(los duendes del OpenOffice hicieron que de la entrada anterior desaparecieran los últimos párrafos que la cerraban. Los pongo aquí, como una entrada adicional para evitar alargar más lo que ya era lo suficientemente largo)

 

Desde esta perspectiva algunas crisis económicas se asemejan, en cierto sentido, a la moda y sus cambios en su forma de difundirse. De pronto, al igual que hay un momento en que descubrimos que la ropa que guardábamos en nuestros armarios ya no se lleva, o sea que no (nos) vale, sucede cuando llega una crisis económica que nuestros activos económicos (incluyendo nuestro capital humano, o sea nuestra capacidad de trabajar) pierden parte o todo su valor: ya no se llevan en los mercados. Pero, a diferencia del mundo de la moda en la que una moda pierde su valor porque aparece otra, en el mundo económico cuando se asiste a una crisis económica generalizada no hay una nueva moda sustitutiva. Cuando cambia la moda en el mundo de la ropa, hay que echarse a la calle e irse de compras para renovar el armario con la nueva moda, pero cuando se está en mitad de una crisis ¿quién se va a echar a la calle a comprar?¿con qué medios?

 

Para salir de una crisis generalizada así generada, caben dos alternatiavas: o bien, una pasiva, esperar a que con el tiempo aparezca una “nueva moda” expansiva que se vaya difundiendo gradualmente; o bien, una activa,  generarla usando para ello de la capacidad de algún o algunos agentes con muchas conexiones y poder de convicción, haciendo que se “separen del cardumen”, que dejen de ser unos imitadores, que no repitan el comportamiento contractivo de los demás, en suma, que empiecen una nueva “tendencia”: una tendencia expansiva. El papel del Estado o de la coordinación de las políticas expansivas por parte de los estados es aquí, obviamente, fundamental.

 

Finalmente, puede parecer que esta perspectiva sobre las crisis (o mejor sobre determinado tipo de crisis) que las considera como fenómenos semejantes a los de la moda moda, es decir como procesos de imitación por parte de los agentes económicos, es una tontería. Lo es para las perspectivas dominantes en la modelización económica que parten del supuesto de que los agentes económicos toman siempre racionalmente sus decisiones, pero ¿acaso es este un supuesto que merezca la pena conservar?

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