Estáis siendo malos. Malos y vagotes, que
apenas me mandáis nada para estos premios. Eso si, he de reconocer que en esto últimos días a mi también me cuesta encontrar candidatos. No se si es la atonía veraniega, que los becarios se han apoderado de las Redacciones, o que se reservan para septiembre, pero lo cierto es que la cosa está muy light.
Estando así la cosa, encuentro dos pequeñas perlas.
La primera en Cotizalia, por D. Toledo:
La banca impide a los particulares subrogarse en el crédito promotor. Suena fuerte eh. Supongo que no nos pilla de nuevas.
Son viejas acusaciones y sigo pensando lo mismo. El Banco no le dice que ladrillo caravista tiene que aceptar ni el promotor debe decir que cliente de be de financiar. De hecho, en los años buenos, les daba bastante igual que hubiese clientes a los cuales se les denegase la subrogación. Apenas se fijaban en que tipo de entidad les financiaba,
fijándose tan solo en las facilidades crediticias para ellos y no para los subrogantes. Ahora, que el tema les toca el bolsillo, les suena mal.
La segunda es
una referencia al Banco Espíritu Santo que hace Risto Mejide en una entrevista que le hacen ese infumable programa llama La Noria. El programa en si debería ser candidato a estos permiso, pues tanto su presentador, como el equipo de guionistas y de colaboradores están saturados de parcialidad, amarillismo, etc. Y encima repetitivos (iglesia+sexo, y unas gotitas de palos al PP). Y me voy a centrar en el tema de la Iglesia. ya hace tiempo dedicaron un programa a la Iglesia, o mejor dicho a las finanzas de la Iglesia, que fue francamente desacertado y demagogo. Pero ahora, buscan aprovechar la entrevista a RM para zaherir a la Iglesia, zumbando a Ratzinger. Lo gracioso esta a partir del minuto 6.
Tengo que reconocer que me partía de risa en el momento en muy serio, y después de calificar a la Iglesia como un holding, y hacer una referencia a sus inversiones por todo el mundo y demás, afirmaba que todo estaba muy documentado y ponía como ejemplo al Banco Espíritu Santo. Juas, juas, requetejuas...
Quiero creer que, a lo que quería referirse era al caso de Banco Ambrosiano, Marcinkus y compañía. Lo que ocurre es que Risto, cuando habla de marketing, de publicidad, dice cosas con sentido (o eso me parece a mi, que soy un lego), pero se le calienta la boca, se llena de minutos de share, y se ve en la necesidad de hablar de lo humano y lo divino. Pues no, esta vez (y me temo que otras también) la has cagado.
Pero tranquilo, que ni Jordi ni su musa se dieron cuenta (ya no hablo de público del plató)
y eso que van de periodistas. Total,cualquier tontada esta justificada para sacudir a la Iglesia (y ojo, que para crítico con ella el menda).
Ego te absolvo pecatis tutis, Risto. Pero céntrate.