Nosotros hemos reformado una casa entera, una de unos 100 años, acabamos las obras hace unos 7 meses, aunque nos quedan algunas cosillas que nos hacemos nosotros mismos. Prácticamente la vaciamos toda y construimos de nuevo cocina, baños, paredes medianeras, sacamos los suelos viejos y pusimos nuevos pavimentos, pero respetamos los forjados, que obviamente eran de madera, entonces el arquitecto técnico nos hizo reforzar algunas vigas secundarias de los forjados porque en algún momento tuvieron carcoma y había debilitado la resistencia, fueron muy pocos refuerzos, porque solo afectó a 3 o 4 vigas que al parecer eran chopo, las que eran de roble, la carcoma no les suele afectar porque es una madera demasiado dura para ellas, o eso nos indicó el aparejador. Pues bien “los refuerzos” todos de hierro y con unos certificados de resistencia que el técnico pudiera poner en los informes de sus trabajos, y si algo pusimos de nueva madera, nada de madera maciza similar a lo que había, vigas de este tipo dúo, trio o laminadas, por una razón muy simple, las venden con certificados de resistencias, es decir el aparejador puede calcularlo y tener la seguridad de que está cumpliendo las normas, por el contrario un tronco de árbol y aunque se haya demostrado que las casas duraron año así, no hay “certificado”.
Te diré más, para una pequeña terraza yo conservaba 4 vigas antiguas de una casa que reformó mi difunto padre en los años 90, y se me dieron dos opciones, o pones unas vigas dúo o trio certificadas con su resistencia o bien lo hacemos en IPE de metal, es decir también con certificación, como tenemos altura suficiente ponemos un falso techo y tus vigas debajo que parezcan sostener, pero realidad solo serán decorativas, esto último fue lo que hicimos.