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La cocina financiera: fondos de retorno absoluto

Los fondos de retorno absoluto buscan generar rentabilidad en distintos escenarios de mercado combinando estrategias, activos y posiciones long-short. Descubre cómo funcionan, qué papel juegan en una cartera y por qué la gestión activa es clave.
Casi todos hemos vivido ese momento en un restaurante en el que el camarero trae la carta de postres y, de repente, una decisión que parecía menor se convierte en un pequeño dilema: ¿tarta, helado, algo con dulce de leche? Ninguna opción es mala, pero cada una implica renunciar a las demás.

 

 
En el terreno financiero pasa algo muy parecido. Cada ejercicio, el inversor tiene que decidir dónde colocar su dinero: en renta variable, en renta fija, en divisas o, si prefiere no arriesgar, en liquidez. El problema es que acertar con esa apuesta exige adivinar hacia dónde se moverá el mercado, y eso es precisamente lo que muchos gestores prefieren no tener que hacer. Ahí es donde entran los fondos de retorno absoluto, en vez de jugárselo todo a una única carta, combinan varios ingredientes para intentar generar rentabilidad sea cual sea el clima de mercado, un poco como esos postres de degustación que reúnen distintos sabores en un mismo plato.
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⭐ Conoce el origen de esta serie, no te pierdas su primer capítulo: Cocina financiera: cuando los fondos saben a algo. 
 

El menú del inversor: tarta, helado o dulce de leche

Del mismo modo que en un restaurante hay que decantarse por un postre concreto, en una cartera hay que decidir en qué activo se concentra el riesgo cada temporada:
 
En la cocina
En las finanzas
Tarta clásica
Renta variable
Helado
Renta fija
Dulce de leche
Divisas
Agua, sin postre
Liquidez
Postre "de autor" que mezcla varios sabores
Fondo de retorno absoluto

El fondo de retorno absoluto sería ese postre de autor que no obliga a renunciar a ningún sabor. En lugar de apostar en bloque por una única clase de activo, reparte el riesgo y busca rentabilidad combinando piezas distintas, sin necesidad de acertar si la bolsa va a subir o los tipos van a bajar.

Long-short: el contrapunto que equilibra el plato

Lo interesante de estos fondos es que no dependen de predecir el rumbo del mercado. Su verdadera baza está en encontrar diferencias de valor entre activos. No hace falta saber si las acciones subirán en términos absolutos, basta con identificar cuáles lo harán mejor —o peor— que el resto. Esa capacidad de moverse en terreno relativo, y no solo direccional, es lo que les permite seguir generando resultados incluso cuando los mercados están revueltos.

👉 Los fondos long-short son el ejemplo más claro de esta filosofía. Imaginemos un plato que combina dos técnicas de cocina contrapuestas, por un lado, el gestor toma posiciones largas en las compañías que considera de mayor calidad y en las que quiere estar invertido a largo plazo; por otro, abre posiciones cortas frente a negocios con problemas de fondo, como una especie de contrapeso que amortigua el plato si algo sale mal. El resultado no busca ser el postre más dulce, sino el mejor equilibrado.

No hay receta infalible: el criterio del chef

Todo depende, en última instancia, de que el equipo gestor sepa detectar esos diferenciales: pueden nacer de los fundamentales de una empresa, de que un activo esté mal valorado respecto a otro comparable, o de que el mercado esté descontando expectativas equivocadas. Igual que un buen chef no improvisa y selecciona cada ingrediente con criterio, un gestor de retorno absoluto construye la cartera con precisión, analizando cada posición antes de incorporarla.

Ahora bien, conviene no perder de vista algo importante: no hay ninguna receta que funcione siempre. Estos fondos también pueden perder dinero, el mercado cambia de humor con rapidez y una estrategia que dio buenos resultados en el pasado puede dejar de hacerlo. Por eso la experiencia y la disciplina del gestor pesan tanto como la propia estrategia.

Y si quieres entenderlo todo aún mejor, nadie lo explica como Juan Ramón Caridad, director de Clientes Estratégicos en Pictet AM 👇

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La carta cambia con la temporada

Ningún restaurante sirve la misma carta de postres todo el año, y los fondos de retorno absoluto funcionan de forma parecida. Van rotando la cartera a medida que cambian las condiciones del mercado, sustituyendo posiciones que ya no aportan por otras con mejor recorrido. Esa capacidad de adaptación constante es lo que les permite seguir encontrando oportunidades y controlar el riesgo, en lugar de quedarse anclados a una única idea de inversión.

Bon appétit

Al final, los fondos de retorno absoluto funcionan como ese postre que consigue contentar a toda la mesa. No destacan por ser el sabor más intenso, sino por el equilibrio entre los distintos ingredientes que lo componen. Eso no los convierte en un producto sin riesgo —ninguna receta lo es—, pero sí en una opción a tener en cuenta para quien busca no depender de un único escenario de mercado y prefiere diversificar antes que apostarlo todo a una sola carta.


⚠️ AVISO LEGAL: Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye recomendación de inversión. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Los fondos de retorno absoluto no garantizan la obtención de resultados positivos y conllevan riesgo de pérdida de capital. Antes de invertir, consulte el DFI y el folleto del fondo registrado en la CNMV.


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