Acceder

Metales preciosos y volatilidad: cómo actuar sin perder el norte (guía para inversores de nivel bajo y medio)

En los últimos días, oro y plata han tenido movimientos poco habituales: caídas muy rápidas seguidas de rebotes igual de rápidos. Este tipo de comportamiento suele aparecer cuando se combinan tres ingredientes:

  • Mucho posicionamiento previo (mucha gente “ya estaba dentro” por la narrativa de refugio).
  • Eventos y titulares que aceleran compras/ventas (geopolítica, bancos centrales, datos de inflación, etc.).
  • Mercados muy sensibles a la liquidez: cuando el precio cae, saltan stops y llamadas de margen, y eso amplifica los movimientos.

La pregunta importante no es “¿subirá o bajará mañana?”, sino: ¿Qué hago para no tomar una mala decisión justo cuando el mercado más me empuja a hacerlo?


 
Aquí tienes criterios prácticos, explicados de forma sencilla pero con lógica financiera. 

1) Recuerda por qué tienes metales en tu cartera (y qué papel NO deben jugar)


Antes de mover nada, pregúntate: ¿para qué compré oro/plata?

Si están como “seguro” o diversificador
  • Su función es equilibrar la cartera cuando otros activos (bolsa, crédito, etc.) sufren.
  • En ese caso, no deberían convertirse en una apuesta táctica de corto plazo.

Regla útil: el peso correcto es aquel que puedes mantener cuando haya una caída fuerte sin entrar en pánico. Si el tamaño te quita el sueño, probablemente es demasiado grande para tu perfil.

2) Evita el apalancamiento (aquí es donde la volatilidad hace más daño)


En episodios de movimientos violentos, el apalancamiento es el multiplicador de errores.
  • Si inviertes con ETFs/ETCs “simples” (sin apalancar), tu riesgo es la caída del precio.
  • Si estás con derivados, CFDs, futuros o productos apalancados, el riesgo real cambia: puedes tener llamadas de margen, cierres forzosos, o “gaps” (saltos de precio) que no te dejan reaccionar a tiempo.

Idea clave: con apalancamiento, no hace falta “acertar mal”; basta con que el mercado se mueva fuerte en contra durante unas horas para obligarte a vender en el peor momento.

3) Gestiona de forma progresiva y disciplinada, no por titulares


Cuando un activo se mueve mucho, el mayor peligro es el “todo o nada”:
  • “Vendo todo porque esto se hunde”
  • “Compro todo porque ha rebotado”

Lo más sensato suele ser la gestión táctica progresiva, dos herramientas que ayudan:
  1. Entradas escalonadas (si quieres aumentar exposición): compras en varios tramos para no depender de acertar el punto exacto
  2. Rebalanceo disciplinado (si ya lo tienes en cartera): si sube mucho y pesa demasiado, recortas; si cae mucho y tu plan lo permite, ajustas. 
 El rebalanceo no busca adivinar mínimos/máximos: busca controlar el riesgo y mantener coherencia con tu estrategia. 

4) Diferencia oro vs plata: se parecen, pero no se comportan igual


Aunque ambos sean “metales preciosos”, no tienen la misma personalidad.

Oro: más “refugio”
  • Tiende a ser más estable.
  • Suele responder a factores como tipos reales, dólar y riesgo geopolítico.

Plata: más “beta” (más nerviosa)
  • Es más volátil y a veces se comporta como activo de riesgo.
  • Puede caer fuerte cuando el mercado entra en modo “reducir riesgo”, aunque a largo plazo su historia sea atractiva.

Consecuencia práctica: si tienes plata, el tamaño de posición debería ser más pequeño que el del oro para un mismo perfil conservador/moderado.

5) Antes de tocar nada: revisa el escenario (y tu propia exposición)


Antes de comprar o vender por impulso, haz tres comprobaciones rápidas:

A) ¿Ha cambiado el motivo por el que tenías metales?
Revisa si ha cambiado algo relevante en:
  • Inflación (y expectativas de inflación)
  • Tipos reales (tipos – inflación)
  • Dólar
  • Riesgo geopolítico
  • Ritmo de recortes/subidas de tipos esperados por el mercado

Si el motivo sigue vigente, quizá no necesitas “hacer algo” hoy.

B) ¿Tu posición es coherente con tu perfil?
Si una caída te obliga a vender por nervios, el problema no es el metal: es el tamaño.

C) Pregunta incómoda pero decisiva:
¿Estoy invirtiendo… o especulando?
  • Invertir: tienes un papel en cartera, un horizonte y una disciplina.
  • Especular: estás persiguiendo el precio, el titular o el “rebote”.

La idea central: en semanas así el objetivo no es “acertar”, es no cometer errores grandes

 
En episodios de alta volatilidad, los errores que más dañan una cartera suelen ser:
  • llevar demasiado peso en un activo “porque está de moda”
  • usar apalancamiento sin entender el riesgo real
  • tomar decisiones impulsivas
  • comprar/vender por miedo o euforia
  • “perseguir” el precio (entrar tarde, salir tarde)
 
¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!