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                            Fernando Esteve Mora

Tan sólo un breve apunte a lo que escribí en el post anterior, y que ya apunta a una causa más profunda de "lo que ha pasado en Ceuta".

Es el caso que en todo el debate que ha provocado la invasión gandhiana de Ceuta  sólo se habla, por hablar como un economista,  desde el lado de  la "oferta", y así menudean los debates acerca de si el gobierno español ha fomentado o no esa invasión dando a entender que, aquí, en este país, hay todavía  oferta disponible de plazas o sitio para nuevos emigrantes, como un efecto colateral no deseado de  su reciente política de regularización de los ilegales que ya estaban en España a través de lo que se conoce como "efecto llamada" . Se dice que esa política ha sido vista como señal de que nuestro país es Jauja, que hay "sitio" de sobra para quien venga. Y por "sitio" hay aquí que entender lo que la Ecología entiende por nicho, o sea, lugar o espacio donde se dan los recursos necesarios para que un individuo de una especie viva y se reproduzca efectivamente. El "efecto llamada" significa que se transmite la señal de que en España hay todavía sitio disponible para que los emigrantes puedan llevar una vida de más bienestar que en sus lugares de origen. Eso, obviamente, depende de la escala de la emigración, o sea, de cuántos vengan. Si entran pocos, diez, cien, mil diez mil,...no habría posiblemente demasiado problema para hacerles sitio, pero sin duda si entran centenares de miles o más, es evidente que no se les podría hacerles sitio a todos.

Pero me sorprende y mucho que el otro lado de cualquier fenómeno en una sociedad de mercado, o sea el de la "demanda" de emigración y de sus causas no  haya aparecido en los debates. Y, como es lógico, su ausencia deja los debates "cojos" intelectualmente hablando, o sea, los convierten en cháchara en que cualquiera aventa sus odios políticos personales.

Pues bien, el tratamiento de la emigración masiva desde el lado de la demanda de emigrar  es muy sencillo. Lo primero es constatar la tasa de natalidad de Marruecos (nacidos por cada 1000 habitantes, que pese a haber disminuido un tanto en los últimos años, es del 16,4%, lo que se traduce en un índice de de fecundidad de 2,21 hijos por mujer. Una enormidad comparados estos datos con los de España, por cierto. Una diferencia en la que, sin duda, pesa y mucho la prohibición islámica de cualquier forma de control de natalidad que no sea la abstención sexual (y me imagino que la muy ineficiente "técnica" de contracepción conocida como la "marcha atrás").

Obviamente, esa natalidad diferencial no generaría una mayor demanda de emigración  si la economía marroquí pudiese generar "buenos" puestos de trabajo, y en general, buenos sitios o nichos para "vivir" pari pasu, o sea y como mínimo, al mismo ritmo. Lo que obviamente ni ocurre ahora ni va a ocurrir en el medio plazo. (Diré aquí que he leído en alguna parte, aunque no puedo aportar las cifras exactas,  que en Marruecos la población de trabajadores jóvenes entre los 14 y los 34 años ha crecido en los últimos diez años un 12% en tanto que el empleo para ese grupo de edad sólo ha crecido un 1,5%)

Desde un punto de vista ecológico-económico, la lógica evolutiva que prescribe el comportamiento a seguir para cualquier especie animal que se vea sometida a ese problema de exceso de población en un nicho económico-ecológico determinado, es clara: una caída en la natalidad que ajuste la población a los recursos. Pero, ¡claro está! eso es lo que hacen las otras especies animales de nuestro mundo por la sencilla razón de que resulta que les no son religiosas. Y es que  si tal comportamiento adaptativo les está prohibido a los humanos que creen en determinadas religiones, el problema del exceso económico-ecológico de población en determinado sitio, lugar o nicho,  como no se puede resolver vía adaptación, sólo entonces puede  "resolverse" a corto/medio plazo mediante la ocupación, pacífica o no, de otros nichos con recursos excedentes, o sea, vía la emigración.

La implicación de esta forma de ver las cosas es obvia: mientras crezca la demanda de emigrar, es decir, mientras siga creciendo la cantidad de gente que quiere irse de Marruecos, la cuestión de si una política determinada ha estimulado la o es bizantina, pues poco o nada agrega al brutal efecto  que supone la diferencia entre los indicadores de bienestar de España (y de Europa) y los de Marruecos.

O dicho de otra manera, mientras los marroquíes sigan reproduciéndose siguiendo los mandatos islámicos y mientras la diferencia de calidad en los nichos para los humanos de vivir en Marruecos o en España, el problema que causa los fenómenos migratorios masivos y descontrolados se irá agudizando
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