Esta puntualización es fundamental pues cada acción no tiene por qué comportarse en línea con los índices generales. En un período en que la bolsa puede sufrir una bajada considerable podemos encontrar valores cuya cotización suba y viceversa.

b) Hay que distinguir entre el rendimiento de los índices y el rendimiento que se genera para el inversor, pues los rendimientos obtenidos dependen tanto del momento en que se produce la compra-venta, como de los gastos soportados en las transacciones y los impuestos satisfechos.
Tanto en la revista mensual de bolsa y mercados españoles (la Bolsa) editada por BME (Bolsas y Mercados Españoles) que puede consultar por internet (revista Bolsa) como en los libros de la London Bussines School patrocinados por (Global Investment Returns Year book) podrá encontrar actualizaciones de los datos.

Si iniciamos la serie de análisis de datos en 1900 podemos observar que la rentabilidad media real, es decir una vez deducida la inflación, de las acciones a nivel mundial está próxima a 5,4 %, la de los bonos estatales en el 1,7 % y la de las letras en el 1%. Los bonos corporativos o emitidos por empresas, obtienen una rentabilidad similar a la bolsa.

Sin embargo en el medio plazo, una o varias décadas, como vemos en el gráfico que compara la rentabilidad de los bonos corporativos high yield, la de deuda estatal norteamericana a más de un año y el SP500, los resultados pueden diferir sensiblemente. En la último decenio la deuda americana estatal a más de un año ha sido la mejor inversión, seguida de los bonos corporativos.



Estos datos a muy largo plazo no deben hacernos olvidar que en períodos relativamente amplios, que normalmente vienen precedidos por revalorizaciones muy superiores a la tendencia, la rentabilidad puede ser nula o negativa. La reversión a la media también funciona en los mercados financieros. A nadie que conociera los mercados y su historia debía de extrañarle por tanto la caída de la bolsa de los últimos años ya que se había alejado mucho de la tendencia.



RENTABILIDAD DE LAS ACCIONES FRENTE A LOS BONOS EN USA
1999-2008
1989-2008
1979-2008
1969-2008
1959-2008
1909-2008
ACCIONES
-0,64
8,33
10,93
8,89
9,28
9,15
BONOS
8,42
10,03
10,22
8,9>
7,45
5,38

En España la rentabilidad real ha sido del 4% para las acciones y de 1,3% para los bonos, mientras que la de las letras del tesoro apenas ha superado la inflación en un 0,3%.

Si en 1900 hubiéramos invertido un euro en acciones, otro euro en bonos y otro en letras, éstos se hubieran convertido a principios de 2007 en 67, 4,2 y 1,4 € respectivamente, en nuestro país.

El análisis de la media histórica ya nos indica que la bolsa española es una buena inversión en el largo plazo, ahora bien, en la medida en que los ahorradores no van a esperar 100 años para recoger los frutos de sus inversiones bursátiles conviene también analizar qué le puede suceder a éstas tanto en el mejor como en el peor de los escenarios.

He aquí unos datos con revalorizaciones nominales:

Mejor Período
Revalorización
Peor Período
Revalorización
Mensual mar-86
23,80%
Mensual oct-87
-28,35%
Interanual Agosto 1985-86
142,64%
Interanual Septiembre 1986-87
-42,18%
Bianual Agosto 1985-87
288,97%
Bianual Noviembre 1995-97
-55,07%
Trianual Agosto 1984-87
337,57%
Trianual Febrero 1975-78
-55,07%
Quinquenal Septiembre 1982-87
644,22%
Quinquenal Abril 1975-1980
-66,90%
Decenal Noviembre 1979-89
689,90%
Decenal Abril 1973-1983
-62,94%

Desde principios de los ochenta la rentabilidad de la bolsa española es claramente superior a la media mundial situándose como uno de los mercados desarrollados con mayor rentabilidad. Las causas que han provocado ese ciclo extraordinariamente alcista han sido la incorporación a la Unión Europea, y la consecuente apertura de mercados, la bajada de tipos de interés y la expansión hacia Latinoamérica, de donde provienen el 45% de los beneficios de las empresas cotizadas.

El Ibex se comporta mucho mejor que el Eurostoxx 50 ( Indice compuesto por las cincuenta empresas de mayor capitalización de la zona euro), como vemos en el gráfico.


Los dos mercados que más rentabilidad histórica han aportado desde principios del siglo pasado han sido Australia, probablemente por la abundancia de recursos naturales, y Suecia, por la eficiencia de sus empresas, ofreciendo tasas cercanas al 8% de rentabilidad real.

Lo que hay que conocer antes de invertir: La volatilidad, el riesgo


Como ya hemos comentado, cuando acometemos una inversión lo hacemos con un horizonte temporal en mente, es decir, nos planteamos recuperar la inversión y sus rendimientos en un plazo determinado.

Aunque la rentabilidad histórica media es un dato crítico que obviamente debemos conocer, no podemos olvidar que ésta no es más que una media y que durante períodos más cortos de tiempo las rentabilidades obtenidas pueden variar de forma muy considerable tanto al alza como a la baja. Es decir, en el corto plazo una inversión es mucho más arriesgada que en el largo plazo.

La volatilidad nos mide cuánto de promedio se desvían las rentabilidades de bolsa en una serie de años respecto a su la rentabilidad media.

De forma somera diríamos que si un valor tiene una rentabilidad histórica del 7% con unas oscilaciones o volatilidad del 19%, podemos decir que existe un 68% de probabilidades que la cotización de esta acción oscile entre una subida del 26% (7+19) o una bajada del 12% (7-19) y un 95% de probabilidades de que se mueva entre un incremento del 45% (7+(19x2)) y un descenso del 31% ((7-(19X2)).

Analizando los datos de rentabilidad y volatilidad de los diferentes tipos de activos financieros americanos desde 1926 hasta 2004 observamos que los activos que históricamente han ofrecido mayor rentabilidad son también los que mayor riesgo conllevan en el corto plazo. Parece claro que la única manera de obtener una rentabilidad atractiva es estar dispuesto a asumir riesgos durante un tiempo.

Rentabilidad media
Volatilidad
(Desviación típica)
Acciones compañías pequeñas
12,70%
33,10%
Acciones compañías grandes
10,40%
20,30%
Bonos del Estado largo plazo
5,40%
9,30%
Bonos del Estado medio plazo
5,40%
5,70%
Letras del Tesoro
3,70%
3,70%
Inflación
3,00%
4,30%

Además de observar la desviación típica, conviene no olvidar que la bolsa ha soportado, por motivos tanto políticos como económicos, períodos de caídas fuertemente bruscas, como el Crash del 29 ( donde la bolsa americana cayó un 60 % y la mundial un 54%,en términos reales ), el shock petrolífero (la bolsa del Reino Unido bajo un 71% y la mundial un 47%), la segunda guerra mundial (la bolsa japonesa bajo un 96 % y la mundial un 12%)

A nivel mundial el periodo quinquenal con mayor rentabilidad real ha sido el comprendido entre 1985-89, con una rentabilidad del 174%, mientras que el peor ha sido el de 1916-1920, con una rentabilidad negativa del 45%. En el mercado norteamericano el mejor período fue el 1924-1928 con una rentabilidad del 233% y el peor el de 1916 a 1920 con una caída del 45%.

En los Estados Unidos el periodo más largo con retornos reales negativos ha sido el de 1905-1920 con una caída del 5% por año y a nivel mundial el de 1901 a 1920, también con una caída de la misma magnitud.

Parece claro de qué lado se inclina la balanza, las subidas siempre son mayores que las bajadas lo cual, nos confirma que la bolsa es un mercado de inversión muy atractivo cuando lo que se buscan son rentabilidades en el medio y largo plazo. De todos los periodos negativos las bolsas han salido y tarde o temprano las cotizaciones acaban recuperándose.

Una vez analizada la relación rentabilidad-riesgo en diferentes períodos de tiempo vamos a comenzar a ofrecer algunas de las fórmulas que a lo largo de esta serie de artículos dedicados a los mercados financieros propondremos para mejorar esas rentabilidades medias que ofrecen los mercados.

Comenzaremos por descubrir aliados básicos que pueden incrementar las rentas obtenidas por nuestras inversiones y disminuir el riesgo.

¿Quiénes son nuestros aliados en la búsqueda de nuestra rentabilidad real del 8%?

Primer aliado: El tiempo

La volatilidad media de la Bolsa Española en periodos anuales es del 24% , en periodos de cinco años del 12%, en diez años del 4,23 % y en periodos de 30 años únicamente del 2%.

Por tanto, sabemos que en plazos largos aumenta la probabilidad de que obtengamos la rentabilidad real histórica del 4%.

Si analizamos el periodo 1982-2007 en la Bolsa de Londres y en los mercados internacionales, llegamos a la conclusión de que el porcentaje de periodos de un año en que los inversores del mercado británico perdieron dinero es del 15,6%, en cinco años del 6,6% y en diez todos ganaron dinero.

En el fichero Estudio de la rentabilidad y volatilidad del Ibex con dividendos y sin dividendos 1992-2008, se estudia la evolución del Ibex tanto teniendo en cuenta los dividendos como sin ellos.

Calculamos la media de rentabilidades tanto en períodos anuales como quinquenales y decenales.

Obtenemos la volatilidad usando tanto la función desvstandar como manualmente y vemos que coincide. Comprobamos si la rentabilidad de la bolsa sigue una distribución normal para lo que contamos el número de años en que la rentabilidad de la bolsa se mueve entre las bandas definidas por la media y la desviación típica, y observamos que sí se le asemeja. Obtenemos la volatilidad en periodos quinquenales y decenales y observamos como la volatilidad disminuye sensiblemente.

Se ve como en periodos de un año podemos esperar una rentabilidad media del 12% con un 68% de probabilidades de movernos entre una rentabilidad positiva del 40% y una negativa del 15,5%. Sin embargo, si analizamos períodos de 5 años observamos como la volatilidad disminuye, y podemos pasar a esperar de forma razonable rendimientos de entre el 25,33% y el 1,40 % y en periodos de 15 años lo normal es obtener rentabilidades entre el 15,67% y el 7% anuales de promedio.

Lo mismo sucede con otros índices como el SP500 que tiene una volatilidad del 18% a un año y del 4,5% a diez años.

Es decir, resulta evidente que cuanto mayor sea el plazo de una inversión en bolsa menor es el riesgo que asumimos con ella.

Segundo aliado: La importancia de los flujos intermedios.

Los activos con pagos intermedios, léase interés, dividendos, alquileres,... obtienen una rentabilidad mucho mayor que aquellos como el oro o petróleo que no dan rentas periódicas.

Los datos son concluyentes:

Si examinamos el periodo 1926-2003 vemos que la rentabilidad media de las acciones USA es del 76% en periodos de cinco años, de los cuales a los dividendos les corresponde un 33% y a las revalorizaciones 43%.

En periodos de veinte años ya son más importantes los dividendos que el capital pues 100$ invertidos se convierten en 1027$ de promedio de los que 587 corresponden a pagos intermedios (dividendos) y 340 a plusvalía.

En los inmuebles, son más importantes todavía los flujos intermedios. Así, en el mismo supuesto que las acciones, 100$ invertidos se convierten en 155$ de los que 43$ corresponden a alquileres y 12$ a capital, en periodos de 5 años. En periodos de 20 años 100$ se convierten en 588$ de los que 422$ corresponden a alquileres y 66$ a plusvalía.

El oro no tiene flujos intermedios, pero vale la pena saber que 100$ se convirtieron en 135$ de media al cabo de 5 años. Sin embargo el oro sirve de cobertura casi perfecta cuando el dólar se deprecia y las acciones bajan, ya que su correlación es negativa, por lo que también hay que considerar su utilidad bien como inversión o cobertura y protegernos de la bajada del precio de los otros activos. No es de extrañar por tanto que su precio haya pasado de 400 $ en 2004 a los 900 que cotiza actualmente.

Tercer aliado Comprar acciones con alta rentabilidad por dividendo y reinvertirlos.

Invertir en acciones con alta rentabilidad por dividendo

Esta teoría conocida por los americanos como HOT DOGS, consiste en constituir y rehacer la cartera al final de cada año eligiendo las acciones con mayor rentabilidad por dividendo.

Los datos corroboran esta teoría. Seleccionando los 15 valores del Euro Stoxx 50 (Índice de las 50 compañías de mayor capitalización europea) con mayor rentabilidad por dividendo y manteniéndolos hasta final de año, observamos que desde el año 2000 la rentabilidad obtenida ha sido de promedio un 8% superior a la de las otras 35 acciones. Los dividendos marcan la diferencia.

En el SP500 (Índice que agrega las 500 empresas de mayor capitalización de U.S.A) las acciones que pagan dividendo han obtenido en el periodo 1972-2006 una rentabilidad diez veces superior a las acciones que no pagan dividendo .

Los motivos que pueden explicar esta ventaja comparativa son los siguientes:

1. El dividendo sostenible y reiterado da una señal de fortaleza a medio plazo de los resultados empresariales.

2. El precio de la acción de los valores cuando pagan el dividendo cae, pero al cabo de dos meses normalmente recuperan el valor del dividendo. Al hablar de revalorización anual de la acción no se tiene en cuenta el pago dividendo por lo que se cree que la acción no se ha revalorizado cuando no ha sido así y es comprada ante su teórico peor comportamiento relativo. Las acciones con alta rentabilidad por dividendo suelen empezar a comportarse significativamente mejor que el mercado un mes antes y después su comportamiento sigue siendo ligeramente mejor.

3. La alta rentabilidad del dividendo de algunas empresas constituye un suelo que sostiene las cotizaciones cuando el mercado cae, ya que si éste es sostenible se compara favorablemente tanto con la deuda pública como con la deuda corporativa de la misma empresa. Las empresas sólidas suelen incrementar el dividendo a medio plazo mientras que los tipos de interés suelen permanecer bajos para estimular la economía.

4. En la legislación española para evitar la doble tributación por dividendo existe una exención fiscal de los primeros 1.500 euros, siempre que se mantengan las acciones dos meses antes o después del pago del dividendo.

La realidad confirma esta teoría ya que si nos fijamos los fondos compuestos por acciones con alta rentabilidad con dividendo como BSCH Dividendo, Bankinter Dividendos, Fondo Valencia Renta y Bancaja Dividendos, baten claramente a medio plazo a los Índices del mercado.

Esta estrategia sale claramente reforzada si seleccionamos dentro de los valores con mayor rentabilidad por dividendo aquellos que tienen:

a) Un dividendo más seguro basado en un menor pay-out (proporción del beneficio destinado al pago de dividendo) y una fuente de ingresos regular.
b) Un beneficio por acción creciente y un modelo de negocio atractivo.
c) El precio está por encima de una media móvil (promedio aritmético del precio de un valor durante un periodo determinado). Para calcularlo se añade el último precio y se quita el primero.
Hay que elegir una media representativa, como puede ser la de 70, 100 o 200 días.
d) La cartera está suficientemente diversificada.

Otra ventaja de estas acciones es que la volatilidad u oscilaciones de sus rentabilidades es sensiblemente inferior.

Tanto es así que la Bolsa de Madrid ha creado un Índice denominado el Ibex Top Dividendo que elige los 25 valores con mayor rentabilidad por dividendo, teniendo en cuenta el tamaño de las empresas.

Si lo comparamos con el Ibex 35 la diferencia de rentabilidad es espectacular. Desde diciembre de 1999 hasta diciembre del 2008 la tasa de crecimiento del Ibex ha sido del -21 % y la del IBEX TOP Dividendo del 109,70. El gráfico nos muestra la actualización de dichos datos.


En la recuperación bursátil posterior a la crisis bursátil del año 2000-2003 y que empezó en marzo del 2003 los valores con mayor rentabilidad por dividendo duplicaron la rentabilidad en el Reino Unido con relación a su índice.

A fecha de escribir este artículo , julio 2009, podemos señalar que las siguientes acciones cumplen con los requisitos: RWE, Eni, Telefonica, Deustche Telecom, Philips, KPN, Sanofi, Munich Re, Vivendi, Indra, Iberdrola, DSM o Unilever.

Un dólar invertido en el mercado americano en 1900 se hubiera convertido en 21.536 dólares nominales en 2007 si todos los dividendos hubieran sido reinvertidos en acciones, pero sólo se hubieran convertido en 231 $ si hubiera sido por las plusvalías generadas, es decir, por la diferencia entre el valor de compra y el valor de venta. La rentabilidad real de la bolsa correspondiente a las variaciones de precios es del 1%, correspondiendo el otro 3-4 % a los dividendos y su reinversión.

Esto es un claro indicio de que los valores (acciones) con mayor rentabilidad por dividendo ofrecen rentabilidades significativamente superiores a la media del mercado y una evidencia de que la reinversión de los dividendos en la adquisición de más acciones es un política de inversión que ha ofrecido retornos extraordinarios en el pasado.

Así, a la hora de comparar la rentabilidad de una cartera de valores o de un fondo de inversión con un índice de referencia como el IBEX, no olvide considerar que si usted tuviera acciones del IBEX hubiera estado obteniendo un promedio de rentabilidad anual del 3,5% vía dividendos, como muestra el gráfico comparativo de la rentabilidad del Ibex con y sin dividendos.


Recuerde que con frecuencia se ofertan productos de inversión que referencian su rentabilidad con el IBEX y afirman batirlo, pero olvidan mencionar la rentabilidad adicional por dividendos. Sepa que existen versiones de índices generales, IBEX, Eurostoxx, DJI, que tienen en cuenta la rentabilidad por dividendos, que puede consultar en la revista Bolsa editada por Bolsas y Mercados.

Para que veamos la diferencia entre ambos, el IBEX con dividendos pasó desde 2.449,30 a finales del 92 a un valor de 15.447,7 a finales del 2008, mientras que el Ibex sin ellos ha pasado desde 2344.57 hasta 9195,80. Es decir hemos pasado de multiplicar nuestro patrimonio por más de seis a no llegar a cuatro en el segundo caso.

Cuarto aliado: La diversificación y la correlación

Si la volatilidad mide la variabilidad de la rentabilidad de una inversión, la correlación mide el grado en que la rentabilidad de dos activos diferentes se mueve en el mismo sentido, lo que indicaría una correlación positiva, o por el contrario, se mueven en sentidos opuestos, lo que indicaría en una correlación negativa. Si los vaivenes del precio de un activo parecen no afectar al otro tipo de activo o se mueven de manera que no parece seguir ninguna relación con el movimiento del otro activo, indicaría que no existe correlación entre ellos.

Si las acciones de una empresa cotizada suben de precio cuando los pisos también lo hacen, tendremos correlación positiva y los pisos no sirven para diversificar nuestro patrimonio al comportarse en el mismo sentido que las acciones. Un índice de correlación varía en el intervalo comprendido entre el -1 y el 1. Cuánto más cercano al valor absoluto de 1 más fuerte es la correlación..

Si r = 0, no existe ninguna correlación. El índice indica, por tanto, una independencia total entre las dos variables, es decir, que la variación en el precio de un activo no influye en absoluto en el valor que pueda el otro tipo de inversión.

Si r = 1, existe una correlación positiva perfecta. El índice indica una dependencia total entre las dos variables denominada relación directa: cuando una de ellas aumenta, la otra también lo hace.

Si r = -1, existe una correlación negativa perfecta. El índice indica una dependencia total entre las dos variables llamada relación inversa: cuando una de ellas aumenta, la otra disminuye..

Si r es mayor que -1 y menor que cero, existe una correlación negativa no perfecta.

Si todo inversor tiene el objetivo de obtener la mayor rentabilidad con el menos riesgo posible parece lógico que diversificar, es decir, invertir en activos que tengan poca correlación o mejor, que tengan, correlación nula o negativa es una buena estrategia.

En la medida en que mayor sea la correlación positiva de dos activos menos será nuestra diversificación de riesgos.

El sabio refranero español ya advierte de que no conviene poner todos los huevos en la misma cesta, puesto que si la cesta se cae nos quedamos sin comida.

Así, aunque sepamos que las acciones suelen ofrecer una rentabilidad muy atractiva en el largo plazo conviene estar preparados para épocas de rentabilidad baja o incluso negativa.

La situación ideal, si fuéramos inversores en acciones cotizadas, sería encontrar un tipo de activos de alta rentabilidad con una correlación fuertemente negativa con el comportamiento de la bolsa, de manera que cuando ésta baje, la rentabilidad de los otros activos compensara esas bajadas.

Con un ejemplo muy simple podemos observar los beneficios que nos puede reportar una verdadera diversificación.

Imagínese que usted compra dos activos (ej.: pisos, letras, bonos, acciones…), uno de ellos sube los años pares un 5% y los impares su rentabilidad es nula, mientras que el otro se comporta a la inversa.

Está claro que cuando necesite liquidar los activos al finalizar cada año obtendría unos rendimientos acumulados del 2,5% en el primero , del 5% al finalizar el segundo, del 7,5%, en el tercero, del 10% en el cuarto y del 12,5% en el quinto.

Sin embargo, si dispusiera de un único activo que le reportara una rentabilidad del 5 % los años pares y del 0% en los impares, es decir una rentabilidad media también del 2,5% ¿Qué pasará si saca el dinero el primer año? Pues que depende de si es par o impar obtendría un 5 % o nada. Por lo tanto, el riesgo es mayor.

Una cartera diversificada en activos con poca o nula correlación es una buena manera forma de proteger nuestro patrimonio. Otras fórmulas que existen para protegerlo son caras como los seguros, opciones, fondos garantizados, difíciles de entender y de dudosa eficacia.

La estadística nos ha demostrado que la mejor protección de su patrimonio es disponer de una cartera correctamente diversificada y más teniendo en cuenta que la correlación entre bonos y acciones ha caído recientemente a los niveles más bajos de los últimos años. También ayuda a la diversificación tener dinero en efectivo procedente de la venta de activos cuya rentabilidad de los últimos años ha sido muy alta pues la rentabilidad de los mismos tiende a la media y bajarán tarde o temprano.

Puede consultar el fichero de Correlaciones pero tenga presente que éstas varían a lo largo del tiempo.

¿Interesa diversificar siempre?

Sí, pues los imprevistos saltan por el camino y siempre podemos atravesar una racha mala en cualquier mercado, necesitar liquidez y vernos obligados a malvender. Aunque se esté muy seguro de que una inversión se va a revalorizar por conocer muy bien el mercado o la acción, el momentum en que ocurrirá es más difícil de predecir y por tanto nos puede pasar lo que decía Keynes: El mercado puede permanecer irracional más tiempo que tu bolsillo aguantar una pérdida.

No obstante hay que tener en consideración los siguientes principios:
a) Si Vd. va a largo plazo debe ponderar más en su cartera los activos que a largo plazo dan mayor rentabilidad. El índice de bolsa de países emergentes es el más rentable a dicho plazo, sin embargo su mayor volatilidad no compensa tener una cartera exclusivamente invertida de estos países. El gráfico comparativo del índice de países emergentes y mundial nos lo demuestra.


b) Debe comprobar cómo se reduce la volatilidad de su cartera con el tiempo.
c) Debe reequilibrar su cartera y rebalancearla periódicamente, pues después de un movimiento muy alcista de un activo en términos relativos su ponderación sobre el total de la cartera es mayor, por lo que debe vender si quiere mantener el mismo nivel de riesgo. Reequilibre su cartera pues tarde o temprano la rentabilidad de los activos convergerá a la media.
d) El rendimiento de la cartera a largo plazo depende más de su composición por clases de activos (en un 90%) que del momento de la compra (un 5%). El otro 5% depende de la elección de valor dentro de la clase de activo, es decir bolsa española o extranjera, empresas grandes o pequeñas.
e) La volatilidad y la correlación varían con el tiempo. Antes de hacer una cartera cerciórese de que trabaja con datos actualizados.
f) Desde que Vd. abre una cuenta corriente, ya esta diversificando su cartera y puede que esté perdiendo oportunidades, si no se es consciente y no se consideran otras alternativas de inversión.
g) Como en bolsa cotizan empresas de todos los sectores Vd. puede diversificar comprando empresas de sectores como el inmobiliario, petrolíferas o de materias primas sin tener que invertir en dichos mercados y desde cantidades pequeñas, en lugar de invertir directamente en inmuebles o futuros de estos índices.
h) En momentos extremos de crisis las volatilidades, probabilidades y correlaciones saltan por los aires por lo que el mercado únicamente distingue entre activos con riesgo y liquidez en entidades solventes o activos sin riesgo como deuda pública de países desarrollados.

Quinto aliado: A corto plazo las acciones pequeñas baten a las grandes.

El tamaño de las empresas se mide en bolsa por su capitalización (número de acciones por su precio).

Para que el precio de una acción grande varíe se necesita invertir mayor cantidad de dinero que en una pequeña, por lo que las oscilaciones de éstas son más fuertes. El principal requisito es invertir bien, conociendo lo que se compra y tener paciencia.

He aquí un gráfico que compara el IBEX desde el año 2000 con el Ibex médium caps.


He aquí unos datos sobre la rentabilidad desde 1927 hasta 2004 de diferentes clases de activos en U.S.A. donde comprobamos que también se cumple.

Acciones pequeñas de valor…………………………14,9%
Acciones grandes de valor ………………………….11,9%
Acciones pequeñas de crecimiento……………..9,6%
Acciones grandes de crecimiento………………..9,2%

Las médium o medianas compañías sufren más y son más volátiles, así que aproveche las temporadas en que son machacadas más por su iliquidez y por la necesidad de venderlas de sus accionistas para comprar, pues a largo plazo su compra es recompensada.

¿Qué subyace detrás del mejor comportamiento a largo plazo de estas compañías pequeñas?

1) Mayor predictibilidad de los resultados. Al estar menos diversificadas tanto sectorial como geográficamente que las grandes, son más fáciles de analizar siendo más previsibles tanto sus cuentas de resultados como su sensibilidad a determinados factores.
2) El poder de la escasez. Muchas de estas compañías producen o tienen nichos de mercados muy específicos siendo líderes del mercado mundial en determinados segmentos de la cadena de producción que son imprescindibles para el desarrollo del producto de grandes compañías por lo que acaban siendo compradas por éstas para asegurarse el suministro.
3) La gestión y la estructura accionarial. Muchas de estas compañías tienen una estructura accionarial con una influencia familiar significativa que se juegan su patrimonio, mientras que en las grandes no se sabe quién manda ni cuáles son los objetivos de la gerencia a medio plazo, salvo la de mantenerse en el poder en el corto plazo.

Sexto aliado : Las acciones de valor baten a las de crecimiento

Las acciones de valor se definen por tener entre otras características unos bajos ratios de deuda en relación al activo, bajo PER, precio valor contable próximo a 1 y una alta rentabilidad por dividendo. Ejemplos son Danone, Mapfre o Sanofi. Es decir empresas con negocio consolidado y estable.

Acciones de crecimiento como las tecnológicas o Inditex basan toda su estrategia en el crecimiento, estando toda la empresa al servicio de la política de expansión de las ventas, del crecimiento de la empresa a toda costa.

Abajo podemos ver como las acciones de valor representadas por el MSCI Europe Value obtienen una rentabilidad anual superior en un 1,5% a las de crecimiento.



Société Générale establece seis criterios para las empresas de valor que son
a) Precio/Cash Flow inferior a 10
b) Precio/Valor Contable inferior a 2
c) Rentabilidad por Dividendo superior al 3%
d) Rentabilidad sobre recursos propios superior al 13%
e) Deuda Neta/Capitalización bursátil inferior al 20% y
d) EBITDA/cobertura intereses superior a 7.

Para elegir la empresa, ésta debe tener unos ratios atractivos tanto en términos absolutos como en comparación a sus competidores, valorando también los ratios en comparación con los del nivel medio del ciclo y teniendo en cuenta también las compraventas o transacciones de empresas similares por parte de dueños y directivos y empresas de la competencia.

Para el sector financiero tiene en cuenta además P.E.R inferior a 10 y TIER 1 superior al 8%.

Como hemos visto el valor teórico de una acción no es más que el descuento de sus flujos futuros o entradas de efectivo para lo que se realizan proyecciones, normalmente hasta cinco años, tanto en la cuenta de resultados como en el balance. A partir del quinto año, dadas las incertidumbres e imposibilidad de hacer proyecciones supone que la empresa crece a un tipo constante que suele establecerse en el 2%.

En las acciones de crecimiento este valor residual o final es la mayor parte del flujo descontado, mientras que las empresas de valor, el valor de los próximos cinco años es la mayor parte del valor de la empresa.

Si realizamos un estudio del SP500 desde el año 1968 y tomamos periodos de cinco años observamos como la rentabilidad promedio es del 10,7%. Las veinte acciones con mayor PER rinden un 9,37% y las acciones con menor PER tienen un retorno de promedio un 16,29%.
Semejantes conclusiones obtenemos con las acciones del SP500 con el ratio del precio/valor contable. Desde 1972 hasta diciembre de 2006 las acciones del SP500 con menor ratio precio/valor contable han batido al índice en un 84%.

En Europa pasa lo mismo, MSCI Europe (Índice amplio de acciones europeas) ha crecido desde abril de 2003 hasta junio de 2007 un 102,5% mientras que el MSCI Valor en el mismo periodo lo ha hecho un 122,4%.

Société Générale realizó un estudio analizando 33 mercados y relacionando su comportamiento los siguientes doce meses con el valor del ratio precio/valor contable llegando a la conclusión de que desde 1944 la rentabilidad media había sido del 14%, pero en las épocas en que el precio/valor contable de las acciones que componían el Índice estaba por encima del 2,5 la rentabilidad subsiguiente era del -3% mientras que si el ratio precio/valor contable se situaba por debajo del 1,5, la rentabilidad subsiguiente era del 23%.

Las crisis como la vivida en el 2008-2009 donde muchas empresas con negocio consolidado cotizan por debajo del valor contable, se dan una vez cada diez años, constituyendo oportunidades únicas de compra.

En España Bestinver representa esta filosofía y si quiere más información sobre esta forma de invertir le aconsejamos la revista Value Investor Insight.
  1. #6
    Anonimo

    Simplemente genial...gracias por compartir tus escritos con nosotros.Congratulations!!!!

    1 recomendaciones
  2. #5
    Pedro Larroy

    Fortis tenía una gran rentabilidad por dividendo. A largo plazo todos muertos, y se les ha pagado la gran vidorra a los que viven de los inversores, que no son pocos!

  3. #4
    PNeoliberales

    Buen post, felicitaciones!

  4. #3
    Anonimo

    Parece mentira que salga de una persona, enhorabuena, impresionante y no te digo nada si encima coincide con mi tipo de inversion, la busqueda del dividendo, felicidades

  5. #2
    Anonimo

    Espectacular, simplemente espectacular.

  6. #1
    Fernan2

    Vaya articulón!! Buenísimo!! Es de los que vale la pena releerse cada seis meses, para volver a poner los pies en el suelo.

    s2

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