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                                FERNANDO ESTEVE MORA

Debió ser la otra noche. Sí, debió de ocurrírsele mientras veía una película de los hermanos Marx, una película de sus tiempos, cuando a Biden se le pasó por la cabeza que, siguiendo el consejo de Groucho, había que echar más madera en la hoguera de las sanciones contra Rusia, dado que hasta ahora las sanciones no habían tenido los efectos previstos y deseados sobre Rusia y sí los efectos previstos e indeseados sobre Occidente y el resto del mundo. Y, pensat i fet,  ni corto ni perezoso, consultó con Janet Yellen, la jefa de la Fed, y los dos al unísono pergeñaron el último y definitivo tramo de las sanciones contra Rusia, que ya no sé si el sexto o el séptimo, pero tanto da. Bueno, no. Pues este tiene algo de especial: es el más estúpido y delirante de todos. 

Se compone esta última andanada que se aprobó en la reunión del G7 en Basilea de dos medidas. La primera es impedir exportar a Rusia oro al mercado de Londres. El objetivo es “tocar” de una manera importante la capacidad de Rusia de obtener rentas del exterior, pues las exportaciones de oro les suponen a los rusos más de 20.000 millones de dólares anuales: es su segunda exportación más importante tras la del gas natural. La segunda va de lo mismo, y tiene por objetivo limitar ya a partir de septiembre los ingresos de Rusia por la venta de su petróleo en los meses que quedarían hasta la completa prohibición para Occidente de importarlo el 22 de diciembre de 2022, mediante la imposición de un “price-cap”, una limitación al precio que los países occidentales comprometidos están dispuestos a pagar por él. 

Delirantes, sencillamente delirantes. Aunque no es necesario razonar sobre lo irrazonable y explicar a los lectores de este blog la estupidez de estas sanciones, lo haré para ir rellenando un poco el verano. 

Empecemos por la primera. Prohibir que Rusia use el mercado de oro en RLondres no impide que Rusia pueda vender en otro de los varios mercados de oro que ya existen en el mundo: en Qatar, en India.. y sí que perjudica de modo radical al estatus de Londres como plaza de mercado. Perdiendo además obviamente una buena cantidad de “pasta” en comisiones. Y no sólo eso, sino que tal prohibición beneficiará sin duda a Rusia, pues hará todavía subir más el precio del oro en un momento en que el hundimiento de las criptos, la inflación y las incertidumbres causadas por las sanciones y la propia guerra de Ucrania están disparando su precio como activo de reserva, con los que aún vendiendo menos oro los rusos obtendrán más divisas. Obvio, ¿no?. ¿Serán Biden y Jellen y Boris Johnson en el fondo pro-rusos? 

La segunda sanción “marxiana” no está menos traída por los pelos. Parte del increíble axioma de que los países occidentales por sí solos pueden conformar un cartel de compras, y actuar al unísono como monopsonio frente a Rusia imponiéndole un precio por su petróleo mucho más bajo del que obtiene en otros mercados internacionales. Cualquiera con dos dedos de frente puede darse cuenta del absurdo de esta sanción que no refleja sino la prepotencia delirante de quienes la han diseñado que se creen aún los “dueños de todo el universo económico”. 

Pero, cualquiera puede preguntarse, ¿por qué Rusia que ya ha ido cortando el suministro de gas a Europa va a plegarse y pagar a los europeos el precio que estos quieran imponerle? Incluso un precio más bajo aún del que Rusia cobra a India y China (que es un 30% más barato). Pero, ¿por qué Rusia iba a aceptar semejante presión y enemistarse con esos socios o verse obligada a rebajarles aún más los precios? No es necesario ser un gran estratega para entender que, sabiendo el futuro: o sea, la prohibición de las ventas del petróleo ruso en diciembre, lo obviamente más sensato es dejar de vender en Europa ya, lo que supondrá un ascenso aún mayor de los precios del petróleo en los mercados mundiales, donde por cierto la capacidad de producción no rusa extra está llegando al límite. Rusia obviamente puede entonces vender a otros países a precios más elevados para que se los revendan a los europeos. Obvio, ¿no?

Ante tamaño despropósito, se ha dicho que Occidente podría lograr sus objetivos usando de otro mercado: el de seguros. La "lógica" sería negar a toda empresa que compre petróleo ruso a precios distintos a los que quiere imponer haciendo imposible que pueda asegurar su transporte a través del International Group of Protection & Indemnity Club de Londres que gestiona el 95% de crudo. ¡Viva la estupidez! ¡Por si no hubiera ya bastantes distorsiones en los mercados mundiales. En fin, de salida, y como era de esperar, Rusia ya ha preparado una alternativa: ofrecer aseguramiento vía la Russian National Reinsurance Company. La verdad es que es difícil entender el papel de los mandamases de la City de Londres. Tras toda una vida gestionando los bisnes más corruptos del mundo de la gente más selecta (traficantes de droga, asesinos, terroristas, ladrones, defraudadores, dictadores sangrientos, etc.) y sacando tajada de ello, han decidido en los últimos tiempos hacerse el harakiri financiero tras caer rendidamente enamorados ante Zelenski.

La repetida irracionalidad estratégica de la que lleva haciendo gala Occidente desde el principio de esta crisis apunta en una sola dirección: los cerebros de sus líderes están ya achacosos y reblandecidos, como las sociedades que dirigen. Y ello señala quizás la definitiva decadencia de Occidente. De nuevo pareciera estar dándose el último giro de ese viejo ciclo en el que, al final,  la buena vida acaba robándole el alma a los otrora conquistadores. 
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  1. Top 100
    #5
    04/07/22 21:55
    Esto claramente es un negocio. No le compres a Rusia, cómprame más caro a mi.  Sólo le pones sanciones a Rusia y ya tienes precios altos para justificar.

    A los ciudadanos rusos los combustibles no les ha subido desde abril.  Las empresas que se fueron de Rusia vendieron a los chinos y siguieron operando.  McDonalds se fue, y los que tenían la franquicia ya reabrieron sin los logos, pero con el mismo sabor.  Y Rusia proyecta que gracias a las sanciones van a ganar más de 6 mil millones de dólares que no habrían ganado sin la guerra.  O sea que la finalidad no es dañar a Rusia. 

    ¿Por qué querrían en occidente causar una crisis?

    Con una crisis te fuerzan al pánico, a que vendas.  Si un día normal te dicen "véndeme barato" le dices que NO. Pero crean la crisis y te hacen que vendas barato y encima agradeces al que te compra.  Negocio redondo.

    Ya antes de la guerra los EEUU estaban peleando por la energía mexicana, tratando de sabotear los esfuerzos de reforma y mantener el control de energéticas de EEUU e Iberdrola.

  2. #4
    04/07/22 21:05
    Biden, Yellen, Powell y sus amigos van all-in largos el oro. Posiblemente ultraapalancados con opciones. Acaban de mostras sus cartas.

    Igual lo hicieron con el petroleo, gas, soya y los granos.
  3. Top 25
    #3
    02/07/22 18:09
    Como tantas otras cosas, los paquetes de sanciones están sometidos a la ley de rendimientos decrecientes... cada nueva ronda será más inútil que la anterior
  4. Top 100
    #2
    01/07/22 15:14
    es curioso....el rublo una moneda que casi nadie quiere por las nubes...no alcanzo a entender si los bosques de Siberia aguantará para seguir fabricando pasta de papel sobre algo que no tiene utilidad y encima abarata las importaciones de terceros....es curioso Fernando cómo la misma fotografía de la realidad puede tener millones de enfoques...te traigo solo uno de sus antagónicos...se me ocurren muchos más...los neocons están liderados a día de hoy por varios líderes el presidente de Rusia ..es uno de ellos.. un neocons de hace 10 lustros con los niños de Chicago a la cabeza ...no podrían imaginar que los nuevos conservadores se lanzarán a un despilfarro tan diabólico...si es cierto mucha madera ...y mucho crematorio...un abrazo
  5. #1
    01/07/22 14:43
    Muy cierto todo lo que comentas. Lo cierto es que no se puede hacer peor…a no ser que todas estas decisiones sean deliberadas por los Neocons Globalistas en la busca descarada de hundir definitivamente a la UE. Menuda panda de incompetentes e impresentables tenemos. Qué desgracia 😵‍💫