Imagina que tienes 30 años, acabas de empezar a trabajar, no tienes ahorros y puedes invertir 200€ al mes. La buena noticia: en jubilación, el factor más poderoso es el tiempo. Y con 35 años por delante hasta los 65, un plan sencillo y constante puede convertirse en un capital muy relevante.
Aviso: contenido formativo general, no recomendación personalizada. Invertir implica riesgo y puede haber pérdidas.
1) Antes de invertir: construye el “colchón anti-sustos”
Si empiezas sin ahorros, lo primero no es elegir un fondo, sino evitar que cualquier imprevisto te obligue a endeudarte o a vender inversiones.
Objetivo inicial: 1–3 meses de gastos (y con el tiempo 6 meses). Dónde: cuenta remunerada / fondo monetario / instrumentos muy líquidos. Cómo hacerlo sin frenar el plan: una regla útil es 50/50 durante unos meses:
100€ al mes a colchón
100€ al mes a inversión Hasta completar ese colchón mínimo. Luego pasas a 200€ al mes a inversión.
2) Ponle un objetivo claro (para no abandonar)
Define qué quieres conseguir, por ejemplo:
“Quiero llegar a los 65 con un patrimonio que complemente mi pensión”.
“Quiero que mi inversión me permita elegir: trabajar menos, jubilarme antes, o vivir más tranquilo”.
Tener un objetivo te ayuda a mantener el rumbo en años malos.
3) ¿Cuánto podrías acumular con 200€/mes?
Supuesto: 200€/mes durante 35 años.
Rentabilidad media anual
Capital estimado a 65 (euros futuros)
Aproximación en euros de hoy*
3%
~150.000€
~75.000€
5%
~230.000€
~115.000€
7%
~360.000€
~180.000€
* Aproximación suponiendo 2% de inflación a largo plazo.
Lectura importante: con aportaciones pequeñas, lo que más manda es:
Años invertidos
Constancia
Subir aportación con el sueldo (esto es el acelerador real)
4) La cartera más simple que suele funcionar
A tu edad, el mayor activo es el tiempo. Una estructura típica y razonable (si toleras volatilidad) es: