La grosera influencia de las Agencias de rating
Hace unos días, concretamente cuando se produjo la calificación desfavorable de la economía española por la agencia de rating S&P, recuerdo que alguien en el foro comentó que quizá no debiera hacerse tanto caso a los informes de esas agencias porque podrían responder a intereses poco saludables.
Hoy --pasados algunos días y habiendo reflexionado un poco sobre tal extremo-- debo reconocer que el rankiano en cuestión tenía gran parte de razón.
Y ello por varias razones:
1.- porque la devaluación del dólar con respecto al euro era cada día más acentuada (con el consiguiente perjuicio en las transacciones comerciales de EEUU en beneficio de la moneda europea y las repercusiones que ello implicaría en la economía global)
2.- porque esa paulatina ventaja del euro respecto al dólar no era del agrado de las grandes multinacionales ni de las entidades financieras norteamericanas por suponer una previsible pérdida de beneficios a corto o medio plazo
3.- porque una moneda en plena adolescencia restaba protagonismo a la madre de todas las monedas
4.- porque la economía no es nacional sino trasnacional, mundial o global (como quiera decirse) y, como tal, precisaba de un "control" que impidiera que la madre rica perdiera parte de su poder e influencia en todo el mundo. Hacía falta recordar al retoño quien manda en casa.
5.- porque existen próceres mundiales perfectamente organizados que ejercen una incuestionable influencia y, entre otras cosas, manejan los hilos de la economía en el mundo, organizan y promueven las revueltas sociales, rediseñan los valores morales y políticos, controlan las armas y las guerras y con un leve chasquido de sus dedos las dan por terminadas si así les interesa
6.- porque su decisión lleva a un país, a varios o incluso a un continente, a la mayor de las ruinas; quitan y ponen gobiernos; nombran y destituyen gobernantes
7.- porque para esos grupos lo único que importa es su poder y su enriquecimiento sin límites
8.- porque las agencias de calificación son norteamericanas y, como cualquier institución, puede estar sujeta a manipulación o cualesquiera intereses espúreos
Quizá por estas razones y muchísimas más, no vendría nada mal la creación de una o varias agencias de rating en Europa para que elaborasen los informes con cierta deontología. Los europeos podríamos estar más seguros. Al menos yo