OHLA sigue siendo una de las historias más complicadas del mercado español. En los últimos meses ha conseguido adjudicarse contratos relevantes, como importantes obras de infraestructuras en Europa Central, lo que demuestra que todavía puede competir en licitaciones grandes y que su “know-how” industrial no ha desaparecido. Esto da cierta visibilidad a su cartera de proyectos, algo que el mercado estaba pidiendo a gritos tras años de incertidumbre.
A pesar de esas adjudicaciones, la realidad financiera de la compañía sigue siendo frágil. Los resultados recientes han mostrado que, aunque el EBITDA ha mejorado gracias a mejores ejecuciones operativas, la empresa continúa generando pérdidas netas. La deuda sigue siendo un lastre importante y todavía condiciona muchas de sus decisiones estratégicas. No se trata solo de ganar contratos, sino de ejecutarlos bien y que se traduzcan en caja sólida sin que el endeudamiento se dispare.
Otro tema que no se puede obviar es la percepción del mercado. La acción cotiza en niveles muy deprimidos respecto a sus referencias históricas, y eso indica que la credibilidad de buena parte de los inversores sigue muy baja. Cualquier error en la ejecución de un proyecto, sobrecostes imprevistos o retrasos significativos sería castigado con fuerza por la cotización. El mercado no está dando margen de error a una empresa que aún tiene múltiples frentes abiertos.
A nivel estratégico, OHLA ha dejado claro que quiere crecer y estabilizar resultados, pero el camino está lleno de retos. Para cambiar definitivamente la narrativa negativa necesita algo más que contratos aislados: necesita demostrar que puede generar beneficios recurrentes, reducir sustancialmente su deuda y consolidar un modelo operativo eficiente. Sin esos pilares, seguirá siendo una acción de alto riesgo, con potencial de revalorización si todo sale bien, pero también con riesgo real de tropiezo si alguna pieza falla en el proceso.
En resumen, OHLA ha avanzado en ciertos frentes y ha dado pasos que muchos esperaban, pero la transición de “empresa con problemas” a “empresa sólida y confiable” todavía no se ha completado. El tiempo y los próximos resultados operativos serán claves para ver si esta historia termina siendo de recuperación o si permanecerá como una apuesta especulativa con matices positivos.