La parálisis fiscal condena al mercado inmobiliario: los impuestos son ya el 25% del precio de la vivienda
El mercado inmobiliario español atraviesa un momento de profunda tensión, marcado por el incremento sostenido de los precios y una escasez de oferta que dificultan el acceso a la vivienda para amplios sectores de la población. Ante este escenario, los expertos coinciden en señalar que el actual sistema tributario no solo no alivia la situación, sino que actúa como un factor determinante en el encarecimiento de los inmuebles y la parálisis de la promoción.
Este diagnóstico fue el eje central de debate en el Encuentro EXPANSIÓN Fiscal, donde se analizó el impacto de las políticas impositivas en el sector. El encuentro contó con la participación de Gonzalo Bernardos, profesor de Economía y director del máster inmobiliario de la Universidad de Barcelona; Gregorio Izquierdo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), y Juan Linares, director de asesoría fiscal de Ibercaja. Los tres ponentes ofrecieron una visión crítica sobre cómo la carga tributaria actual condiciona tanto la compra como el alquiler.
Gonzalo Bernardos inició su intervención con una radiografía descarnada de los costes que asume un promotor, dividiendo la carga fiscal en tres categorías: los visibles, los que imponen estándares inalcanzables y los invisibles. Según el profesor, entre el promotor y el desarrollador de suelo "llegan a pagar más de diez impuestos", una cifra que, sumada a las normativas del Código Técnico de Edificación, impide de facto la construcción de viviendas asequibles. "En la mayor parte del país no puedes hacer viviendas en las que cobres menos de 3.500 euros por metro cuadrado", advirtió.
Bernardos puso especial énfasis en lo que denomina el "impuesto invisible", el tiempo de espera por las licencias de construcción. Aludió a la situación en Cataluña, calificándola como el "salvaje y peligroso oeste inmobiliario", donde conseguir un permiso puede demorarse más de dos años. Esta incertidumbre, según su análisis, desincentiva la inversión y reduce el mercado. En cuanto al alquiler, criticó las políticas de protección al vulnerable, argumentando que han provocado que los propietarios retiren oferta o extremen la selección, perjudicando a quienes menos tienen. Señaló que los políticos tienen "pánico a perder su puesto de trabajo" y por ello evitan medidas de estímulo real. Bernardos concluyó que la presión de precios es tan alta que los jóvenes dependen hoy totalmente de la herencia o la ayuda de sus progenitores.
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