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Encarcelado. como todos, por la política de control de la epidemia de coronavirus, al final por abulia y aburrimiento he caído en lo más bajo y me tiro horas, las horas que me deja la atención a los estudiantes (por cierto, ¿quién que no sea un friki de las nuevas tecnologías o un político puede creer en la eficacia de la enseñanza on line a jóvenes ENCERRADOS día tras día, en primavera, en esa estación que "la sangre altera"?) tumbado oyendo a los tertulianos y opinadores sobre todo lo que nos sucede (¡Dios! ¿Cuándo duerme esta gente?). Las opiniones de uno de ellos, que es de mi gremio, don Miguel Sebastián, aquel singular Ministro de Industria con Zapatero, me han llamado mucho la atención, pues frente a la opinión generalizada entre los economistas que, en sordina, se han decantado por la moderación en las políticas anti-coronavirus en atención a sus increíblemente elevados costes económicos en términos de PIB y empleo, don Miguel se ha caracterizado por todo lo contrario, y así ha defendido las posturas más radicales de confinamiento y paralización de la actividad económica. 

 

Y más aun, Don Miguel no sólo parece minusvalorar la relación directa y positiva entre dureza de las medidas contra la epidemia y los costes económicos a corto y medio pazo, sino que también parece olvidar los costes políticos. Don Miguel se ha caracterizado por su adscripción incondicional a las políticas contra la epidemia de una dictadura contra China, lo que en el fondo y la forma supone despreciar  sus consecuencias sobre las libertades y derechos de los individuos. La fe de don Miguel en la eficacia y eficiencia del modelo chino le ha llevado a  reclamar su idoneidad para casos como el español, pese a que incluso los epidemiólogos -como Fernando Simón- señalaban que la no comparabilidad  de las situaciones impedía, en términos de mera eficacia el copiarlas sin más en España.  Su inquebrantable adhesión al "modelo chino" parece, por otro lado, basarse en su cada vez más solitaria creencia en la corrección y fiabilidad de los datos suministrados por las autoridades chinas.

 

Y ayer oí en sus labios una opinión que me aterrorizó mucho a tenor de la influencia que aún puede tener entre sus amigos del gobierno su difusión  ahora que a lo lejos se adivina la "desescalada" y el final del "encarcelamiento". Dijo ayer don Miguel que la mediana de la distribución de los muertos por coronavirus está en los 65 años. Y luego explicó qué es la mediana para que los telespectadores entendiesen su argumentación. Dijo que los datos de muertes señalaban que había el mismo número de personas muertas por coronavirus de menos de 65 años que de más de 65 años. A nadie se le puede escapar el que de ahí a defender una política de continuación del confinamiento/prisión para los mayores de 65 hay sólo un paso. (Que si se da, por cierto, me llevaría  a pasar a la clandestinidad como en los tiempos de Franco)

 

Pues bien. NO. Don Miguel,no. La mediana de edad de las muertes por coronavirus no está en los 65 años sino en una edad muy superior. Quizás esté a los 70 años o incluso a los 75. Y ello por una sencilla razón estadística que hoy todo el mundo admite: que los datos de muertos por coronavirus están infravalorados porque no se han contado ni se cuentan todavía (porque no hay ni tests ni capacidad suficiente suficiente para hacerlos)  todas aquellas personas que mueren en sus casas o residencias de ancianos CON coronavirus  por neumonías u otras patologías sin haber sido testados. Y estas personas, ya lo sabemos, son todas personas mayores, muy mayores y con otras patologías. Según algunas estimaciones la cifra de muertos de más de 70 años por coronavirus puede ser entre un 30 y un 40% más elevada que la registrada, por lo que la mediana se dispararía hacia arriba así como bajarían las tasas de mortalidad por coronavirus en todas las franjas de población por debajo de los 70 años (y, obviamente, subirían las tasas de mortalidad en todas las franjas de población por encima de los 70 años).

 

Así que ¡cuidadito con las cifras! Pues este es un asunto muy serio y los estadísticos los carga el diablo.

 

ADDENDA:

Por un azar, de pasada, pues intento mantenerme alejado de los opinadores sobre esta pandemia mediática para no sufrir contagios mentalmente letales, oigo de nuevo a Miguel Sebastián en su prédica (no se llamarla de otro modo) habitual en el programa de Ferreras en La Sexta de que el mundo se va a acabar si no se va a un modelo chino de confinamiento total en todo el mundo mundial. Ya no puedo sino adjetivar como delirio su afirmación, que acabo de oir hace un momento,  de que ahora, en esta epidemia, no hay contraposición entre medidas sanitarias y economía. ¿Ha olvidado este sin par economista la noción de coste de oportunidad? Pero, ¡hombre de dios! ¿A quién está afectando esta epidemia? ¿A niños y jóvenes o adultos de entre 20-50 años como sucedió en la gripe de 1918, o en la de 1957-8 o en la de Hong Kong de 1968? Pandemias grupales que, por cierto, se llevaron "por delante" no miles sino millones de personas. No. La epidemia de coronavirus está machacando a un porcentaje nada desdeñable de gente muy mayor, población inactiva económicamente hablando. En consecuencia, es un hecho que hay que afrontar de frente que, por sí misma, esta  epidemia tendría "pocos" costes económicos sin medidas de confinamiento y cierre económico, y los que pavorosamente van a sufrir en los próximos 20 años (una vez las políticas de ajuste y austeridad se impongan, como nos sucederá aquí en España) es la población hoy joven y adulta. La que en términos genéricos no padece la enfermedad. Va a ser ella la que va a tener que "pagar" este "fregao", y nadie le ha informado de ello ni le ha preguntado si estaba dispuesta a hacerlo y  en qué medida o cuantía.

 

 

  1. #3
    16/04/20 21:59
    Creí que estaba usted elogiando al señor Sebastián. Menos mal. 
    Me parece que sigue siendo tan "ocurrente" como entonces. Aunque no se si desentonaría con la caterva actual.
  2. #2
    15/04/20 12:18
    Tiene que haber una relación entre PIB o tasa de paro y mortalidad. También la mortalidad provocada por el sedentarismo del confinamiento. Si esa relación estuviera establecida, seguramente la conclusión sería que va a matar a más personas la crisis por el parón y el confinamiento que el coronavirus.
  3. #1
    15/04/20 11:02
    Efectivamente... malos datos llevan a malas decisiones; es un desastre que no se esté dando importancia a tener buenos datos.

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