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Consecuencias: La sobreestimada information warfare es un botón de autodestrucción

Miramos la censura en el mundo actual. ¿Realmente funciona? La historia nos enseña lecciones.  Y el que no sabe leer historia repetirá los errores.

La information warfare o guerra de quinta generación es una forma no cinética de acción militar, que incluye ingeniería social, ciberataques y desinformación.

Suena impresionante. Pero miramos la historia, y las cosas son un poco menos impresionantes.

Censura


En la segunda guerra mundial Japón ganó la guerra de información al punto de que sus ciudadanos no sabían que estaban perdiendo sino hasta que los estadounidenses invadieron Saipán. En aquella época gobernaba una facción radical del ejército conocida como la armada de Kwantung bajo el mando de Tojo.

En Japón existía la figura popularmente llamada "editor de la cárcel".  Cuando un medio de comunicación decía algo que molestaba ligeramente a los militares, iban a cerrar el negocio, pero uno de los empleados se ofrecía como editor culpable ante las autoridades, y los demàs mantenían el empleo.  El editor de la cárcel era azotado  y encarcelado.

La única manera de enterarse de la verdad era ir a los baños públicos y usar los medios extranjeros que se usaban como papel higiénico.  Por eso tras la guerra, la palabra periódico extranjero y papel higiénico eran las mismas palabras.

Japón en 1945 tenía casi medio siglo de ganar guerras sin tener mucha oposición. Eso cambió en la segunda guerra mundial.  Dicen que si uno se pelea contra suficientes contrincantes, un día llega uno que te deja mordiendo el polvo. Y eso fue lo que sucedió con EEUU.

Embargo


EEUU le impuso en 1941 un embargo de petróleo y acero a Japón.  Sólo podrían pelear por 3 meses en China.  Así que tuvieron que desviar esfuerzos e invadir otras regiones de Asia para tener esos recursos.  Eso disgustó tanto a los militares japoneses que enviaron una expedición de castigo a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941.  Al ejército japonés no le interesaba ir por China y veían Pearl Harbor como una forma de intimidar a EEUU.  Pero eso no intimidó a EEUU, más bien creó indignación suficiente para que hacer la guerra en el Pacífico fuera políticamente viable.

Las movidas de Yamamoto iban pensadas para bloquear el acceso de EEUU al Pacífico, para protegerse lo más posible, mientras sus colegas del ejército japonés soñaban con conquistar toda China.

En 1941 EEUU le impone a Japón un embargo de petróleo y acero, donde EEUU no le VENDERIA a Japón el acero y petróleo que Japón tanto necesitaba.  Y si ello Japón tendría que cesar su guerra en 3 meses.

En 2022 EEUU y Europa le imponen a Rusia un embargo de petróleo, gas, comida y fertilizantes, donde  EEUU y Europa no le COMPRARIAN  petróleo, gas, comida y fertilizantes  a Rusia que  EEUU y Europa  tanto necesitan.  

¿Notamos un problema aquí?

Cultura de mentiras


El problema de la information warfare es que requiere una infraestructura de mentiras tan enorme, que esencialmente crea una cultura de mentiras que dañan al propio bando.  Y Japón fue víctima de esa cultura.

Las disputas entre EEUU y Japón empiezan en 1909. La inteligencia japonesa sabía cuántos aviones había en cada base en un momento dado, y también sabían cuantos aviones eran producidos y adonde eran enviados.  El último dato necesario para saber cuantos aviones había era la cifra de aviones derribados. Siendo que esto viene de sus propios pilotos, no habría razón para sospechar que eso fuera un problema.

Los pilotos japoneses mentían y hubo ocasiones en que reportaban más aviones derribados que la cantidad total de aviones en ambos bandos. En una cultura de information warfare cargada de censura ¿quién iba a refutar o criticar?

El resultado fue que los militares japoneses siempre enviaron menos aviones de los necesarios debido a que las estimaciones estaban falseadas.  Y por eso la guerra en el Pacífico no fue el infierno aéreo que tuvieron los aliados sobre Alemania.  A eso le sumas que no traían a los pilotos veteranos a enseñar a los cadetes, porque nunca se vio la pérdida de pilotos veteranos como en esa guerra.  En los días finales de la guerra los japoneses, en medio de una severa escasez de combustible, sólo tenían cadetes que entrenaban en una silla en el suelo, y usando modelos de aviones de madera para aprender, y luego lo subían al avión para enfrentarse a los veteranos enemigos de verdad.

El resultado fue que Japón perdió la guerra, y la cultura de mentir que venía con la information warfare, ayudó mucho a que Japón fuera derrotada.  Es que la information warfare sólo sirve para proteger egos, para tapar pecados, y para silenciar críticas de los errores que servirían para mejorar el desempeño de otro modo.

¿Por qué es importante el ego?


Veamos un modelo simplificado de lo que implica tener ego.  Tu tienes una cantidad determinada de ego y de fortaleza, y te vas  a pelear contra otro que también tiene su fortaleza. Si tu tienes un gran ego, y poca fortaleza, probablemente te tires a pelear en condición de desventaja.  Al final la victoria no dependerá en nada de tu ego, sino de comparar tu fortaleza con la del otro.


En la historia vemos cómo el ego ha convertido victorias en derrotas, porque la fortaleza propia desviada hacia una decisión liderada por el ego, reduce la fortaleza neta propia.

Un ejemplo claro es la línea Maginot.  Hitler con su guerra relámpago superó con movimiento el estatismo de la línea Maginot. Y cuando las fuerzas alemanas estaban en Rusia, les dijo que no retrocedieran, por un asunto de ego y no de criterio táctico o estratégico, convirtiendo a sus propias fuerzas en otra línea Maginot.

En 1940 la Luftwaffe estaba aplastando a la RAF sin tregua, en una batalla de 4 a 1. Un error de navegación de un bombardero alemán termina en que la carga se suelta sobre Londres, afectando a civiles. Entonces Churchill envía un ataque nocturno sobre berlin de noche a atacar civiles también.  Y como Hitler había prometido a su gente que Berlin no sería atacada, lanza el Blitz, una campaña contra civiles en Londres con blancos sin valor militar pero sí mediático.  El resultado fue que la RAF tuvo un respiro que le permitió reagruparse y recuperarse.  Y los alemanes seguían perdiendo aviones y tripulaciones, mientras que los ingleses sólo perdían los aviones.  Eso retrasó la invasión de Inglaterra hasta que por el clima ya no fue viable. 

El ego tiene un efecto.  No sólo sobreestima la propia fortaleza, sino que encima hace que en el juego de ajedrez se tome decisiones apresuradas. Todas las voces críticas que hubieran ayudado a mejorar las jugadas en el ajedrez, fueron censuradas, silenciadas. 

Así que la fortaleza (que no es necesariamente fuerza bruta) es disminuida por el ego también.

Las derrotas afectan la moral de la gente. ¿Qué hace el ególatra?  Silenciar, censurar para que la gente no se entere. Así fue como los japoneses se enteraron que de estaban perdiendo hasta que los americanos invaden Saipán.

En lugar de llamarle information warfare, debería llamarse ego warfare.

Esta vez no es diferente


Hoy se le da un carácter casi romántico a la information warfare, porque hoy la tecnología permite censurar como nunca antes.  Pero las mentiras siguen teniendo el mismo efecto.  Y la information warfare hace más daño en el bando que lo usa, porque requiere de una infraestructura de mentiras tan gigantesca, que termina infectando a todo el bando propio de una cultura de censura y mentira, causando desinformación interna que ayuda al propio bando a perder la guerra.  El caso de Japón en la segunda guerra mundial puede enseñarnos mucho.

El que no aprende del pasado está condenado a repetirlo.

De nada sirve tratar de decir que esta vez es diferente porque tienes Internet u ordenadores o cuanta cosa que mola en el mundo tecnológico, que la mentira es mentira, en digital o en analógico.  No hay duda que la desinformación al enemigo puede causar daño, pero en el bando propio es como instalar un botón de autodestrucción.

Al final la information warfare actualiza mecanismos, pero no el principio de dicha guerra, ni la causa, ni el efecto.  Es decir, es una mera reformulación verbal de la misma ego warfare de Japón en la segunda guerra mundial.  Es un eufemismo, una mentira por omisión para desinformarnos y hacer creer que lo que antes fracasó, hoy va a triunfar.  Hay doctrinas que solo sobreviven porque tienen creyentes fanáticos, no porque hayan dado resultados.

Lo que pasa es que al mundo real no le interesa lo que creas. Renombrar una creencia para darle sex appeal no va a lograr que hacer lo mismo deje de dar los mismos resultados.  Nadie aprende por cabeza ajena, así que parece que vamos a tener que aguantarnos las memeces de los que controlan el poder... otra vez.

Ya me imagino a los creyentes diciendo que antes no hubo verdadera information warfare, para que creamos que esta ver la ego warfare es diferente.

Lo cierto es que si estás en guerra tratarías de detener la desinformación procedente del enemigo, el cuento de los chismosos del barrio (que es el principio original de la information warfare). Pero también tratarías de que la verdad prevalezca. La verdad tarde o temprano debe salir a la luz en tu bando.  Y con gente intolerante a las mentiras, te blindas contra los efectos nocivos del ego warfare.  Deja que el enemigo se autodestruya con el ego warfare de sus líderes.  Así funciona mejor.

En arameo antiguo, demonio no es un tipo con cuernos, cola y alas de murciélago.  Demonio en arameo significaba mentiroso.  Es que el ego hace que la persona se mienta a sí misma.

En arameo antiguo, pecado no era desobedecer las arbitrariedades de un anciano con mentalidad cuadrada, no. Pecado era fallar al tirar a una diana.  Mientras mayor la distancia hacia el centro de la diana, mayor el margen de error.  El error trae consecuencias en batalla.  El error y las consecuencias no son conceptos religiosos.  Las consecuencias suceden no importa lo que creas.  Al mundo real, al universo no le importa lo que creas.

Entonces decir que la mentira es un pecado, deja de ser un juicio "moral" y se vuelve una mera descripción de la realidad, como decir que el cielo es azul o que 2+2=4, aunque hoy los mentirosos quieren meternos que 2+2=5.

¿Y la censura?  Si no te gusta gente que hable y piense, te vas a rodear de gente que no tiene nada que decirte. Y el enemigo estará muy satisfecho cuando los que debían ser tus aliados no te interrumpan mientras cometes un error.

Parece que la mejor estrategia con la information warfare es no usarla, y repeler los ataques de quienes la usan..

Pero hay creyentes que creen que no creer en el pecado te libra de las consecuencias, que es como pensar que si no crees en la gravedad, empiezas a flotar.
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