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Viene del post anterior a este. 

http://www.rankia.com/blog/economia-domestica/1098261-tarjetas-revolving-prestamos-consumo-continuacion-ii

 

Aparte de todo lo indicando en los dos hilos precedentes, debemos saber  que existen “añadidos” a considerar,  por ejemplo:

 

 

  • Comisiones del orden del 2 ó 3% por la cancelación anticipada de la deuda, que desde leugo es menos gravoso que tenerla, pero es bueno que nos informemos sobre ello (esto puede ser para ambos supuestos, revolving y préstamos rápidos).

 

  • Si la deuda supera los 6.000 €, aparecemos en los datos que genera mensualmente el Banco de España, y esto nos va a suponer una merma en nuestra capacidad de endeudamiento para otras inversiones, también para los dos casos. 

 

  • Que nos veamos obligados a suscribir algún seguro, como el de protección de pagos,   http://www.rankia.com/articulos/210213-seguros-proteccion-pagos-traves-bancos   que su cuota mensual sea aplicada a la cuenta de la tarjeta, y por tanto de la misma solo una pequeña parte suponga devolución de capital, con lo cual llegará a un punto en que nos quedará  inoperativa, ya que la mayor parte de dicha cuota mensual será destinada a intereses y/o seguro, "eternizando" aún mas dicha deuda. Alguien puede pensar ¿será posible, además de estas cuantías en concepto de intereses? pues como todo, es opinable, solo recordar de nuevo "que no es oro todo lo que reluce", que si que el tipo de interés es relevante, pero los riesgos de impago que asume el acreedor también lo son, no conviene olvidarlo.  El tener coberturas en seguros de diversa índole no es en si un punto negativo, al contrario, se trata solo de tener las coberturas de los riesgos que creemos convenientes, no de los que cree convenientes nuestro emisor de tarjeta.

 

  • Bombardeos publicitarios conminado al gasto con cargo a la tarjeta u ofrecimientos de dinero líquido de importes "respetables" (2.000 / 3.000 €), seguros asociados a la tarjeta. Pongamos unos ejemplos:

 

Ofrecimiento de 2 ó 3.000 € sin intereses durante unos días, es cierto que no van a generar interés alguno, siempre los paguemos a  fin de mes, junto a la liquidación mensual ordinaria, el truco de la venta en este caso es la idea del ofertante, esperando que dicho importe lo invirtamos en algo mas o menos duradero, y llegado el día de pago nos veamos obligados a su pago en cómodos plazos, obviamente supondrá nueva generación de intereses a partir de dicho momento.

Descuentos en consumos pagados mediante tarjeta y en porcentajes relevantes, recordemos que nadie regala nada, el negocio financiero se basa en la “compra – venta” de dinero, así de simple, en el presente caso toman dinero de clientes, emiten deuda o sus matrices bancarias (sus accionistas bancarios) les prestan dinero a un precio, para “venderlo” a tenedores de tarjetas de crédito, con lo cual ante ofertas de descuentos del 5, 6, 7 o incluso en ocasiones 8 – 10% debemos preguntarnos ¿cómo? …… ¿es posible? Pues en ocasiones puede que si, al estilo de las financieras de marca dónde el negocio se contempla en su globalidad, o sea el consumo junto a su financiación, y el margen comercial lo obtienen en una parte o en la otra, pero de entrada hay que analizar lo dicho “el cómo”.

No recomendaría aceptar ofertas por teléfono, yo esto lo intento aplicar no solo en la parte financiera, lo hago siempre, antes de contratar nada quiero  ver el contrato (y leerlo), si bien la argumentación del interlocutor telefónico será en muchas ocasiones que “esto se acaba el día tal ….. y usted no podrá beneficiarse de ……”, pues vale …. mala suerte. Debemos tener en consideración que difícilmente se nos puede transmitir un contrato entero en forma de voz, y aunque fuera posible, algo se nos va a quedar en el tintero. No sé,  tal vez sea demasiado “talibán” en estos conceptos, y se pueda considerar que no estoy “con los nuevos tiempos”, lo cual es muy posible, sin embargo el tener la posibilidad de leer con calma un contrato nos va a permitir tener muchas menos sorpresas.

 

Este post no es nada del otro mundo, me parece que la mayoría de rankianos lo conoce perfectamente, ¿entonces porque caray lo metes? Pues tal como se indica en “la previa”, solo “a los efectos de reflexionar sobre ello”, y sin la mas mínima pretensión.

Agradecimientos: Jexs71 y Matijo

 

Y al final algo de música, en esta ocasión “violín” http://www.youtube.com/watch?v=HiaOFOMPOBc

www.yoreklamo.com

  1. en respuesta a W. Petersen
    -
    #10
    23/02/12 02:11

    Totalmente de acuerdo contigo, yo soy de los que casi nunca llevan nada en metálico y hasta pago la baguette con tarjeta.

    Otra solución (y es la que yo practico) es usar siempre la tarjeta de débito en vez de la de crédito y reservar ésta solamente para casos de emergencia. Por supuesto cuando pagas con la de crédito sabes que tienes poco más de un mes para juntar el dinero, porque viendo lo que te cobran de interés (y más después de las tablas que pusiste en el anterior artículo) más vale pagar a tocateja.

    Como todo en la vida, será cuestión de ajustarse a lo que uno tiene y, como bien dices, controlarse.

  2. en respuesta a antioco
    -
    #9
    12/02/12 22:41

    Es un dato, aún cuando algunos tenemos la costumbre de pagar siempre con tarjeta, al final el problema no es la tarjeta, es el uso que se hace de ella.

    Si pagamos a final de mes lo consumimos durante el mismo, estamos ajustando cobro con pago, pero a la que empecemos a diferir el pago empieza el problema si no hay un control que debe tener cada uno en sus finanzas. Y no me refiero a las compras de bienes mas o menos duraderos, o comprar los regalos de navidad pagando con la paga doble.

  3. en respuesta a W. Petersen
    -
    #8
    12/02/12 22:26

    O el de las vacaciones.

    Me voy de vacaciones en mayo (que me las merezco); lo adelanto con la tarjeta y con la extra la saldaré. Para no agobiarme me pongo una cuota "cómoda" de 60,-€/mes y como gastar sin pensar es fácil fácil me pulo 1200.
    Pero en julio vienen las rebajas: tiro de la tarjeta que aunque no lo pague todo con la extra, poco le faltará...300 en las rebajas.
    Ay, qué calor! ¿Y si me pongo el aire? Joder, que me lo merezco...tiro de la tarjeta y con la extra de diciembre la cancelo.
    Y ¿no me voy a ir un finde de vacaciones este veranito? Si pillo un chollo aún me quedan 500 en la tarjeta...bah, aunque acabe de pagar un poco mas tarde.

    Uy, estos x que he amortizado me vendrían de perilla para los libros de septiembre por que el seguro del coche lo pago con mi sueldo y así cuadro el presupuesto.

    ¿Sigo?

    Saludos

  4. en respuesta a Jexs71
    -
    #7
    12/02/12 20:45

    Creo entonces que el ejemplo de las lechugas ilustraría perfectamente tu comentario.

  5. en respuesta a Cajero malencarado
    -
    #6
    12/02/12 20:41

    No es mi pretensión evitar los seguros, no me refiero a esto concretamente, es como norma general para la economía de los ciudadanos, y así lo indico en el post, solo que debemos tener asegurado lo que precisamos, no lo que precisa el presupuesto de la filial de seguros de la entidad financiera. Y efectivamente la flexibilidad es muy alta, no obstante para tenerlas en el bolsillo la primera regla (creo) es el sentido común y la segunda sería "consciencia de lo que se tiene y su uso".

    Saludos.-

  6. #5
    12/02/12 17:57

    Lo peor de estas financiaciones es que quienes hacen uso de ellas, en general, están "enganchados" y empalman unas con otras por que no conciben ahorrar para comprar si no que viven (vivimos) inmersos en la cultura del consume con inmediatez...y ya pagarás.

    Empalman...o superponen, claro está.

    Saludos

  7. en respuesta a Cajero malencarado
    -
    #4
    11/02/12 16:41

    El problema no son las tarjetas, es el uso que se hace de ellas, si solicitamos un préstamo sabemos la cantidad solicitada, los gastos, las cuotas y cuando acabaremos. La tarjeta es como la versión particular de una póliza, se va tirando de ella y muchas personas se dan cuenta que tienen que devolver el dinero cuando ya la han agotado.
    En el préstamo hay una previsión de pagos, se solicita para un gasto concreto y normalmente para un mejor uso del dinero.
    En mi profesión recibo muchos más clientes con problemas por culpa de tarjetas que de préstamos.

  8. #3
    11/02/12 15:39

    Si vas con cierta frecuencia a las mismas tiendas o supermercados puede que en la cola para ir a pagar te vayas encontrando a gente con la que has coincidido otras veces. Y últimamente en este tipo de situaciones estoy viendo a gente que antes pagaba en efectivo y ahora empieza a hacerlo con tarjeta...

  9. #2
    11/02/12 14:05

    Las tarjetas van a tener un resurgir muy importante como fuente de financiación. Porque aunque su TAE sea alta son mucho más flexibles, ágiles y fáciles de obtener que un préstamo al consumo al uso. Porque aunque tengas que contratar algún seguro con ellas si contratases un préstamo tampoco te librarías de esto con lo que la diferencia de TAEs no es tan grande y la flexibilidad que dan las tarjetas (es un crédito al fin y al cabo) no la da un préstamo.

    Siempre para cantidades modestas, claro.

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