Supongo que conoces la regla del 4 %, pero yo creo que esa regla ya no es válida, es probable que las inversiones en las próximas décadas no den tanta rentabilidad como en el pasado, y además persista una elevada inflación crónica y aumento creciente de la presión fiscal. Yo no sacaría más de un 2 o 3 % anual para tener seguridad. En mi caso, estoy sacando menos del 1 %.
También hay que tener en cuenta si cobrarás pensión, teniendo en cuenta que lo esperable es que aumenten la edad de jubilación, y quizá haya una reducción notable de las pensiones, sobre todo de las más altas, es lo que ha pasado en otros países que tenían una elevada deuda pública y un sistema de pensiones muy generoso, por ejemplo Grecia y Argentina.
Y por último afrontar gastos al final de la vida: la dependencia es prevenible en un 90 % de los casos si mantienes un nivel alto de actividad física e intelectual en las últimas décadas de vida, pero queda ese 10 %: el gasto medio en una residencia geriátrica suele rondar los 50.000 euros por persona en los dos o tres años de media que suelen estar ahí. Mira si necesitarás ayudar a tus padres en este aspecto.
Si te da un infarto cardíaco o ictus y vives cerca de un hospital decente, te extraerán el trombo y sobrevivirás, pero necesitarás rehabilitación. La cardíaca la cubre la sanidad pública, pero la del ictus no, y es muy cara, puede costar hasta 100.000 euros. Si haces rehabilitación, te ahorras el gasto de la dependencia, además de la mejora en la calidad y cantidad de vida restante.
En el apartado de haberes, no sólo tienes que contar con tu cartera de inversiones, sino con la vivienda, que puedes rentabilizar al final de la vida con diversas fórmulas: hipoteca inversa, venta con descuento a un inversor, venta directa si vas a una residencia... Y si esperas heredar.