Acceder

El pequeño accionista español empieza a espabilar

0 respuestas
El pequeño accionista español empieza a espabilar
El pequeño accionista español empieza a espabilar
#1

El pequeño accionista español empieza a espabilar

Interesante artículo publicado en Cinco Dias. Desde Rankia y otras webs financieras creo que estamos poniendo nuestro granito de arena para conseguir que el pequeño inversor bursátil tenga más información y haga oir un poco más su voz.

El despertar del pequeño accionista

Luz Fernandez (04-04-2005)

'Un pequeño agujero hunde un barco'. Esta es la cita de presentación que se puede leer en la página web de Accter.com, la asociación de pequeños accionistas de Terra, que lleva batallando con Telefónica desde el año 2002. Este espíritu combativo es poco común entre los pequeños accionistas españoles, a los que se les ha tachado de apáticos por la pasividad a la hora de gestionar sus inversiones. Los últimos datos apuntan a que un 26% de la población española tiene parte de sus ahorros en Bolsa, pero la mayoría no sigue activamente la evolución de su capital, ni le interesa las decisiones de los consejos de administración. En realidad han decidido meter sus ahorros en determinado fondo de inversión porque se lo ha aconsejado un empleado de su banco.

Este pobre perfil del inversor español es el que describen las propias asociaciones de accionistas, que saben que los pequeños inversores sólo reaccionan cuando hay un verdadero problema que pone en peligro sus ahorros. En España no son muy numerosas y las más conocidas comparten el nombre con algún gran problema financiero. Una de las veteranas es la Asociación de Reagrupamiento de Accionistas de Banesto, surgida en 1993 a raíz de la intervención del banco, también la polémica Avánzit tiene su propia agrupación independiente de accionistas minoritarios; otra de las más conocidas es Adicae, la Asociación de Usuarios de Cajas, Bancos y Seguros, que se inició en la defensa de los accionistas cuando la estafa del caso AVA, pero ha continuado defendiendo a los afectados por Gescartera o la opa de Telefónica sobre Terra.

La CNMV, los analistas, los políticos y los consejeros a favor de la extensión de las normas de buen gobierno han denunciado la falta de participación de los inversores en la juntas y la gestión de la empresa, incluso de los inversores más informados. La práctica más extendida en el mercado español es que si no se está de acuerdo con la política de la empresa, se vende la acción y se termina el conflicto.

Si se tiene en cuenta esta falta de implicación, no sorprende que en España no existan asociaciones realmente fuertes que estén defendiendo las posturas de los pequeños accionistas, como sucede en otros países, especialmente los anglosajones, que tienen una gran tradición asociacionista.

Pero este gran hueco no va seguir vacío por mucho tiempo. La gran polémica que levantó el anuncio de la creación de Aemec, que se presentaba como la Asociación de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas, respaldada por Juan Bolás, ex presidente del consejo del notariado, y el abogado Javier Cremades, entre otros, pero sin la representación de pequeños inversores, es el primer episodio de la batalla por representar a los inversores dispersos. Accter.com no tardó en responder y asegura que en pocas semanas presentará oficialmente una nueva federación que agrupará a diez asociaciones de inversores.

El cruce de acusaciones y las disputas entre los distintos grupos han puesto en alerta a los que anhelaban un mayor activismo accionarial. En los círculos privados de profesores y expertos se mira con cierto recelo hacia la mayoría de estas asociaciones a las que se achaca falta de profesionalidad; y se les acusa en ocasiones de ser una forma de sustento para sus responsables, más que una verdadera herramienta para la defensa de los inversores.

La falta de madurez en la representación de accionistas también se ve reflejada en la escasez de clubes de inversión, que en otros países gozan de gran popularidad.

EE UU, Canadá y Suecia son los países donde el activismo accionarial se vive con mayor intensidad. El contraste se hace notar especialmente si pensamos