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Que el sistema económico no es como el "sistema de la Naturaleza" y que, por consiguiente, la Economía nunca podrá ser igual que la Física o la Química es algo que resulta evidente para todo el mundo ...menos paradójicamente para muchos economistas que, tan seducidos están por la complejidad matemática de sus propios modelos, que sueñan que su "ciencia" es como la Física y que sus elucubraciones reflejan la realidad económica tan acertadamente como los modelos de los físicos y químicos reflejan la realidad natural. Pero lo suyo, lo de esos economistas, es como acabo de decir un sueño. Un sueño que, a veces, se puede convertir en una auténtica pesadilla para todo el mundo cuando quienes han de tomar decisiones, los políticos, les hacen demasiado caso, y los tratan como  "expertos" al mismo nivel que a los científicos de la Naturaleza. Los sueños, como es bien sabido, a veces, engendran monstruos,

Para justificar lo que antecede aludiré a un hecho bien conocido:  el de las constantes universales en la Física y la Química. En sus modelos y descripciones del mundo natural, los físicos y químicos incluyen una serie de constantes como son la constante de  la gravitación universal, la constante de Planck, el número de Avogrado, la velocidad de la luz, la constante de Boltzman y unas cuantas más, cuyos valores numéricos conocidos tras múltiples experimentos se han revelado invariables en los procesos físico-químicos que se dan en la Naturaleza a lo largo del tiempo. Estas constantes universales permiten "calibrar" los modelos teóricos, es decir, ajustarlos de modo que describan adecuadamente  la realidad,  tanto para dar cuenta de los procesos físico-químicos  del mundo real como para elaborar tecnologías. Por ejemplo, la de la aviación. Los aviones vuelan porque conociendo la ley de la gravitación universal y la constante en ella incluida que no varía en ningún lugar ni momento del tiempo, ha sido posible encontrar  la forma de violarla de modo que objetos muchísimo más pesados que el aire surcan los cielos. Los  valores numéricos de estas constantes universales están tan ajustadamente interrelacionados  que una ligera variación en alguno de ellos, se traduciría en que el universo sería enteramente diferente de como es ahora, o incluso que ni siquiera existiera. Dicho de otra manera, la regularidad, el equilibrio, la estabilidad y el dinamismo que se observa en la Naturaleza dependen directamente de que los valores de esas constantes universales que aparecen en las ecuaciones que describen los procesos físico-químicos del mundo natural sean exactamente los que son.

¿Sucede algo así en el mundo económico? ¿Hay acaso constantes universales en los sistemas económicos semejantes a las constantes universales del sistema de la naturaleza? Pues, lamentablemente, no. Por poner algunos ejemplos, acordémonos en primer lugar de Milton Friedman y los monetaristas quienes pretendían que la velocidad de circulación del dinero era constante, constancia que  permitiría responder al enigma de cuánta cantidad de dinero necesita un sistema económico para funcionar armoniosamente. Ése era su sueño, pero pronto se vio que esa pretendida constancia de la velocidad de circulación del dinero dependía de qué se definía como dinero. Arthur Okun, por otro lado,  afirmó haber encontrado una relación constante entre crecimiento y empleo -la llamada "ley" de Okun, pero también pronto se comprobó que esa constancia distaba de cumplirse en el curso del tiempo, Y lo mismo ha pasado con otras pretendidas "leyes" y "reglas".

A este respecto, puede decirse que los economistas confiaron -algunos todavía lo hacen, pero es porque tienen un interés directo en así hacerlo-  en que una rama de sus actividad, la Econometría, fuese capaz de encontrar esas regularidades económicas conforme los modelos de estimación y la capacidad de computación fuesen desarrollándose. Confiaban en que las estimaciones cada vez más atinadas de esas "constantes económicas" permitiesen decidir qué  modelos teóricos eran más correctos, de modo que pudiesen  servir de base a las políticas económicas. Puesta a  esa tarea de dar valores a las pretendidas "constantes universales" económicas, la Econometría  ha desarrollado un ingente arsenal técnico en los últimos treinta años  ... con la desesperante conclusión que las  estimaciones de los valores de esas "constantes"  dependían del modelo usado para estimarlas. Algo así como si la velocidad de la luz en el vacío dependiera del instrumento de medida de modo que, según fuese el método de medida, la luz viajase a  300.000 km/seg y según otro a 200.00 km/seg.  Es por ello que nunca jamás ha servido la Econometría para  otra cosa que para refrendar una posición de partida. Nunca ninguna opinión económica se puede refutar con el recurso a una estimación econométrica pues cualquier opinión puede siempre encontrar un ajuste econométrico que la respalde. En suma, que el fracaso de la Econometría debiera hacernos pensar que a diferencia del mundo natural, en el mundo económico no hay constantes universales que permitan calibrar los modelos teóricos semejantes a las constantes físico-químicas.

Pero es el caso que, como se ha dicho, para hacer política económica, el político o decisor ha de disponer de un marco teórico, de un modelo bien calibrado de la realidad que le sirva para justificar las políticas que adopta y evaluar sus resultados. Modelos teóricos nunca faltan, pues los economistas los suministran en abundancia, lo que falta es la capacidad de decidir su adecuación a la realidad, la capacidad de juzgar cuál o cuáles son más apropiados para sostener la política económica. Y una de las razones es precisamente la difucultad de calibrarlos adecuadamente por carencia o ausencia de unas constantes universales económicas. Pero como hay que hacer algo, como hay que hacer política económica, para salir de ese impasse, los políticos eligen a "sus" economistas no por razones "científicas" que en el fondo no las hay si utilizamos los criterios de cientificidad de las ciencias naturales, sino por razones de sintonía ideológica, y al hacerlo seleccionan por ello mismo indirectamente algún o algunos modelos del sistema económico como base de sus actuaciones. Dicho con otras palabras, si se selecciona como asesor económicio a un economista keynesiano se tiene que la política económica adoptará un aire socialdemocráta, si lo que se selecciona como asesor es a un "think tank" de economistas neoclásicos, pues la política económica será inequívocamente liberal.

Elegido un equipo económico para dirigir la política económica, el siguiente paso es su elaboración y para ello, en sus modelos se han de introducir o dar valores a algunas de esas inexistentes "constantes económicas" . Y, como haberlas no las hay,  hay en último término que que inventarlas ad hoc y, lo que es más importante a tenor de sus efectos sobre la vida de las gentes, puede que los políticos, aconsejados por sus "expertos" económicos, traten de llevarlas a la realidad, es decir, pueden tratar de hacer que la realidad se pliegue a los modelos con unas consecuencias que a veces pueden ser catastróficas. A diferencia de las ciencias naturales,  en el campo económico se produciría entonces una inversión metodológica sorprendente: puesto que dado que los modelos teóricos no se podrían acoplar a la realidad, lo que  se pretendería es que la realidad se plegase a los modelos

Veamos unos ejemplos de importancia evidente a tenor de "la que está cayendo". ¿Cuál es el déficit público que se considera sostenible en relación al PIB? Nadie lo sabe...Pero no es problema, dentro de la Unión Europea, tras Maastricht "se decidió" que esa "constante" económica "universal" (dentro de la UE), o mejor dicho, esa "pseudoconstante" era del 3%. Pero ¿por qué un 3% y no un 5% o un 75 o un 10%? Pues nadie lo sabe, o mejor lo sabemos todos, pero que yo sepa nadie puede dar la menor razón económica de por qué esa es exactamente la cifra que ha de dirigir la política económica. A lo que parece, esa auténtica sin-razón se debe al miedo de "los alemanes" a que un exceso de deficit público, condujera en otros países a una hiperinflación semejante a la que ellos tuvieron que padecer en tiempos de la República de Weimar que acabó generando su particular monstruo: el nazismo. Si esta explicación es "razonable", tenemos entonces que uno de los grilletes que impide realizar una política anticíclica dentro de la UE auténticamente keynesiana se debe tan sólo al irracional miedo colectivo de una nación cuyo peso político y económico ha sido muy importante en los último años. ¡Menuda "razón"! ¿no?

Y, preguntémonos por otra de esas constantes económicas que tanto nos están amargando la vida últimamente. ¿Cuál es el nivel de deuda pública sobre el PIB que se considera sostenible o adecuado? De nuevo aquí, para la zona euro, y de nuevo parece que debido a la presión de Alemania, se decidió que esa "pseudoconstante" era un 60%. Pero, una vez más,  ¿por qué esa cifra? ¿Por qué no un 70% o un 100% o un 120%?  Se me han dado frecuentemente explicaciones, todas  circulares, ya  que justificaban  que esa cifra tuviese que ser la que era en atención a que la cifra del déficit debía ser un 3%, y a la inversa . Y, por último, ¿cuál es la razón de otra  "pseudoconstante" económica universal en la zona euro, la que fija el objetivo de inflación a perseguir cueste lo que cueste por el Banco Central Europeo en un 2%? ¿Por qué un 2% y no un 4% o un 10%? Pues la única "razón"  es de nuevo una  sin razón...porque sí. Porque así se ha pactado. No hay razones de peso, porque no hay razón alguna, simplemente todas esas "pseudoconstantes" son enteramente arbitrarias en el sentido de que  no son constantes ya que dependen del lugar y del periodo que se considere,  como se comprueba con observar los  valores que tienen para la economía norteamericana, caso de que allí se las considere como "constantes" a alcanzar...que no lo tienen. Allí la Reserva Federal no tiene un objetivo de inflación estatutariamente definido, ni hay un determinado objetivo de défict público a conseguir sea cual sea el estado de la economía, ni un porcentaje de deuda sobre el PIB que haya que mantener de todas todas. 

Por supuesto, la propia realidad económica puede "rebelarse" y dar al traste con algunas de estas "pseudoconstantes". Por ejemplo, recuérdese el viejo sistema de tipos de cambio fijos que definía el sistema de Bretton Woods. Desde el punto de vista que aquí se está definiendo, ese sistema no era sino la definición e instauración de una serie de pseudoconstantes universales económicas como eran  los tipos de cambio fijos entre todas las monedas. Pero, como bien sabemos, esas "pseudoconstantes" dejaron de serlo de golpe y se hicieron "variables" cuando el 14 de agosto de 1971 el presidente Nixon dinamitó desde dentro el entero sistema de Bretton Woods. Adiós pues a los tipos de cambio fijos....menos en Europa, pues no olvidemos que el euro no es sino la solidificación en una moneda común de un sistema de tipos de cambio fijos de una serie de monedas.,   

Pero aquí, llegados a este punto, surge la cuestión de cuál es el papel del mercado en esta cuestión de las "constantes" económicas. En principio, es el mercado o los mercados quienes se encargan se encargan en la práctica de evaluar si esas "pseudoconstantes" en las que se fundamenta la política económica son las adecuadas y coherentes con el  funcionamiento de la economía real. Es lo que sucedió con la quiebra del sistema de Bretton Woods, en que la realidad de los intercambios económicos internacionales convirtió con el tiempo en un sinsentido las paridades fijas establecidas. Es decir, que en muchos casos, el funcionamiento de los mercados pone en cuestión la idoneidad de los valores de las "pseudoconstantes" económicas que se usan a efectos de la regulación de la economía.  

Sin embargo,  en muchas otras situaciones, sucede lo contrario, o sea que que son los mercados quienes se encargan de la tarea de forzar a la política económica y, por tanto, a la realidad económica a plegarse a los valores elegidos para las "pseudoconstantes" económicas. Es decir, que los mercados serían quienes se encargarían de conformar la realidad económica al modelo económico elegido junto con sus "pseudoconstantes". Y es esto lo que está en mi opinión sucediendo en estos tiempos con los mercados financieros y los países CERDOS, o sea, con Portugal; Italia, Grecia y España. Son los mercados financieros los que están forzando a que esos países se atengan a respetar esas "pseudoconstantes" económicas fijadas en Maastricht independientemente de cómo eso afecte a sus economías reales y al bienestar de sus ciudadanos.

Resulta curioso, a este respecto, realizar una especie de análisis estilístico de cómo se habla de funcionamiento de los mercados financieros. En primer lugar se los personaliza, se los considera sujetos de decisiones personales. Así los mercados aceptan unos planes de ajuste o no, se toman sus descansos para reflexionar, se muestran psicológicamente intranquilos o nerviosos, etc., y en segundo lugar, se comportan como un auténtico Dios bíblico, que sigue ciegamente una suerte de mandamientos premiando a los buenos, a los que países que se conforman a los criterios de  Maastricht, y castiga a los malos.  Sus designios son inescrutables.  Frente a sus decisiones, se humillan todos los poderosos (bueno no todos, no Mr.Obama).

Ahora bien, debajo de esta atribución a los mercados financieros de la capacidad para juzgar la idoneidad de las políticas económicas, late la idea de que en los mercados se expresa en cierta manera la sabiduría de la multitud, como dice el título del libro de James Srowiecki en un libro ya comentado en este blog. Pero como señala Surowiecki  y bien sabemos por la historia económica, es que como señalara Keynes los mercados pueden ser irracionales y seguir siéndolo durante más tiempo del que una economía se puede permitir. Y una de las razones de ello es que quienes operan en los mercados tomen como adecuadas, como idóneas para el funcionamiento armonioso de las economías, de unos valores de esas "pseudoconstantes " económicas poco o nada razonables como, por ejemplo, los que han estado están debajo del euro y a los que hemos hecho referencia. ¿Por qué no iban a hacerlo esos "operadores" de los mercados financieros?  Si mis estudiantes me miraban incredulamente cuando el otro día les comentaba los puntos que trataba en mi anterior post, como el que un Estado puede permitirse el lujo de estar endeudado indefinidamente o el de que no se sabía que ratio de deuda pública sobre el PIB era el más apropiado o sostenible, tengo más que razonables dudas que los que a sí mismos se llaman "inversores" o "expertos" en los mercados de deuda, no estén presos de unas preconcepciones iguales a las de ellos. Simplemente, estoy seguro que, en el fondo, piensan en los Estados como en familias y aceptan las "pseudoconstantes" de Maastricht como tan ciertas y realistas como las constantes universales de la física, y operan en consecuencia sin pararse a pensar ni un momento en sus consecuencias. Y, por supuesto, prefiero olvidar aquí caritativamente a esas "creadoras de opinión" en los mercados financieros, a las agencias de calificación, cuya capacidad de análisis, manipulación y ´tolerancia a la corrupción están más que de sobra comprobadas.

Y ello, obviamente, no es asunto baladí. Como se está poniendo de manifiesto a la hora de plantearse una  "salida"  a la crisis al menos para los países CERDOS. En todos estos países, el respeto a las "pseudoconstantes" de Maastricht se ha traducido en planes de ajuste que, evidentemente, sumirán a todos y cada uno de esos países en una mayor depresión económica. (Esto es evidente, y por ello sorprende, por ejemplo, que los economistas que suscriben la política de ajuste del gobierno español -o sea la mayoría- se extrañen de que la Bolsa española se hundiese más que las otras tras el plan de ajuste: ¿qué futuro les espera a tantas y tantas empresas españolas ante la contracción en el consumo público y privado, la caída de la inversión pública, y la también previsible caída en la inversión privada dadas esas expectativas). Dicho de otra manera, en todos los países CERDOS sus ciudadanos van a padecer mayores niveles de desempleo, inseguridad económica y menores niveles de bienestar porque hay una serie de valores me atrevo a decir que cuasimágicos que los mercados financieros obligan a respetar porque a quienes operan en ellos se les han presentado como valores-ancla (por usar de un término habitual en la Economía del Comportamiento). Porque, no lo olvidemos, la sencilla lógica oculta en esos planes de ajuste es que  a consecuencia de los mismos caigan los precios y vía el aumento de las exportaciones y la caída en las importaciones se obtengan recursos para pagar la deuda pública en manos del exterior a la vez que se reinicie el proceso de crecimiento económico. Pero es más que dudoso que tal concatenación se de en la práctica.  Al igual que las devaluaciones competitivas no lograron sacar al mundo del marasmo de la Depresión de 1930, las deflaciones competitivas que ahora se imponen desde Bruselas para tranquilizar a los mercados financieros tampoco servirán para que cada país CERDO, vía la deflación,  obtenga un saldo exterior favorable que le permita pagar su deuda pública en manos de extranjeros. Y la razón es muy simple, y es que si bien puede que la deflación funcione para un sólo país, es imposible matemáticamente que funcione para todos (simultáneamente es imposible que todos los países tengan excedentes comerciales) y dificil que funcione para varios, como es el caso de los países CERDOS más otros como Lituania, Irlanda, Rumania, etc.

Pero, lo más sorprendente, es que restos planes de ajuste se están instrumentando a la vez que, por fin, al Banco Central Europeo se le obliga a comprar deuda pública en los mercados secundarios y a la vez que se crea un Fondo de Estabilización para todas esas deudas que asciende a 700.000 millones de euros. O sea, esos planes de ajuste se dan a la vez que se garantiza la liquidez de las deudas públicas emitidas por los países de la zona euro. Algo semejante fue lo que hizo la Reserva Federal cuando dotó de liquidez al sistema financiero norteamericano respaldando todos los activos tóxicos y demás títulos basura que tuviesen en sus balances.  Y estas política, que podría ayudar a que los mercados se "tranquilizasen", parece que no lo ha hecho. ¿Cómo es posible que lo funcionó para las hipotecas basura se dude que funcione para unos títulos que, obviamente, no son basura pues están emitidos por estados soberanos aunque sean de países CERDOS? De nuevo, aquí me parece que el peso de las "pseudoconstantes" económicas impone absurda ley. Ahora la desconfianza está en los riesgos de que  a) por un lado, al aumentar la liquidez en euros ello lleve a que aumente la inflación por encima del 2% fijado como objetivo, y b) de que se entre en un situación de riesgo moral, de modo que los países CERDOS sigan endeudándose para financiar los deficits para afrontar una crisis de demanda que, por otra parte, ellos no habían provocado. En consecuencia, en un claro ejemplo de ponerse la venda antes de la herida, y con el fin de mantener en pie los fetiches de esas "pseudoconstantes " económicas a las que el euro se ve ligado desde su origen, se decidió que los países CERDOS han de endurecer sus planes de ajuste.

En suma que, al margen de su aceptación por la mayor parte de la gente, como es patente que se ha producido en el caso español en que la mayoría de ciudadanos ha reaccionado dejándose llevar claramente por un sentimiento de venganza cuyo origen procede inequívocamente de la envidia ( "que se jodan los funcionarios como se joden los demás" se oye en todo bar o cafetería donde se habla de la situación económica, como si ellos fueran a salir indemnes dadas las interrelaciones económicas entre los sectores privado y público), lo que revela el plan de ajuste y su aceptación generalizada es el plegamiento de la política económica a unos valores fetiche y a unas preconcepciones (entre las cuales ha de incluirse la extendida idea de que "ahora ha llegado el momento de pagar por los excesos cometidos en el pasado", ya comentada en este blog), que, en mi opinión, no están en absoluto justificadas y lo que revelan es un profundo desconocimiento de qué es el dinero, la deuda y el funcionamiento macroeconómico de las modernas economías. 

Volvamos, por un momento, a la Física. La existencia de las constantes físico-químicas universales ha llevado a algunos científicos a elaborar lo que se conoce como Principio Antrópico. La idea es la de que, dado que  los valores de esas constantes son tan imprescindibles para que exista la vida, los hombres y la razón, bien podría decirse que el universo haya sido construido para que el hombre y su capacidad de raciocinio existan. Es decir que esas constantes físicas universales tienen los valores que tienen, son las que son para que exista la razón humana. Ésa sería la finalidad que tendría que esos valores sean los que son, pues de ser otros, no había vida humana.

De igual manera, los valores que se dan a las "pseudoconstantes" económicas como las que aquí se han visto, son vistos como algunos como respondiendo a otro "principio". Al principio neoliberal de acabar con el Estado del Bienestar.  Si bien como economista que soy no me gustan las "teorías" conspirativas, no puedo sino señalar aquí que explícita o implícitamente ese desmantelamiento, sino aparece como objetivo expreso de los planes de ajuste (ello sería el objetivo de las  ineludibles "reformas estructurales"), sí que se dice que es el medio para "salir" de la crisis. O sea, que el medio de salir de la crisis económica sería generar una crisis del estado del bienestar. Pero de estas cuestiones  de Economía Política trataré en la siguiente entrada.    

   

  1. en respuesta a Fernando esteve
    -
    #3
    27/05/10 18:16

    Gracias por su respuesta.
    Entonces, coincido plenamente con usted. En mi opinión, haría falta un presupuesto federal europeo, y un organismo supranacional que ejecutase la política fiscal. Y también que la Deuda pública se emitiese a nivel europeo y no por cada uno de los países miembros. Y por supuesto ¡abajo con el pacto de inestabilidad!

    Respecto a lo último, ¡faltaría mas! Lo menos que quiero hacer es robarle tiempo. Aunque he de decir que espero con interés su respuesta, porque creo que no va nada desencaminado. Ya veo por algunos foros, incluso aquí en Rankia, echar la culpa del bajo nivel de salarios "a la inmigración masiva", o gente que reclama "un cirujano de hierro" que solucione los problemas. Parece que la gente no tiene memoria histórica ¡qué pena! Yo soy joven (bueno, ya no tanto, 33 tacos) y por tanto no he vivido la dictadura, pero hay que informarse un poco...
    Igual es cierto que la historia no se repite, pero de formas de pensar como las anteriores sólo se pueden engendrar monstruos.

    Saludos.

  2. en respuesta a Contracorriente
    -
    #2
    25/05/10 23:56

    A la primera cuestión, te diré que sí. A la segunda, te diré que no, y que no debiera ser necesario llegar a plantearse una solución así. Lo que hay que modificar de una vez es el pacto de Inestabilidad y decrecimiento. Y a lo último, pues déjame que me tome mi tiempo para contestarte pues he estado pensando mucho estos día en ello a tenor del "miedo" que las simetrías de la historia me provocan. Veamos, te cuento a vuelapluma, la depresión alemana de los años veinte, el desempleo , llevó a muchos alemanes a echar la culpa de sus males a los mercados financieros dirigidos -se decía entobnces- por los judíos. Esto junto al descrédito de los políticos posibilitó el ascenso de un tal Adolph Hitler de infausto recuerdo que, vía unas políticas expansivas y militaristas sacó a Alemania de su crisis con las consecuencias que ya conocemos. Y sé que la historia no se repite, pero me da miedo pensar en una depresión a escala europea, desaparecidos los sistemas de protección social y con ciudadanos de países con poca tradición democrática, incluido el nuestro.

  3. #1
    24/05/10 17:27

    Profesor,
    Enhorabuena por el post.

    De su explicación, entiendo que
    a) está en desacuerdo con los criterios de 3% déficit y 60% deuda pública. Yo comparto su crítica.
    b) ¿piensa usted que a España, Grecia, Italia, etc (no me gusta el otro calificativo que nos ponen) saldríamos antes de la crisis si saliéramos del euro? Me deja usted confuso.

    Respecto a lo que apunta al final, “para salir de la crisis económica hay que generar una crisis en el estado del bienestar” el profesor Edward Nell apuntaba algo bastante parecido en el primer capítulo de “Economía política del crecimiento, fluctuaciones y crisis” (Bricall, J. M.; De Juán, O. (1999), ed. Ariel).
    Mas o menos (no tengo el libro delante) venía a decir que el capitalismo ha ido convirtiendo en una industria todo lo que en el siglo pasado proveía la familia o las industrias artesanales del entorno mas cercano al consumidor: desde los servicios de salud, alimentos infantiles, ropa, transporte, entretenimiento, etc. Y como el ciclo de todos estos productos está agotado, el capitalismo ha fijado su mira en el estado del bienestar, para que tomen el relevo. Por tanto, tendría sentido para los “mercados” contribuir a desmantelar el estado del bienestar, para que así sean empresas privadas las que pasen a comercializar estos bienes y servicios que en la actualidad proporciona el Estado. ¿Qué opina? ¿Ve por ahí los tiros?

    Un saludo, y muchas gracias por seguir enseñándonos Economía a todos a través de su blog.

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