Hola a todos. Al reincorporarme veo que durante mi ausencia se han producido aportaciones e intercambios muy interesantes en el hilo. Me he limitado a darle a la manita, porque no tengo prácticamente nada que añadir a las respuestas y reflexiones de los compañeros. Únicamente haré una referencia al oro ya que, como sabéis, es una pata importante de mi cartera desde hace muchos años (sí, también cuando “era de tontos tenerlo”, como ha dicho irónicamente @topolucas ... y también ahora pueda volver a serlo). Repito en parte y actualizo aquí un post que escribí hace ya cosa de cuatro años. La razón por la que le reservo un papel importante en la cartera (17-18% actualmente tras las ventas por reequilibrado que hice a finales del año pasado y a principios de este, como sabéis) es que ha venido siendo, en mi opinión, el mayor descorrelacionador de la renta variable en el ciclo largo de los mercados. Actualizo aquí el gráfico (de elaboración propia) que puse entonces, que creo que muestra bien a qué me refiero (ambos están en dólares porque es para lo que disponemos de series históricas más largas; gráfico en escala logarítmica con origen común en 0).MSCI World NR en $ y Oro (LBMA) en $, 31/12/1969-31/05/2026Más expresivo aún es el gráfico siguiente (también de elaboración propia) en el que se muestra la relación entre el MSCI World Net Return y el oro, o lo que es lo mismo, el MSCI World Net Return expresado, no en dólares ni en euros, sino en onzas de oro:MSCI World NR / Oro, 31/12/1969-31/05/2026. Escala logarítmica.El 31/12/1969 (fecha en que se inicia su serie histórica), el índice MSCI World NR expresado en onzas de oro era 2,84 (100/35,20). El 31/05/2026 era 3,45 (15695,465/4545,95). Lo que da una tasa de revalorización anualizada en estos 56 años y 5 meses del 0,35% en términos de onzas de oro. Pero nótense las enormes disparidades en los diferentes tramos. Como decía entonces, eso es exactamente lo que quiero para mi cartera, componentes que se muevan con fuerza en sentido contrario durante largos periodos de tiempo, preferiblemente (como es el caso) si la tendencia de fondo de ambos es alcista a muy largo plazo (1). Combinándolo con una política de reequilibrados infrecuentes o con bandas muy anchas, puede aportar un plus de rentabilidad al propio tiempo que amortigua la volatilidad conjunta de la cartera (a pesar de ser cada uno por su lado activos con una alta volatilidad). No se trata de que el oro aporte por sí mismo estabilidad a la cartera en el sentido de ser una inversión tranquila, como pudiera serlo la renta fija a corto plazo. La idea, tomada de Harry Browne con su Cartera Permanente, es combinar activos con alta volatilidad que a su vez tengan poca correlación entre sí (o mejor correlación negativa), produciendo, por así decir, una “volatilidad contraria”. Es esta combinación de mayor volatilidad + menor correlación la que aporta (o se supone que debe aportar) estabilidad a la cartera en su conjunto, no la estabilidad de cada uno de sus componentes por separado.(1) Preferiblemente pero no necesariamente. También se pueden combinar dos juegos perdedores en una estrategia ganadora, como mostró Parrondo con su famosa paradoja. Y en este punto debo insistir en lo que destaqué antes: en el ciclo largo de los mercados. Es una inversión estructural a largo (o muy largo) plazo. Quien lo incorpore a la cartera como un supuesto activo “defensivo” para contrarrestar caídas bursátiles en el corto plazo puede llevarse un buen chasco. Véase, sin ir más lejos, el mes de marzo pasado: MSCI World NR (€): -4,1% / Oro (€): -9,7%. O los primeros meses del pinchazo de la burbuja puntocom: desde el 31/08/2000 hasta el 31/01/2001, MSCI World NR (€): -13,5% / Oro (€): -8,7%. En el corto plazo, bolsa y oro pueden moverse (y a menudo lo hacen) en el mismo sentido. Un saludo