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No es nada frecuente que un economista escriba algo que TODO el mundo debiera leer. Normalmente, lo que escriben los economistas sólo es digerible (y medianamente además) por el reducido grupo de personas con intereses profesionales o teóricos en la materia económica. Por eso, hay pocas, poquísmas excepciones de obras de economistas de "validez universal", por decirlo así, o sea, que puedan ser leídas con provecho y placer por cualquiera que sepa leer.

 

Una de ellas es sin duda, el brevísimo tratado (no más de 15 páginas) que Carlo Maria Cipolla, un gran historiador económico, redactó a propósitio de un tema importante: la estupidez humana. Mucho se ha escrito sobre ella en el curso de los siglos, pero el texto de Cipolla resiste comparación con lo que han dicho gente como  Erasmo de Rotterdam  o San Agustín. El libro de Cipolla, además, tiene una ligereza que hace su lectura una delicia. Se encuentra de modo abierto en este link: http://http://www.lvthns.com/diaita/wp-content/uploads/2015/06/cipolla-2.pdf

 

Pues bien, lo que diferencia la aproximación a kla estupidez de un economista como Carlo M.Cipolla de otras de índole más filosófica, psicológica  o sociológica es su claridad a la hora de definir de modo yo diría que técnico, lo que es un comportamiento estúpido distinguiéndolo de  otros que no lo son. Cipolla distingue así el comportamiento estúpido de otros tres tipos posibles de comportamiento: el comportamiento inteligente, el malvado y el incauto, en relación a cómo el comportamiento de un agente respecto a otro u otros,  le afecta a sí mismo.

 

Un comportamiento inteligente es aquel que un agente hace y se beneficia del mismo aunque, como consecuencia, también otro u otros se vean afectados positiva o favorablemente, directa o indirectamente. Un comportamiento malvado es aquel que hace un agente dirigido a  perjudicar a otro u otros y extraer de él un beneficio para sí. Un comportamiento incauto es aquel en que un agente beneficia con su comportamiento a otro u otros, pero que, a la postre, se perjudica a sí mismo. Y, finalmente, un comportamiento estúpido es el de aquel agente que, tratando de perjudicar a otro u otros, actúa de modo tal que también se perjudica a sí mismo.   

 

Viene esto a cuenta de la calificación que, técnicamente, merece la actitud del PP en el Parlamento Europeo a propósito de las políticas de ayuda financiera que se van a instrumentar para afrontar la crisis ocasionada por el coronavirus. Parece claro que el PP se ha aliado con los países "calvinistas" del norte para cuestionar o exigir condiciones a la implementación de esas políticas, "condiciones"  que redundarían, y eso es obvio, en perjuicio  de la economía española.

 

Esta "peculiar" política del PP, instrumentada por  "cerebros" tan considerables  como los de gentes como  Dolors Monserrat o Esteban González Pons, podría entenderse como un comportamiento malvado por parte del PP, en el sentido de que así podría conceptuarse si el objetivo exclusivo del PP fuese  perjudicar al gobierno de PSOE-Podemos costara lo que costara, o sea aunque, como consecuencia del mismo, salga perjudicado el conjunto de los ciudadanos españoles, como ocurrirá si al final holandeses, daneses y demás se salen "con la suya", que es la de siempre (véase el post precedente). Y es que el terreno de la política, cuando pasa a ser un juego de suma cero en el que lo que gana uno es lo que pierde el otro, fomenta lógicamente los comportamientos malvados.

 

Pero, ni aun así, ni aún suponiendo que el único y exclusivo fin de los políticos que dirigen al PP fuese la victoria electoral, independientemente de cualesquiera otras consideraciones, no parece creíble que una política semejante pueda redundar en un beneficio electoral dentro de tres años. Es decir, que por mal que "juegue" en la guerra del relato el PSOE y Podemos, es dudoso que en ella no puedan aprovechar en su favor la alianza del PP con los "calvinistas" del Norte de Europa frente al Sur tras las heridas que dejó la crisis financiera de hace diez años. En suma, que el comportamiento del Partido Popular no sería un comportamiento malvado sino que sería,  técnicamente, un comportamiento ESTÚPIDO con mayúsculas. ¡Menudos patriotas!

  1. #2
    27/06/20 18:49
    Me he pasado un buen rato, desconocía el poder del plomo y la pimienta, y como han condicionado la evolución humana. Con respecto del vino algo sí que me temía y de los preprotestantes, también.

    De Cipolla he leído un par de libros, “Historia económica de la población mundial y entre la historia y la economía”, no por que me los recomendara nadie, sino por verlo en la bibliografía de un manual, y los pude conseguir antiguos y de buen precio, y lo cierto es que me agradaron, nada que ver con este que usted, nos ha regalado.

    Aún cuando el autor habla de la fracción de estúpidos, que parece ser una constante, habría que añadir la facilidad que tiene entre ellos para coligarse, entre ellos y los malvados, pero como al final la historia la escriben los vencedores, existe la posibilidad de que esté escrita por malvados e idiotas, y ese puede ser el motivo por el que no aparecen ciertas atrocidades e idioteces.

    Con respecto a ese partido del cual usted me habla, permítame una coplilla de don Antonio Machado, “Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio”...

    Muchas gracias, por la gratificante y humorística lectura, del “allego ma non tropo”.

    Un saludo, cuídese.




  2. #1
    16/06/20 23:04
    El link está roto, el bueno es este:
    http://www.lvthns.com/diaita/wp-content/uploads/2015/06/cipolla-2.pdf

    Y sí, muy recomendable Cipolla, y muy aplicable al caso (y a muchos otros).

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