El autor

Peter Lynch (1944) ha sido descrito como una leyenda en el mundo empresarial e inversor, tras demostrarse que bajo su dirección en el Fidelity Magellan Fund (años 1977 y 1990), consiguió una rentabilidad media del 29,2% (duplicando al S&P 500). En la actualidad, es vicepresidente de Fidelity Management & Research Company. Es también coautor de varios trabajos y libros, donde podemos destacar “Learn to Earn” y “Un paso por delante de Wall Street (Deusto, 2019) ambos escritos junto al que fuera columnista financiero de las revistas Time y Fortune, John Rothchild.

El libro


Tras la reseña que hicimos aquí sobre Un paso por delante de Wall Street, creo que era obligado seguir con la obra de Peter Lynch que disponemos en español gracias a Ediciones Deusto y dedicar la reseña del mes de abril a la 6ª edición de otro clásico en finanzas: Batiendo a Wall Street. El libro fue publicado por Simon & Schuster Paperbacks en Nueva York (1994) y con el título original Beating the Street, donde el autor explica a través de sus más de 400 páginas diversas estrategias de inversión y sus claves sobre cómo seleccionar acciones o fondos para conseguir la mejor cartera de inversión posible.

Contenido

En este segundo libro de Lynch (escrito tras retirarse de la gestión activa tras 50 años), continúa la senda didáctica de su primer libro “Un paso por delante de Wall Street”, aunque en esta ocasión podemos observar un texto repleto de anécdotas, consejos y ejemplos del método empleado por el propio autor. También hay que destacar que trata los fondos de inversión y su propia experiencia gestionando-analizando algunas de sus inversiones, etc., todo ello acompañado de su inimitable e informal estilo, anécdotas y numerosos ejemplos que nos ayudarán en la explicación. El libro podemos dividirlo en dos partes:
  • La primera parte se inicia con la prueba de que los aficionados tienen ventaja sobre los profesionales y para ello, el capítulo 1 relata cómo los alumnos de un colegio religioso logran un récord de inversión en 2 años. Los siguientes capítulos tratan las preocupaciones y peligros del fin de semana (noticias y caídas), con un repaso de sus años al frente del Magellan Fund y donde analiza las estrategias que siguió, la metodología utilizada y las principales operaciones que hizo, donde incluye sus aciertos y cómo no, sus errores. Nos habla de los clubs de inversión americanos que baten al índice y nos ayuda a buscar el fondo de inversión adecuado e ideal, mostrando las bondades de las acciones respecto a los bonos y el consejo de invertir en fondos de acciones. Lynch no se considera un inversor de compañías de crecimiento y "sí" un fan de los restaurantes o minoristas por su crecimiento por todo el país.
  • En la segunda parte (a partir del capítulo 7) se centra en el proceso de análisis que utilizó para seleccionar las famosas 21 acciones (sector banca, cíclico, comercio o suministro) que recomendó a los lectores de la prestigiosa revista Barron’s en 1992 (la principal publicación financiera y de negocios de EEUU). Además, aporta un relato minucioso de todas sus tácticas en la elecciones de dichas acciones, siendo el proceso el mismo de siempre: visita al negocio in situ, lectura de memoria anual, balances, etc. Personalmente me ha dejado perplejo cómo un corte de pelo en Supercuts, le hace tomar la decisión de comprar acciones. Relata los casos de Wal-Mart o Toll Brothers y especialmente las equivalentes a nuestras cajas de ahorros, precursoras de las SOCIMIS españolas. Además, realiza un repaso a las compañías cíclicas, con especial énfasis en su capacidad para sobrevivir a la parte baja del ciclo. En el capítulo 21, nos describe su proceso regular y semestral de revisar la historia de cada empresa de su cartera y termina con 25 recomendaciones o "reglas de oro", que resumirían gran parte de su filosofía y que serán muy productivas para el lector. El libro finaliza con un epílogo que tras recordar la selección de las acciones y su revisión semestral, añade otra revisión de 24 meses para ver cómo sigue funcionando su cartera.

Conclusión

Tras leer el segundo libro de Lynch, la verdad que te hace reflexionar sobre algunos aspectos del proceso inversor y posiblemente recapacitar sobre decisiones futuras. Realmente podemos decir que con todos los datos y probabilidades que nos muestra Lynch sobre la inversión en acciones (respecto a los bonos a través de varias décadas), queda clara la evidencia de que el largo plazo es más beneficioso si poseemos acciones respecto a bonos o los famosos plazos fijos o depósitos. Por otra parte, aconsejaría leer los libros en orden porque el primero lo podemos catalogar como el inicio o la parte "teórica" y el segundo, la parte práctica o de ejecución.
Con los dos ejemplares en nuestro haber, el debate sobre si debemos invertir en pequeñas o grandes compañías queda blanco y en botella. Además, podemos encontrar gratificante el nuevo  pasatiempo en la selección de empresas o acciones...

En fin, si deseas conocer más sobre el mundo de las acciones y fondos de la mano de Peter Lynch, lo tienes disponible en casa del libro.

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