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El BCE es un banco central, no un bombero

A veces magnificamos las capacidades de los bancos centrales. Y, nos guste o no, el que manda es el mercado. Una cosa es que la decisión del BCE de comprar 60.000 millones de euros al mes en bonos europeos sea ponerles el viento a favor, y otra, considerarla una red de protección como la del circo. Porque la red es real, pero si lo que cae no es un trapecista sino un elefante, la cosa cambia.
 
Es muy sencillo: 60.000 millones son muchos millones, pero si se compara con el volumen de negociación de toda la deuda pública europea en un mes estamos hablando de que el BCE es una fuerte mano compradora, pero no tiene nada que hacer si todo el mundo se pone a vender. Sí, como ha ocurrido, la mayoría de los inversores decide que tener que pagar al estado alemán por prestarle a diez años vista es excesivo y se ponen a vender todos a una porque piensan que la cosa ha ido demasiado lejos, ya puede comprar el BCE, que los bonos europeos bajan.
 
Llevo años apostando por la deuda europea. Al principio porque consideraba  que el motor de la desinflación era más que suficiente para que cayeran los tipos de interés en el mercado – lo que hace subir el precio de los bonos - y, posteriormente, por la entrada en vigor del QE. Respecto a este último he llegado a decir al inicio que en una situación normal era como “tirar a balón parado”. Por “normal” entiendo un escenario sin cambios significativos, como que salga un dato de inflación o crecimiento  que sorprenda al mercado o que simplemente le entre mal de altura a los inversores. Porque fuera de la normalidad la red de seguridad se desmantela. Porque no existen redes de seguridad si el mercado decide que algo no vale lo que cuesta.
 
No es la primera vez que vemos algo así, pero seguimos pensando que los bancos centrales son omnipotentes. Hace nada, uno de los bancos centrales más ricos del mundo, el de Suiza, tuvo que tirar la toalla ante la presión – en este caso compradora  - del mercado. Muchos inversores internacionales buscaban refugio frente a la caída del euro y compraban francos suizos. Y a veces hasta los propios banqueros centrales se creen más fuertes que el mercado. Así fue el caso del de Suiza, que puso un límite a la apreciación del franco y ya ven donde ha acabado el límite. Todavía lo están buscando.
 
Otro que sabe mucho de esto es George Soros, que vio que la libra no pintaba nada en lo que se llamó el “Exchange Rate Mechanism”, el embrión del euro. Y el solito – bueno, con la ayuda de cierto apalancamiento y algunos colegas especuladores como él– se puso a vender libras a crédito para especular contra la absolutamente artificial banda de fluctuación establecida en el sistema (otra red). Acabo obligando al Banco de Inglaterra a sacarla del “mecanismo” y ganó 1.000 millones de dólares en el proceso.
 
La corrección que ha sufrido el mercado de bonos ha puesto de manifiesto muchas cosas interesantes (ver “El discreto encanto de las correcciones”), pero hay una que no mencioné en mi artículo anterior:
 
el BCE es un banco central, no un bombero.
 
Es más, y esto es una opinión personal: si yo fuera el Sr. Draghi, no habría hecho nada por frenar esta corrección, porque tal y como iban las cosas estaba a un cuarto de hora de tener que comprar bonos alemanes a diez años con tipo negativo, y una cosa es comprar bonos a tipo bajo – los mantienes hasta el vencimiento y listo, que para eso eres el BCE – y otra tener que pagar a varios estados europeos por prestarles dinero. Es más, según lo escribo pienso que si yo fuera el Sr. Draghi habría cogido unos cuantos bonos y habría echado un poco de leña al fuego para poner las cosas en un sitio y que me resultara más cómodo si tengo que seguir comprando miles de millones de euros hasta septiembre. Pero no me crean: es pura teoría de la conspiración ….
 
¡Que tengan una buena semana!
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Publico todas las semanas mi visión sobre los mercados y los cambios que realizo en mi cartera. Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog.

  1. #1
    12/05/15 18:38

    Gracias Víctor.

    La situación que describes me recuerda a aquella película de los Hermanos Marx, en la que no paraban de echarle leña a la locomotora del tren, para que no se detuviera... y lo hacían a expensas de ir "desmontando" lo vagones traseros, dejando al tren "en cueros"

    La pregunta es si esto va a funcionar de verdad...

    "¡Más madera! ¡Esto es la guerra!

    ¿Aguantará la caldera de la locomotora?

    :-)

    Un saludo!