Suponiendo un gobierno de transición respaldado por Estados Unidos y un alivio total de las sanciones (estimamos la producción actual en ~800 kbd):
Potencial de crecimiento a corto plazo: se podrían lograr 100-150 kbd o un retorno cercano a 1 mbd dentro de tres meses mediante: la reactivación del mejorador dañado de Petrocedeño (Merey) y trabajos de reacondicionamiento en la cuenca de Maracaibo (grado Boscán).
Para fines de 2026: aumento de 300-400 kbd a una capacidad de 1,1-1,2 mbd mediante inversiones a mitad de ciclo y reparaciones en el mejorador en funcionamiento Petropiar operado por Chevron, así como más trabajos de reacondicionamiento en la cuenca de Maracaibo.
Para 2028: aumento de 800-900 kbd a una capacidad de 1,7-1,8 mbd , sujeto a importantes inversiones de capital upstream y términos de empresas conjuntas, supone la reanudación de los mejoradores de Petromonagas y Petrororaima.
Sin embargo, es improbable aumentar la producción a 2 mbd o más sin reformas radicales en PDVSA y la firma de nuevos contratos upstream con empresas extranjeras . Un cambio político que abandone el gobierno de izquierda en Caracas reduciría la probabilidad de una nueva participación de las empresas estatales chinas, a la vez que podría alentar el regreso de empresas occidentales familiarizadas con el sector upstream venezolano, como Chevron, Repsol, Maurel & Prom y Eni.