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La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

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La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?
La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?
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La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone? Y también por Mercadona

Dirección del enlace: http://scientia1.wordpress.com/2012/06/18/la-verdadera-historia-del-actimel-ii-me-siento-enganado-por-danone/

Posted on 18 junio, 2012
Sí. Y también por Mercadona cuando me vende su producto homólogo de la marca Hacendado… por no hablar de prácticas bastante similares que hacen otras casas comerciales. ¿Eso implica que estas empresas cometan alguna ilegalidad cuando publicitan las propiedades saludables (“Health claims”) del Actimel u homólogos? No. Todo lo que hacen no solamente es legal sino que está amparado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la misma que durante mucho tiempo les ha prohibido publicitar ciertos eslóganes. Entonces… ¿ha cambiado de parecer la EFSA ante nuevos estudios presentados por Danone u otras empresas? No. Simplemente que las empresas implicadas, principalmente Danone y Mercadona, han sido más listas que la EFSA encontrando un resquicio legal del cual aprovecharse. Sin embargo, y dejando claro que es una opinión personal, la estrategia de marketing empleada por estas grandes empresas me parece éticamente impresentable, por no decirlo de una forma más contundente. Veamos.

En el post publicado el pasado jueves mostramos los grandes problemas que ha tenido Danone en los últimos años en distintos países para poder publicitar la posible relación entre el consumo de su producto estrella, el Actimel, y su efecto positivo sobre la lucha contra las enfermedades gastrointestinales y que se saldaron con un informe negativo de la EFSA prohibiendo tal publicidad. Además, la multinacional con sede central en París ha visto como era sancionada por anunciar que el consumo del Actimel “activaba nuestras defensas”… hasta tuvo que quitar la famosa palabra “inmunitas” que aparecía después del archiconocido Lactobacillus casei.

Pues bien, hace una semana mi mujer se abrió una cuenta de twitter y tuvo el detalle de dedicarme su primer tuit poniendo en él una lista de productos que debía comprar en Mercadona, y entre los que se encontraba una caja de “Actimeles” para nuestra hija (porque para ella lo mejor de lo mejor) y otra del producto equivalente de la marca “Hacendado” para nosotros (porque hay que ahorrar)… y al acercarme a la línea de refrigerados y ver el producto de la marca blanca (o como quieran llamarla) de Mercadona me llevé un sorpresón.

Como pueden ver en la fotografía, y debajo de un rótulo donde Lactobacillus casei ocupa casi toda la cubierta, aparece el siguiente lema “Ayuda al normal funcionamiento del sistema inmunitario“. Asombrado porque no tenía ni idea de que la EFSA hubiese aprobado esa “health claim” para el dichoso bichito, rápidamente me fui a la lista de ingredientes por si era una cepa nueva y me encontré que el microorganismo en cuestión usado por Hacendado era Lactobacillus paracasei…pero de éste la EFSA jamás ha aprobado nada.

Inmediatamente miré a mi izquierda y allí estaban los “Actimeles” de mi hija mirándome con sonrisa picarona y con un similar eslogan publicitario “Ayudan a tu sistema inmunitario”… más o menos la misma publicidad por la que en el Reino Unido la Advertising Standards Authority empapeló a Danone. Así que, con más miedo que vergüenza, repetí lo hecho anteriormente con las leches fermentadas de Hacendado y miré si Danone había cambiado de bichito pero no, ahí estaba el famoso Lactobacillus casei DN-114001 exclusivo de Danone para el que jamás se había aceptado esa alegación inmunitaria… ni ninguna otra.

Pero como el diablo sabe más por viejo que por diablo, y uno ya las ha visto de todos los colores en el sector de la industria alimentaria, miré con lupa la etiqueta de Hacendado y encontré un pequeño asterisco que te llevaba a un lateral del envoltorio donde, en letra minúscula, ponía: “La vitamina B6 contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario. Se recomienda el consumo de una unidad al día que ACOMPAÑADO de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable pueden aportar al menos el 15% de la CDR en vitamina B6”.

¿Cómo cómo? ¿Que a pesar de que siempre se nos ha intentado vender que el Lactobacillus casei (o paracasei en este caso), ese que aparece en letras enormes en la etiqueta, era el responsable de la ayuda al sistema inmunitario publicitada, no es dicho microorganismo sino la archiconocida vitamina B6 la responsable de dicha alegación y si no sacamos la lupa no nos enteramos?

Como podrán imaginar a continuación me dirigí al Actimel de Danone y, efectivamente, la jugada se repetía…le habían puesto vitamina B6 a los ingredientes y, con el sistema del asterisco, le atribuían a este micronutriente la ayuda al sistema inmune y no a su exclusivo Lactobacillus casei DN-114001…que ahí seguía en su papel de protagonista.

El siguiente paso ya se pueden imaginar cual pudo ser… pasar olímpicamente de la lista de la compra del tuit de mi mujer y comprobar qué dice la EFSA sobre la vitamina B6 en el reciente “Reglamento (UE) nº 432/2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos”… y allí estaba escrito, en la referencia EFSA Journal 2009; 7(9):1225, que la vitamina B6 contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario cuando se cumplen ciertas condiciones marcadas en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006…y que luego analizaremos porque es posible que ustedes se cabreen si se lo cuento antes de tiempo.

A estas alturas del post debemos hacer una breve recapitulación. Para poder poner el ansiado eslogan de las ayudas al sistema inmunitario tan asociado por el consumidor a este tipo de productos, y además no solamente no tener que tener que retirar las palabras Lactobacillus casei sino que sigan siendo las predominantes en la publicidad, las dos casas comerciales, Danone y Hacendado, habían añadido la cantidad mínima de Vitamina B6 (en el caso de Danone también vitamina D) requerida por el Reglamento anteriormente citado para poder decir que su consumo “Ayuda al normal funcionamiento del sistema inmunitario”.

Pero entonces, ¿el famoso Lactobacillus casei DN-114001 exclusivo de Danone sirve para algo más que cualquier microorganismo presente en un producto lácteo fermentado o en otro probiótico tradicional como es el caso de un yogurt? No, y la prueba es que Mercadona utiliza un microorganismo totalmente distinto, nada exclusivo y que no ha sido sujeto a tantísimas investigaciones científicas, pero publicita exactamente lo mismo respecto al sistema inmunitario… debido al único ingrediente común que tienen: la vitamina B6.

Pero antes de seguir hablando de las propiedades nutricionales y saludables del Actimel, y viendo el envase de uno de sus productos, se me ocurre una pregunta que hacerles a los señores de Danone. Si el microorganismo en cuestión no es el responsable de la ayuda al sistema inmunitario de su producto… ¿no creen ustedes que poner un dibujo de un microscopio en su etiqueta diciendo que apoyan al Instituto Pasteur en la investigación del sistema inmunitario no es otra forma de intentar confundir al consumidor haciéndole creer que su Lactobacillus casei DN-114001 es el responsable de su famoso eslogan? Yo creo que sí, y además me recuerda a cuando las patatas Lays Mediterráneas fueron sancionadas por poner en su envoltorio alusiones constantes al aceite de oliva y luego se comprobó, tal y como comentamos en un post, que en la composición de su producto la presencia de este tipo de aceite era mínima… en fin, ustedes sabrán.

Aunque cada vez me iba cabreando más, lo mejor estaba aun por venir. Me había quedado intrigado por saber qué ponía exactamente el famoso documento de la EFSA en el que se aprobaba la vitamina B6 como ingrediente que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario por lo que lo busqué para leerlo… y siguieron las sorpresas.

En el citado informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, y que no ocupa más de medio folio, aparece un párrafo donde se indica que no solamente no hay evidencias que la ausencia de un aporte externo de vitamina B6 pueda perjudicar el funcionamiento normal del sistema inmunitario, sino que dicha vitamina se puede conseguir sin ningún tipo de problema con una dieta equilibrada, por lo que no hay que recurrir a suplementos externos… ¿pero esa vitamina es difícil de encontrar?

La vitamina B6 es una vitamina hidrosoluble que se presenta en tres formas intercambiables. La forma original es la piridoxina; las formas fosforiladas, el fosfato de piridoxal y el fosfato de piridoxamina, son coenzimas en las reacciones de transaminación. Pues bien, es tan frecuente la presencia de vitamina B6 en los alimentos (se encuentra en el germen de trigo, carne, huevos, pescado y verduras, legumbres, nueces, alimentos ricos en granos integrales, panes y cereales enriquecidos…incluso en la propia leche con la que se elaboran los probióticos hay vitamina B6) que las deficiencias dietéticas de este producto son muy raras…. así que si el hecho de consumir este producto lácteo bien sea de la marca Danone o de la marca Hacendado es por favorecer el sistema inmunitario, que sepan que esto lo están consiguiendo ustedes a diario sin necesidad de suplementar su dieta.

Ya, pero al ser el Actimel o el producto de Hacendado un alimento funcional enriquecido en vitamina B6, la cantidad de ésta será superior a la presente en un alimento normal no enriquecido ¿no? Pues evidentemente dependerá del alimento en cuestión con el que lo comparemos pero, a modo de ejemplo, estudiemos el contenido de vitamina B6, y por tanto su potencial efecto sobre el sistema inmunitario, de un producto de los más consumidos en nuestro país y con el que meriendan muchos niños al igual que con el Actimel: el plátano.

En la tabla adjunta se pueden observar los requerimientos dietéticos recomendados para la vitamina B6. Según el informe de la EFSA un alimento enriquecido en Vitamina B6 podrá poner en su publicidad que su consumo puede “ayudar al normal funcionamiento del sistema inmunitario” siempre y cuando aporte el 15% de la cantidad diaria recomendada de dicha vitamina por lo que se necesitarán, de acuerdo con dicha tabla, aproximadamente los 0.20 mg por 100 ml (quizás un poco más) que indica el botecito del probiótico de Danone o el de Hacendado… ¿y cuántos mg de Vitamina B6 nos aporta un plátano? ¿Seguro que quieren saberlo?

Pues ni más ni menos, y según datos tomados de varias tablas de composición de alimentos como la que se puede observar en la figura, 0.66 mg… ¡3.3 veces más que nuestros probióticos tan guays! Sí, les estoy diciendo que un plátano ayuda a su sistema inmunitario más del triple de lo que puede hacerlo los productos protagonistas del post de hoy… por no hablar de la gran cantidad de otras propiedades nutricionales que tiene el plátano.

Pero para acabar la faena voy a decirles por cuanto nos sale económicamente la broma del Actimel comparada con la del plátano. Un pack de 6 botecitos del producto estrella de Danone vale 3 euros, a 50 céntimos la unidad. En la misma superficie comercial una bolsa que contenía 6 plátanos costaba 1.01 euros, a 0,168 euros el plátano… ¡¡unas 3 veces menos!! En el caso de la marca blanca de Mercadona, el botecito de probiótico sale a 0.29 euros la unidad, 1.72 veces más caro que el plátano… sin comentarios.

Conclusión: Un plátano, cuyo precio es tres veces menor, proporciona más del triple de Vitamina B6, la única responsable de la ayuda al sistema inmunitario según los dictámenes oficiales de la EFSA, que un botecito de Actimel, y en el caso de la marca Hacendado el resultado es muy similar. Eso sí, en la piel del plátano no viene ningún microscopio dibujado, ni ninguna alusión al Instituto Pasteur, ni ningún eslogan publicitario… es lo que hay.

Estimados señores de Danone, estoy absolutamente de acuerdo con ustedes, tal y como expresan en su página web apoyados por distintas asociaciones de nutricionistas y diferentes profesionales del sector, en que los correos que están circulando por internet acerca de los riesgos de consumir Actimel son absolutamente infundados. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo, ni con ustedes ni con Mercadona, en el modo de proceder en sus campañas publicitarias. Como dije el pasado jueves no hay cosa que más me duela que intenten tomarme el pelo con medias verdades… y eso es lo que, a mi entender, están haciendo ustedes intentando confundir gravemente al consumidor.

Pero como en “Casa Scientia” no tenemos el más mínimo interés comercial, les voy a reconocer una cosa. A pesar de que todo lo expuesto en el post es absolutamente cierto y contrastable, la versión que les he contado acerca de mi visita a Mercadona no es del todo exacta. Conozco desde hace mucho tiempo cuáles han sido los movimientos de Danone y Hacendado (recordemos que el documento de la EFSA es del 2009) así que yo no me llevé sorpresa… pero otros sí.

En el transcurso de los siete días que llevo elaborando las dos entradas que ustedes han podido leer en el blog acerca de este tema, he realizado una encuesta a 100 personas consumidoras de sus productos. Pues bien, cuando les pregunté acerca de cuál era el ingrediente que proporcionaba la ayuda al sistema inmune todas, absolutamente todas, contestaron rápidamente que el famoso Lactobacillus casei… por lo que el éxito de la estrategia de marketing de sus dos empresas es espectacular. No me cabe ninguna duda, señores empresarios, que podrán imaginarse la cara de asombro que pusieron cuando les conté que la verdadera responsable era la vitamina B6 que podían encontrar en casi cualquier alimento, pero si hubiesen visto su reacción de indignación al contarle la historia del plátano a lo mejor entenderían el mensaje que les he mandado en estos dos posts… salvo que quieran ganar otro premio de los muchos que ustedes llevan concedidos por exhibir una publicidad más que dudosa.

Sin embargo, ya saben que en este blog nos tomamos las cosas con un poco de humor y no solamente no vamos a ponernos dramáticos, sino que les voy a dar una idea para su próxima campaña publicitaria… y sin cobrarles ni un céntimo que en Scientia vamos sobrados.

Al leer detalladamente todos los informes de la EFSA relativos a la Vitamina B6, me he dado cuenta que no solamente ustedes están legalmente respaldados para publicitar que sus productos sirven para ayudar al sistema inmunitario, sino que la EFSA también les permite poner en la publicidad del Actimel y similares que sus dichosos probióticos pueden ayudar al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la síntesis normal de la cisteína, al metabolismo energético normal, al metabolismo normal de la homocisteína, al metabolismo normal de las proteínas y del glucógeno, a la función psicológica normal, a la formación normal de glóbulos rojos, a disminuir el cansancio y la fatiga y a regular la actividad hormonal… y todo amparado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Pero entonces… ¿por qué no ponen todo eso en la etiqueta de su milagroso producto? Una posible razón podría ser que más que una etiqueta necesitarían un pergamino pero yo creo que por ahí no van los tiros. Me inclino más a pensar que si anuncian que sus productos tienen todas esas propiedades saludables podrían distraer al consumidor de su objetivo principal que no es otro, como ha quedado demostrado en este post, que la gente siga relacionando el Lactobacillus casei con el sistema inmunitario… ¿o no pillines?

Bueno señores les dejo que yo me voy a tomar un plátano en vez de un Actimel para “ayudar a mis defensas”, y no solamente porque prefiera pagar 0.25 céntimos por cada miligramo de vitamina B6 en vez de 2.5 céntimos (¡10 veces menos!), sino porque los que ya tenemos una edad nos sentimos más identificados con Mowgli y Baloó que con los chicos del “Equipo Actimel“…

#2

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

No digo que no tengas razon, pero de siempre me han dicho que un Yogurt tiene bacterias que ayudan a las defensas del organismo.
Ya no hablo de los actimel sino de los Yogurts en general.¿ Es eso cierto ?

#3

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

Recuerda el cuerpo humano es una maquina que lleva mejorándose unos 65 millones de años, esta hecha para lo mas natural posible, un ejemplo claro coges y pones toda las vitaminas, proteínas, etc etc que no nos hace falta para vivir y lo tomas en pastillas y otra persona toma lo mismo en carne, fruta, cereales, de forma natural, masticando etc etce y la segunda estará mas sana fuerte etc etc porque el organismo lleva millones de años haciendo eso esta muy perfeccionado lo otro es nuevo.

Las compañias hacen lo que sean para engañarnos, los político, periodista, deportista, vecinos etc etc para su beneficio, tu lo sabes no debe importante simplemente ser tu, pero lo natural siempre es mejor, la digestión no es necesaria es básica, si comes cosas naturales el cuerpo te pedirá la dieta equilibrada, cuando te hallas comido 5 días seguidos plátanos te apetece picotas o naranjas lo que sea las legumbres cereales igual, a lo mejor una comida no la puedes ver como las coles cocida, no pasa nada buscara los nutrientes de otra cosa etc etc, recuerda lo natural siempre es mejor y si es fruta del tiempo ni te cuento.

Yo intento que mi niña coma poco chocolate, bolleeria industrial, quiero que coma fruta el platano es una comida rápida no mancha y muy nutritivo, no como la naranja que gotea y te deja la casa pegajosa y tu mujer te sacara los ojos, aunque también es muy beneficiosa, la comida rápida, joder un bocadillo de jamón, chorizo eso no se hace rápido y es mas sano que esa hamburguesa, aunque hay que comerla también, los actimes siempre estoy en contra de todo eso ,lo industrial no es bueno es para ganar dinero, ellos y tu aunque caigas enfermos pero que sigas consumiendolo.

Importante si se lo tiene que comer corriendo que corra cuando no pueda respirar ya parara y respirara, que un niño , yo la veo calleando el plátano lleno arena y viniendo llorando que no se lo puede comer y le dices mala suerte no hay mas y cuando llega a casa se come una fruta sentada para que no se le caiga, y dices joder esta alta, delgada y fuerte no ha parado de correr desde las 9.00 de la mañana y son las 21.00 y no ha dormido siesta a lo mejor Rocio no lo estamos haciendo tal mal.

En la bolsa es otro cantar voy palmando un 35% mas ó menos ahora mismo.

#4

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

Me ha hecho mucha gracia eso de que "tu mujer te sacará los ojos" :D
Es real como la vida misma, jeje

¡Bah! carnero, oveja. A tu raza, a tu vellón y a tu clan sé leal.

#5

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

Pues mira Javier, como te veo preocupado por la dieta de tu hija, aquí te dejo una página de atención primaria dedicada a las mismas:
http://www.fisterra.com/salud/2dietas/index.asp

#6

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
Friedrich Nietzsche

#7

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

Bueno, para ratificar tus conclusiones te paso lo siguiente publicado por la OCU.

Este producto (actimel) es una una leche fermentada más, equiparable a cualquier yogur que exista en el mercado (aunque tiene un precio muy superior).
Las dosis necesarias para alcanzar el efecto beneficioso de este producto son entre dos y cinco veces mayores que lo que contiene un bote de Actimel de 96,6 ml ó 100 g.

Además, como ejemplos de alegaciones no aprobadas tenemos

Para la soja no ha sido autorizado mencionar que previene las enfermedades cardiovasculares mediante una disminución de ciertos tipos de colesterol, pues aunque se ha planteado no ha podido ser demostrado.
Otro ejemplo es el Actimel, que no ha recibido ninguna alegación autorizada y solo podrá usar etiquetas genéricas sobre las vitaminas o minerales que incorpore.
Tampoco ha sido aprobada alegación alguna sobre bifidobacterias y sus efectos sobre la regularidad, la flora intestinal o la digestión, mientras que sí se ha licitado que el xilitol y los chicles sin azúcar tienen efectos en la disminución de la placa bacteriana, un factor de riesgo para la caries en niños.
Resulta curioso también que no se haya aprobado que las barras de chocolate Kinder ayuden al crecimiento. De hecho, hace ya varios meses que Ferrero retiró esta alegación de sus etiquetas.

Ninguna alegación de propiedades saludables sobre probióticos ha sido aprobada. Además, estos efectos son bastante limitados y terminan en el mismo instante en que se deja de tomar el producto, ya que las bacterias que producen este efecto no colonizan el intestino.

#8

Re: La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?

Soy estudiante de medicina. No sé puede decir que sea un experto pero algo sobre bacterias sé.

El ser humano es más bacteria que humano. Se calcula que por cada célula humana tenemos cien bacterias. Están en todos lados: piel, ojos, oídos, boca, estómago, intestino, uretra, vagina, fosas nasales... pero la máxima concentración se da el intestino grueso. Estas bacterias son conocidas como comensales. Frecuentemente se encuentran 24 géneros de bacterias, hongos del género Candida y varios protozoos. En cada gramos de heces existen cien mil millones de bacterias. Aunque varios estudios le han querido asignar alguna función, lo cierto es que no he estudiado que tengan ninguna función importante excepto esta: hay tantas, tantísimas bacterias que el crecimiento de todas se ve limitado por las demás y por lo tantos no proliferan bacterias potencialmente patógenas como Clostridium difficile, Shigella, algunas cepas de Escherichia coli... De hecho uno de los problemas que pueden producir los antibióticos de amplio espectro es matar indiscriminadamente a las bacterias inofensivas, lo que permite el crecimiento de las "malas" y el consecuente cuadro diarreico que se puede dar.

De hecho os puedo dar el ejemplo de el único tipo de alimento probiótico que sé que funciona: las heces. Para el tratamiento de C. difficile se ha visto que es trementamente efectivo ingerir las heces de otra persona, preferiblemente de tu familia (por aquello de que tenga la misma composición cualitativa).

Eso es lo que os puedo decir. No existe ningún motivo para pensar que por tomar bacterias de otras fuentes, esto vaya a mejorar el funcionamiento del sistema inmune. De hecho me hace gracia como los medios no especializados tratan al sistema inmune, como si fuera u a especie de fuerza especial a la que hay que entrenar para que acabe con nuestros enemigos, cuando todo es mucho más complejo que eso...

Y efectivamente, la enfermedad por deficiencia poe vitamina B6 no tiene ni nombre específico, a diferencia de otras como deficiencia por vitamina B1 (beri-beri) o por vitamina C (escorbuto), para que os hagáis una idea de su frecuencia...

Vamos, que el Actimel no es más que un timo. No existe otra explicación.