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Votando a tus enemigos. A la búsqueda de explicaciones de porqué los de "abajo" votan "mal".


                                    FERNANDO ESTEVE MORA

Leo en The Huffington Post (https://www.huffingtonpost.es/entry/resultados-nijar-vicar-pobres-espana-andalucia_es_62b0a88de4b06594c1da25d5) que los dos municipios más pobres en renta per cápita de España (Nijar y Vicar en Almería) han votado mayoritariamente a la derecha (PP y Vox) en las recientes elecciones andaluzas.

Es este un hecho anecdótico, cierto; pero, a la vez es  muestra o indicador de un fenómeno  más general que está sucediendo en el mercado electoral en toda España pero aún más en las comunidades más pobres, y es que, contrariamente a lo que podría esperarse, los de "abajo" no usan de la democracia para enfrentarse a los de "arriba", o sea como un medio  para cercenar sus privilegios y para corregir o enmendar la desigualdad que sufren. O, dicho con otras palabras, los de "abajo" no votan en función de sus intereses económicos. O dicho, por utilizar las palabras que don Mario Vargas LLosa usa cada vez que la izquierda gana una elección en Hispanoamérica, que los de "abajo" votan mal. Los de "arriba", obviamente, y por el contrario,   votan siempre bien: votan congruentemente con sus intereses económicos. La consecuencia de esta asimetría de comportamientos electorales es que los partidos de izquierda están perdiendo rápidamente su "clientela" entre los votantes de renta per capita más baja. Y ello, obviamente, es sorprendente, o mejor, debiera ser sorprendente.

Antes de seguir, y de salida merece la pena dejar las cosas bien claras. Y ello pasa por señalar que poca o ninguna duda debe haber en que, si los de "abajo" votasen bien para ellos mismos, o sea, en función de sus intereses económicos,  su voto nunca debiera ir a los partidos de derechas (al menos así debieran comportarse los votantes de "abajo" que no esperasen razonablemente que su situación económica fuese a cambiar inmediata y radicalmente de modo que previesen fueran a dejar de ser parte de los de "abajo", o sea, fuesen a pasar a engrosar las filas de los de "arriba"), puesto que la derecha, claramente, nunca ha ocultado que defienden primero y de salida los intereses económicos de los de "arriba", de modo que para ellos -los de "arriba"- los beneficios que puedan sacar los de "abajo" nunca deben de proceder de otra cosa o política que no sea la del  goteo ("trickle-down")  que les "caiga" o "rezume" de las ventajas que obtienen de sus políticas los de "arriba".

Y esto será para los partidos de derecha lo "natural" y lo "justo" , pues a quienes hay que beneficiar desde las administraciones públicas es a quienes -para ellos- son los auténticos y únicos creadores de riqueza, empleo, emprendimiento, bienestar, etc., etc. Es decir, que para la derecha la mejor manera de "ayudar" a los de "abajo" pasa paradójicamente por beneficiar radicalmente a los de "arriba". Es el famoso efecto Mateo , a partir de esa curiosa y regresiva norma de política económica que se encuentra en el Evangelio de San Mateo y que prescribe que al que tiene, más le será dado, Obviamente este tipo de discurso y práctica política sin duda atrae a los de "arriba" (y a los muy cristianos), que por ello votan sistemática y consistentemente a los partidos de derecha, pero a lo que se ve  empieza también a atraer también a los de "abajo", como se manifiesta en ese cambio en sus preferencias electorales que se va constatando elección tras elección.

¿A qué se puede deber esta clara asimetría en el comportamiento electoral que lleva a que cada vez más de los de "abajo" voten a partidos que programáticamente se declaran a favor de los de "arriba"?  Caben, a bote pronto, al menos, cinco explicaciones:

1) Irracionalidad o estupidez. Con arreglo a esta explicación, los "de abajo" votan contra sus propios intereses económicos y lo hacen, paradójicamente, a favor de los "de arriba" por tres tipos de razones:
   a)  porque tienden a ser más idiotas o tontos, lo cual por cierto sería congruente con su posición económica y social. Si están "abajo" es porque no tienen ni la inteligencia, ni la voluntad ni la cultura para salir de su situación. Y, entonces, sencillamente, al no tener suficientes conocimientos e inteligencia para saber y entender lo que les conviene, no saben qué votar y se dejan llevar por la propaganda política, de modo que si la de los partidos de los  "de arriba" es mejor, votan a esos partidos aunque no representen sus "verdaderos" (y para ellos desconocidos) intereses. Es decir, que como los tontos son y han de ser pobres en una economía de mercado que es un mecanismo para premiar a los inteligentes, no es nada extraño que los pobres voten tontamente.
   b) porque, como han mostrado Sendhil  Mullainathan y Eldar Shafir en su libro,  Scarcity: The True Cost of Not Having Enough , el no tener lo suficiente no sólo se traduce en no acceder a bienes económicos, o sea, en pobreza, sino que significa también que tampoco se tiene el tiempo y los recursos para informarse y tomar decisiones racionales. Sencillamente. si uno no tiene dinero para sobrevivir, ha de dedicar todo su tiempo y todos sus recursos a "buscarse la vida", por lo que no es nada extraño que tome absurdas decisiones, o se, decisiones contra sus intereses en política. O sea, que no es que los tontos sean pobres sino que los  pobres, por serlo,  son tontos, tontos en todo hasta en su comportamiento electoral. Un economista,  Tyler Cowen en The Myth of the Rational Voter, y un politólogo, Rick Shenkman en Just How Stupid are We: Facing the Truth About the American Voter, han incidido en esas razones explicativas de la irracionalidad de los votantes en general, pero mucho más  de la irracionalidad de los votantes "de abajo".
   c) porque aun no siendo "genéticamente" estúpidos los de "abajo"· se creen, sin embargo, el "cuento" propagandístico de los de "arriba", o sea,  la "explicación" o discurso neoliberal acerca del funcionamiento de la economía. O sea, eso de que los de "arriba" son los que se merecen todo por ser los creadores de riqueza, empleo y demás. De modo que, a ellos, a los de "abajo" les interesa que a los de "arriba" les vayan las cosas, no bien, sino muy bien  para que así les caiga a ellos algo, les rezume algo. Obsérvese que este es un comportamiento estúpido o tonto por parte de los de "abajo" no porque lo sean de natural, sino porque se creen ese "argumentario". Un argumentario tonto que, si bien se mira, guarda -y ello es muy sintomático- una clara relación con la arcaica noción de que el padre (el empresario, el "activo") era más, mucho más importante que la madre  (el trabajador, la parte receptora o pasiva) en la generación de los hijos.

2) Aceptación de la sumisión. Este tipo de explicación tiene, obviamente, resonancias nietzscheanas. Remite, obviamente, a la "moral de los esclavos" de la que Nietzsche habló en La Genealogía de la moral. Los "de abajo" votan a los "de arriba", a los "señoritos", porque siempre hay unos están destinados a mandar y otros a obedecer. Ese es el orden natural de las cosas, y hay que aceptarlo. Podría pensarse que este "argumento"  está traído por los pelos, pero en los últimos años los economistas han encontrado pruebas empíricas de que las actitudes culturales mantenidas en el pasado por los individuos se trasmiten intergeneracionalmente y  pesan en las decisiones que toman hoy sus descendientes en el presente.

Concretamente, en una serie de fascinantes estudios en zonas de la costa africana que desde el siglo XVI al XIX fueron objeto de la trata de esclavos. los economistas del desarrollo han hallado que los niveles de capital social (confianza interpersonal) son mucho más bajos que en zonas del interior en los que esa trata era inexistente. La explicación la han encontrado  en que en las zonas costeras la confianza interpersonal era peligrosa y por tanto escasa en el pasado pues cualquiera podía "secuestrar" a un vecino para venderlo a los tratantes de esclavos. La trasmisión  casi genética de esa desconfianza hacia los otros refleja la importancia que pueden tener esos patrones culturales y su capacidad de pervivencia.

Con arreglo a esta forma de ver las cosas, la gente "de abajo"  que durante generaciones ha soportado, vivido y -sobre todo- aceptado un régimen de sumisión ante los de "arriba" ( pues la aceptación de su posición subalterna habría sido una eficiente  estrategia de supervivencia. . Véase de nuevo la película Los santos inocentes para entender esto), de modo que sólo los más arriesgados emigraron y se fueron, habría dejado "en los genes" de los que se quedaron y sus descendientes un espíritu de sumisión a los "de arriba" que se plasma hoy en sus votos.

3) Interés público e interés del público. Esta diferencia, a la que he hecho repetida referencia en este blog, la he sacado de Rafael Sánchez Ferlosio, aunque cabe rastrear su origen hasta  el concepto de "interés general" de Rousseau.

La idea, en pocas palabras, es que el interés DEL público es la "suma" de los intereses privados de los individuos, de sus intereses más egoístas, de sus intereses como "hombres económicos" , por decirlo así; en tanto que el interés público es la "suma" de los intereses de los individuos cuando se ven a sí mismos fundamentalmente como "ciudadanos", desde fuera, por así decirlo. Pues bien, el interés DEL público formado por los "de abajo" les llevaría a votar a partidos de izquierda en la medida que estos defienden su particular interés. Y de forma simétrica, el interés DEL público formado por los "de arriba" les lleva a votar a los partidos de derecha.

Pero, lo que elección tras elección sucede, es que hay situaciones de crisis en las que la gente no vota por su interés privado sino por lo que percibe es el interés público. Y año tras año en este país se comprueba que la derecha ha sabido comunicar el mensaje de que ella,  mucho más que la izquierda, defiende o representa  el interés público. Ello se ve, por ejemplo, en la apropiación por la derecha de los símbolos nacionales comunes. Parecería así que sólo el PP y Vox "defienden" a España en un mundo caótico, que sólo ellos defienden el interés común de España y los españoles. El resultado es que las votaciones las ganan quienes son capaces de pergeñar y gritar eslóganes más rimbombantes  (los electores se convierten así en lo que Ralph Nader  ha llamado "votantes slogan" https://dissidentvoice.org/2018/06/the-road-to-political-masochism/ ).

La izquierda, por otro lado, está en este terreno, totalmente perdida y, puestos a buscar un interés general o público aglutinante que defender parece que sólo ha sido capaz de encontrar un interés algo general o  "común": el relacionado con las cuestiones de género. El feminismo, el machismo, la violencia de género, la identidad de género, la prohibición de la prostitución,...parece que para la izquierda sólo esos son los asuntos de interés público. Es absurdo. Aunque sólo fuera porque se olvidan de que todo varón, por muy machista y maltratador que sea, tiene madre y hermanas que van a explicar/justificar/exculpar su comportamiento como fruto de las circunstancias (lo que se conoce en Psicología y Economía del Comportamiento como Error Fundamental de Atribución). No sería por tanto nada extraño con arreglo a esta explicación que, en Andalucía, los "de abajo" hayan votado con los "de arriba" pues la derecha ha Psido capaz de trasmitir que su interés común es el mismo que el de ellos, y que ahora no es momento de votar con arreglo a los intereses privados.

4)  "Antiigualitarismo masoquista".  Que el masoquismo puede explicar algunos comportamientos políticos ya se había tratado en una entrada previa:  https://www.rankia.com/blog/oikonomia/5138286-damas-hierro-politica-espanola. Pero puestos a indagar me he encontrado un extenso artículo de Mark R.Reiff ("The Politics of Masochism") de 2003 en una revista tan sería como Inquiry. An Interdisciplinary Journal of Philosophy, dedicado a tratar en extensión el tema.

Lo primero  es definirlo:  "el antiigualitarismo masoquista es la transferencia conocida e intencionada de riqueza por parte de quienes están en desventaja a los más aventajados con el sólo propósito de incrementar los privilegios de las posiciones sociales que ya ocupan  los más aventajados. Es una expresión de una preferencia por una aun mayor desigualdad económica entre aquellos que resultan claramente perjudicados por ella". 

Obviamente, en política, el medio o mecanismo para satisfacer esa pulsión masoquista entre los de"abajo" pasa por votar a los partidos que defienden los intereses de los de "arriba".  Reiff estudia largo y tendido las diferentes razones y situaciones en las cuales puede surgir ese antigualitarismo masoquista entre los de "abajo" y subraya factores como la creencia en la movilidad social, la diferente actitud ante el riesgo y otros factores. No presta, sin embargo, en mi opinión, suficiente atención al efecto político de  la  difusión entre los de "abajo" de una cierta personalidad masoquista, ésa que obtiene satisfacción en el sufrimiento propio, juzgándolo  como merecido, como resultado "normal", esperado, previsible  y,  sobre todo,  "justo" como consecuencia de la propia  debilidad "moral" asumida e insuperable. En este caso, la posición económicamente subalterna de los de "abajo" sería fruto de no ser ellos lo suficientemente emprendedores o eficientes en un mundo competitivo del que incluso se estarían beneficiando injustamente.

5) Envidia. Se suele olvidar las consecuencias de un hecho evidente cual es que en las elecciones  se eligen a individuos concretos para ocupar unos cargos remunerados. Es decir, que la carrera política es también para los elegidos una carrera profesional. Y para la gente de izquierdas esa carrera es habitualmente un "ascensor" socioeconómico, es decir, que para los de "abajo" que resultan elegidos no sólo mejora su posición social sino también la económica.

No suele pasar lo mismo con los elegidos de la derecha. Pues bien, no es nada extraño por ello que los de "abajo", que conocen a quienes se presentan de entre ellos en los partidos de izquierda,  les penalicen a partir de un sentimiento de mera envidia al ver cómo les "sobrepasan" en la escala social y económica meramente por el hecho de ser elegidos. Los efectos de esta "envida" intraclase suelen afectar  a los elegidos por los de "abajo" en una elección previa, pues tras su paso por la política su posición social y económica ha crecido obviamente. 

Señalar finalmente dos cosas. La primera es que estas cinco "explicaciones " ni son las únicas ni son excluyentes las unas de las otras, es decir, que pueden reforzarse las unas a las otras. Y, por supuesto, su relativa importancia explicativa puede ir variando con el tiempo debido a factores coyunturales y exógenos (como puede ser en nuestro caso, la política frente al Covid o ante la crisis generada por la guerra de Ucrania). Y la segunda es que los intentos de recuperar esa "clientela" perdida por parte de los partidos de izquierda acudiendo a la intensificación las políticas de izquierdas en forma de más promesas (o políticas) de transferencia de rentas o de subvenciones hacia los de "abajo" pagadas fiscalmente por los que no han salido hasta ahora en esta entrada: los de "enmedio",  están obviamente condenadas al fracaso.

Al perseguirlas los partidos de izquierda no recuperan el voto perdido entre los de "abajo" pues como ninguna de las causas explicativas aducidas depende de esas "ayudas" en nada las modifica, a la vez que se enajenan los votos de los de "enmedio" (https://www.rankia.com/blog/oikonomia/4946705-efecto-tunel), los cada vez menos dispuestos a ser los "pagafantas" que cada vez más están "superando" su particular complejo psicológico, que no es el "antiigualitarismo masoquista" sino su opuesto: el "igualitarismo masoquista" que les ha llevado a aceptar políticas contra sus intereses económicos en aras de una mayor igualdad. Pero no parece que los partidos de izquierda se hayan enterado de nada de esto, y, de nuevo, no parece que se les ocurra otra cosa que seguir con lo mismo, con el mismo racarraca de feminismo, transgénero, etc., etc. En suma,  que el futuro parece radiantemente claro para los partidos de derecha.
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  • política
  1. #2
    25/06/22 18:01
    Aplicando la teoría de la competencia perfecta y de los Mercados Eficientes, si un producto incumple las expectativas del consumidor será reemplazado x otro.
    Salud

  2. #1
    25/06/22 15:08
    También tengo conocidos que han votado por esta causa al PP o VOX produces paga impuestos Trabajas pagas impuestos, inventaspagas impuestos, construyes a pagar impuestos, compras, vendes para impuestos tiene casa coche o algo en tu propiedad pagas impuestos y cada vez más,  tienes un activo que te da rendimiento paga impuestos de todo pagado impuestos trabajando 8 10 o 12 horas diarias a un sueldo de 1200 1400.

    Ahora estás en tu casa sin hacer nada sin preocuparte tocándote los huevos, te dan una paga pues eso que a lo mejor la gente está cansada en ese abuso, comollevas 30 años cotizado cobrando  1200 euros y otro estando en su casa están cobrando 700,  pienso  que es por el abuso de muchos.

    Muchísima gente viviendo sin trabajar y el que está harto trabajar se está dando cuenta y si dejas de trabajar se pone a cobrar como yo cosa inviable y lo sabe, vota al que creen que más va a recortar que menos va a dar aunque a ti te perjudique algo a la larga te va a beneficiar porque si lo que están cobrando 700 800 € sin hacer nada no cobrarán nada habría menos menos recursos en la población al haber menos en  circulación tu sueldo valdrá más.

    Que conste que yo he votado en blanco yo pienso que la diferencia entre izquierda y la derecha es donde se meten el dinero que no vemos o el dinero robado o extraviado lo que sea como los quedamos llamar o podamos llamando