Gracias, Enrique. Lo que ha ocurrido con los resultados del primer trimestre es un buen recordatorio de cómo el mercado puede oscilar entre extremos: primero reacciona con caídas desproporcionadas y, semanas después, parece descubrir “el valor del siglo”. En realidad, las cuentas de la empresa —al menos en mi lectura— no justifican ni el pesimismo inicial ni el entusiasmo posterior. Lo que muestran es algo más simple y menos dramático: una compañía ejecutando una estrategia de largo plazo, de forma ordenada y coherente, sin grandes sorpresas ni giros bruscos.Respecto a mi cartera, nunca la he planteado como algo para copiar. No busco impactos espectaculares ni apuestas de moda. Está formada por compañías que, sin ser necesariamente excitantes, sí encajan en una lógica de estabilidad y crecimiento razonable: Rovi, Almirall, Inditex, Grifols, Acerinox, Deutsche Telekom, Microsoft, Rheinmetall, UnitedHealth, Novo Nordisk, Indra, RWE, Hochtief. Mantengo también una posición en oro.En cuanto a fondos, estoy en Echiquier Space para la parte temática, en Fidelity Technology para la exposición tecnológica, en Bestinver para España y en Alken para Europa. Y reservo una pequeña fracción para operaciones rápidas en valores como Nebius, BigBear, Hims & Hers o Take-Two Interactive: empresas que sigo, pero que reconozco que son complejas y difíciles de analizar con precisión.Como ves, no hay búsqueda de pelotazos. Danieli fue una excepción inesperada: la vendí sin anticipar la rentabilidad extraordinaria que acabaría dando. Y en otras ocasiones he preferido no analizar ciertos valores en el blog porque, sencillamente, no veía claro qué hacer con ellos. También me salí antes de tiempo de ASML y BE Semiconductor porque no me veía con capacidad de proyectar nada con un mínimo de rigor. Prefiero reconocer mis límites antes que forzar una tesis que no controlo.