Los llamados “dinero inteligente” de Wall Street han vuelto a demostrar que, cuando se trata de timing, su capacidad de equivocarse en los momentos clave es casi perfecta. Según recuerda el columnista Brett Arends, la última encuesta mensual de gestores globales de BofA Securities mostraba cómo, en enero, los grandes fondos habían aumentado con entusiasmo su exposición a materias primas, y en particular a oro y plata, justo antes del desplome que vimos a finales de la semana pasada.Del “trade más concurrido” al desplomeLa encuesta de BofA reflejaba una posición neta en materias primas en niveles casi récord, mientras los propios gestores reconocían que el oro estaba “masivamente sobrevalorado” y que la apuesta por el metal precioso era la operación más saturada del mercado. Aun así, siguieron comprando.El desenlace ha sido el habitual: el oro ha llegado a corregir cerca de 1.000 dólares por onza desde los máximos recientes y la plata ha llegado a caer en torno a un tercio desde los niveles de la semana pasada. Hoy, siguen siendo mucho más caros que hace uno, tres o cinco años, pero la gran entrada de dinero ha llegado, de nuevo, después del gran tramo alcista, no antes.La ironía es evidente: cuando los precios eran sensiblemente más bajos, la mayoría de los gestores apenas mostraban interés. Cuando el consenso se vuelve eufórico y las posiciones están muy cargadas, el riesgo de un giro brusco aumenta de forma notable.Euforia generalizada y mínima protecciónArends subraya que el problema va más allá del oro y la plata. La misma encuesta revela que los gestores se encuentran en un nivel de optimismo inusitado: exposición global a acciones y materias primas cerca de máximos históricos, mínimos en activos defensivos como bonos y liquidez, y el volumen de coberturas a la baja más bajo en unos ocho años.Es decir, Wall Street está muy cargado de riesgo, muy poco cubierto y con muy poca exposición a activos de baja volatilidad. Históricamente, estos momentos han sido más una señal de prudencia que de compra agresiva.“Pariah Capital”: ganar haciendo justo lo contrarioA partir de estas encuestas, el autor lleva años imaginando una cartera ficticia llamada “Pariah Capital”, construida simplemente haciendo lo contrario de lo que marca el consenso de los grandes fondos. En enero del año pasado, la cartera de Pariah se sobreponderó en siete activos entonces muy infraponderados por los gestores: bonos, efectivo, recursos naturales, inmobiliario cotizado, consumo básico, consumo discrecional y bolsa británica.El resultado vuelve a ser incómodo para la industria: entre enero de 2025 y principios de febrero de 2026, esa cartera habría generado en torno a un 14,9%, casi tres puntos más que la clásica combinación 60% renta variable USA / 40% bonos, que rondó el 12,2% en el mismo periodo. Y todo ello con un perfil teórico de riesgo menor.Para 2026, la nueva “cartera Pariah” se concentraría en los pocos activos que hoy siguen pasados de moda: efectivo, bonos globales, consumo básico, energía y de nuevo bolsa británica, tanto de gran capitalización como de compañías más pequeñas.Lección para el inversorEl mensaje de fondo es claro: cuando el consenso profesional se alinea de forma casi unánime en la misma dirección, y la exposición a riesgo está en máximos mientras las coberturas se hunden, la historia sugiere que conviene, como mínimo, bajar el entusiasmo. Las encuestas de sentimiento no son un sistema de trading perfecto, pero sí un buen termómetro de cuándo el mercado puede estar estirando demasiado la cuerda.En un entorno de euforia en activos de riesgo y desprecio casi generalizado por el efectivo y los bonos, no sería extraño que, una vez más, las carteras que hoy parecen “aburridas” terminen comportándose mejor de lo que el consenso de Wall Street está dispuesto a aceptar.