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Es habitual que los economistas de la corriente dominante en Economía, la así llamada neoclásica,  defiendan sus "estudios" cuando estos son atacados como irreales por parte de los "legos" (incluyendo entre ellos a  otros economistas que no se adscriben a su -digamos- secta) debido a su elevadísimo nivel de abstración y su total lejanía de la realidad, acudiendo a lo que se conoce como "metodología de la economía positiva", formulada por Milton Friedman allá por los años cincuenta del pasado siglo, y según la cual a la hora de juzgar la validez científica de una argumentación económica lo que ha de contar no es cuán plausibles sean las hipótesis/modelos/teorías en que se asienta sino que lo importante es su capacidad predictiva, o sea, el grado en que sus implicaciones se corresponden con lo que sucede en la realidad.

Tal enfoque metodológico, para el que repito lo que cuenta no es el realismo de los supuestos sobre los que se asienta un modelo o argumentación acerca de un fenómeno económico sino su poder explicativo del fenómeno y su capacidad predictiva acerca de cómo variará al cambiar las circunstancias, ha sido muy cuestionado por los filósofos de la ciencia y los metodólogos, pero aún así sigue sin embargo siendo la metodología que sustenta el trabajo de la mayor parte de los economistas, quienes sin duda se apuntan así  al famoso refrán chino popularizado por don Felipe González, aquel que venía a decir que no importa cómo sea el color del gato, que lo que importa es que cace ratones. No importaría así que los modelos económicos sean descaradamente irreales por no decir auténticamente aberrantes por implausibles, pues siendo la Economía una "ciencia" práctica o -mejor dicho- practicona, lo que importaría es que en la práctica funcionasen, o sea, que fuesen efectivos como sustentadores de medidas de política económica eficaz. La realidad económica, pues, sería como la proverbial "prueba del algodón" que vendría a señalar qué modelos o teorías carecerían de la necesaria limpieza científica. Una implicación de esta perspectiva metodológica es la de que para que un modelo pueda optar al marchamo de científico ha de ser falsable, es decir, sus proposiciones o conclusiones han de estar establecidas de forma tal que sea posible comprobar o demostar que pueden ser desmentidas por la propia realidad. Es decir que una teoría que afirma cumplirse cuando, por ejemplo,  predice que el fenómeno A va a darse en la realidad, pero que también se cumple cuando lo que se da en la realidad es el fenómeno no-A, no debería ser considerada científica y ello por la simple razón de que ocurrira lo que ocurriera, siempre parecería "verificarse". No sería científica independientemente de aspectos tales como su consistencia interna,  su "belleza" formal, su "novedad", su aceptación generalizada por los "expertos", o incluso su "contrastación" empírica utilizando para ello la amplia panoplia de "utensilios de tortura de datos" que ofrece la Econometría que como es sabido posibilitan el hacer decir  a los datos numéricos extraídos de la realidad cualquier cosa, o sea, lo que el teórico quiera. 

Ni qué decir tiene que someter a la "prueba del algodón" metodológico de la falsación a los modelos o teorías económicas sería no sólo algo deseable sino hoy por hoy imprescindible. Pues está claro a partir de  lo que ha sucedido en los últimos años (que va desde la implicación de famosos economistas en la catástrofe financiera tal como se cuenta en el film Inside Job, pasando por la responsabilidad intelectual de los mismos y otros en la generación de modelos y teorías realmente tóxicos, hasta llegar a los últimos y vergonzosos affaires como el de los reputados Alesina -el asunto los multiplicadores fiscales falsos-  y  Rogoff y Reinhard -la supuesta  "ley del 90% del ratio Deuda Pública/PIB) que ya nadie en su sano juicio debería fiarse de salida de lo que dijese ningún economista por más alta que sea su reputación y prestigio entre los miembros de la profesión. La verdad es que el descrédito de los economistas, descrédito ganado a apulso, es hoy indudable. Es un descrédito general, aunque lamentablemente y como pasa siempre paguen justos por pecadores, e incluso los hay lo suficientemente "listillos" como para borrar las pistas de lo que antes dijeron y cambiar de bando. Es así hoy frecuente observar cómo en los últimos tiempos defensores a ultranza de ocurrencias como la de la austeridad expansiva, pues así lo exigía "su" Teoría Económica, moderan hoy sus opiniones hasta parecer moderados keynesianos, por no hablar de esos auténticos artistas del equilibrismo en que se han convertido todos aquellos que defendían las bondades de las sucesivas y cada vez más radicales "reformas laborales" como políticas activas de creación de empleo. Nada nuevo bajo el sol. Un ejemplo más del "donde dije digo ahora digo diego" .

Falsar una teoría o un modelo económico no es, por otro lado, nada fácil. Los modelos económicos son muy abstractos y sus concreciones empíricas difíciles de juzgar. La realidad económica es, por otro lado, extremadamente compleja y mutable, incluso a consecuencia del uso de las recomendaciones que surgen de los propios modelos (lo que Soros llama "reflexibilidad") por lo que ningún modelo económico jamás podrá satisfacer los requisitos de cientificidad al nivel de los modelos que manrejan los físicos o los médicos.

Sin embargo, hay una situación en que la realidad económica ofrece la suficiente información como para evaluar el grado de cumplimiento de los mdelos económicos con las prescripciones de la metodología de la economía positiva. Se trata de la observación del comportamiento real de una variable agregada como es la tasa de crecimiento económico. Es fácil comparar la evolución real de esa tasa con las predicciones que se hacen acerca por parte de diferentes analistas/modelos económicos. Es el trabajo que se hace en la llamada  DIANA ESADE. Se trata de un trabajo sencillo, nada complicado,  pero muy esclarecedor. La DIANA, que se puede bajar de la red (http://www.esade.edu/sites-esade/esp/diana), consiste en comparar cuánto se aproximan o desvían los institutos de investigación económicos a la hora de predecir el PIB de la economía española en cada año. En 2009 se lanzó la primera edición de este trabajo y este año 2013, ya ha aparecido la cuarta "diana" correspondiente a la desviación de las previsiones respecto al dato de la evolución del PIB en 2012. Además, también este año, la DIANA ESADE incorpora como novedad las predicciones del paro basadas en la EPA. El objetivo de sus autores, como ellos mismos dicen, no es ser jueces o evaluadores de la eficacia de cada instituto en sus previsiones sino solamente el ser notarios de esas desviaciones. Pretenden con la información que suministran ayudar a los "empresarios y directivos" que "necesitan de esos datos para realizar sus previsiones". También, y como ellos señalan, piensan que su trabajo puede ser útil en la medida que  "muy pocas veces se contrasta la predicción con el dato real que se observa posteriormente", lo cual -y esto lo digo yo- es un reflejo de la extraña "ciencia" que es la ciencia que manejan los economistas que están tras los modelos que se usan en esos institutos de predición económica.  Su forma de proceder es extremadamente simple: comparan las predicciones acerca de la evolución del PIB en un año que hicieron los distintos institutos económicos en otoño del año anterior con el dato de su evolución  real según lo proporciona el INE. Y con qué servicios de estudios económicos  se cuenta, pues sin duda  con los "mejores": AFI (Analistas Financieros Internacionales), BBVA, Banco Santander, Banco de España, Bankia, Catalnya Caixa, CEEM (Centro de Estudios Economía de Madrid, Universidad Rey Juan Carlos), CEMEX, CEPREDE (Centro de Predicción Económica -Universidad Autónoma de Madrid), Institituto Flores De Lemus (Universidad Carlos III), FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorros), ICAE (Universidad Complutense de Madrid), Gobierno de España, IEE (Instituto de Estudios Económicos), Intermoney, La Caixa; REPSOL, Solchaga, Recio &Asociados, FMI, OCDE, The Economist.

Pues bien, de la DIANA ESADE sólo se puede extraer una conclusión, que es la siguiente: los institutos de predicción económica no sirven para nada, de modo que bien harían los empresarios en no hacerles ningún caso. O, incluso, quizás, la conclusión deba ser más negativa, pues a tenor de sus resultados, se tiene que si quienes deciden la política económica se basan en esas predicciones, la cosa puede ser peor, pues dados los resultados, resulta claro que las predicciones parece que les llevan a tomar las descisiones más inadecuadas. Como la lectura de la DIANA ESADE es muy simple, no comentaré los "resultados" de cada una de los instituciones implicadas, y ganas no me faltan, pues sucede que las que más presumen de "cientificidad" más yerran. Me voy a centrar pues en los datos agregados, y sólo en los yerros (pues no hay aciertos) de los institutos de predicción económica nacionales. De lo que diré quedan excluidos los fallos de la OCDE, el FMI y de la revista The Economist, no por nada en concreto, sino porque se suele hacer referencia habitual a las predicciones de los servicios de estudios del país.

Si se cogen los datos de cada uno de estos servicios de estudios, se calcula el valor medio de sus predicciones acerca de la tasa de crecimiento del PIB, se compara con el dato real  y se calcula el error relativo (entendido como media de las previsiones menos el valor real dividido por este valor real) se tiene que en los cinco años que van desde 2003 a 2007, el error relativo para el conjunto de los servicios de estudios nacionales alcanza un valor medio de un 22,7%. En esos años, todos erraron de forma consistente: todos minusvaloraron el crecimiento esperado. Siempre estimaron que la economía española crecería menos de lo que realmente creció. Bueno, uno podría pensar, ¡qué se le va a hacer! Pecaron consistentemente de pesimistas, pero como la econonomía real les desmintió en sus expectativas, al final se trató de un error sin demasiadas "consecuencias". Si bien tal consistencia o perwseverancia en el error no es nada científica, era al menos perdonable o justificable en términos "humanos". Uno tiende a disculpar a los "científicos" acudiendo al viejo dicho  de que "errare humanum est" si  no hay sufrimiento como consecuencia del error.

Pero en 2008, las cosas se torcieron...y de qué manera. Los institutos, en su conjunto y  consistentemente los unos con los otros, previeron que la economía crecería un 2,8% pero de nuevo se equivocaron. Sólo que esta vez por exceso, pues la economía española en ese año -el primero de esta larga crisis- sólo creción un 0,9%. Un error relativo del 210%, que no está nada mal. Y en este caso, por exceso de optimismo. Simplemente, no previeron la crisis. 

Pero las cosas van a peor en 2009. Para este año, la media de sus previsiones fue de que la economía crecería un 0,32%. Pero la desgraciada realidad volvió a desmentir su "ciencia", pues es el desafortunado caso que en ese año la economía española no sólo no creció, sino que se contrajo ya que el PIB disminuyó en un 3,7%. Un error relativo del 109%. Por segundo año, pecaron de exceso de optimismo.

Si errar es de sabios, rectificar lo es aún más, y así para el año siguiente, el 2010, se diría que estos analistas y sus modelos decidieron curarse en salud, y así, del optimismo pasaron al pesimismo. Previeron una caída del PIB del 0,6%,...pero  sólo fue del 0,1%. Un error relativo del 477%. Pero, por lo menos, podría decirse, acertaron en que las cosas iban a ir mal, aunque en esto no se distinguieron en nada del resto de los ciudadanos que ya se imaginaban que eso iba a suceder, sin tanta "ciencia", por cierto.

Y llegamos a 2011. Como el pesimismo moderado parecía tener "éxito" en el sentido de que por lo menos no auguraban crecimiento caundo lo que había era decrecimiento, los institutos de investigación predijeron un crecimiento del 0,55%, la economía se comportó mejor, de modo que pareció que se volvía a los años "tranquilos" del 2003-7: un error relativo del 22% por una estimación "conservadora".

Pero lamentablemente, llegó 2012. La estrategia del pesimismo moderado saltó por los aires. Previeron un crecimiento del 0,93%, pero la economía se contrajo en el 1,4%. Desastre total. De nuevo el exceso de optimismo les hizo hacer -en su conjunto- un error relativo de un 166,2%.

Y para este año 2013. Pues obviamente habrá que esperar al que viene. Pero ya sabemos que el Gobierno de España, a estas alturas, ya ha reculado respecto a sus previsiones del otoño pasado. En vez de un crecimiento del 0,5% ahora ya espera una caída del 1,4%.Uno podría cuestionarse el porqué de que en menos de seis meses la "fundamentada" opinión de los "expertos" económicos del Gobierno puede ser tan errática. Seguro que se le ocurrirían algunas "teorias conspiratorias"...pero mejor dejarlo ahí.

Y para acabar. No es insensato cuestionar la "cientificidad" de unos modelos que sirven -y sólo relativamente- cuando las cosas van bien (en el periodo 2003-7), pero son incapaces de anticipar una crisis. Y que, más aún, cuando se está dentro de ella, ya metidos en los "tiempos malos" no sólo sus predicciones son abultadamente erróneas  sino inservibles e incluso perversas, en la medida que conducen a decisones irracionales caso de hacerles caso.

En uno de los cuentos de Andersen, "Los trajes nuevos del emperador" , se nos narra que sólo un niño se atreve a decir que el emperador está desnudo cuando así lo ve aun cuando los demás no dejan de alabar la magnificencia de sus inexistentes vestiduras. No soy ningún niño. Pero que "los emperadores" económicos que viven en sus "palacios de investigación" no andan muy vestidos intelectualmente me parece una obviedad, pese a que los periodistas y los economistas académicos les halaguen sin cuento. Y una cosa más. Es sintomático, extremadamente sintomático, que todos los servicios de estudios yerren siempre en la misma dirección. La explicación más simple y elemental de este fenómeno sería que todos ellos "tiran" de la misma teoría económica a la hora de construir sus modelos de predicción. Dicho con otras palabras, la consistencia observada en los errores sugiere que todos los economistas de esas instituciones comparten el mismo pensamiento económico, que el llamado pensamiento único es su único pensamiento. No puedo demostrar fehacientemente esta hipótesis explicativa, pero me extrañaría que no fuese cierta a tenor de lo que sí se, y es que en las facultades de Economía se explica la misma Economía, el viejo modelo neoclásico cuya utilidad para predecir y afrontar las crisis económicas ya demostró Keynes era escas, por no decir nula.

 

  1. #3
    01/05/13 14:53


    Leyendo su escrito plácidamente el cual, ¿porque no decirlo? me gusta leerlo, me ha chocado una frase la cual de verdad respeto, el veredicto que da "Diana Esade" pero me ha venido a la cabeza como un rayo un instituto de previsión como es IFO para mi punto de vista muy creíble como tantos otros.
    También dice como que no saben anticiparse a las turbulentas crisis, posiblemente tenga razón, más pienso que son como una fuerza mayor muy difícil de parar, que lo hermoso sería ahora que la tenemos presente de que forma librarse de esta.
    Un saludo

  2. #2
    30/04/13 15:46

    Los que enseñan economía al mundo, tuvieron pérdidas en 2008. Hey, ¿que no vieron venir el huracán con todas sus grandes señales?
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    Harvard and Yale Report Losses in Endowments
    http://www.nytimes.com/2009/09/11/business/11harvard.html?_r=0
    Harvard and Yale disclosed on Thursday just how many billions their endowments had lost in the last year, signaling yet more belt-tightening at the nation’s wealthiest schools.
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    La connclusión del uso de fractales para analizar las crisis es que las crisis son más comunes de lo que se quiere dejar saber, y que mayor regulación es necesaria.
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    Mandelbrot, fractales y crisis financieras
    www.jornada.unam.mx/2010/10/20/opinion/030a1eco
    Una conclusión obvia del trabajo de Mandelbrot es que una mayor regulación es indispensable en los mercados financieros. Sin embargo, nada de lo que se ha hecho hasta hoy, a tres años de reventar la crisis, se acerca a lo que es necesario para acortarle la rienda a los operadores financieros. Por otro lado, Mandelbrot confirmó lo que ya se sabe sobre la inestabilidad de los mercados interdependientes y, en especial, de los mercados financieros. Pero Mandelbrot no buscó explicar las causas de las crisis, ni siquiera de la formación de expectativas à la Keynes o Minsky.

  3. #1
    29/04/13 22:56

    ¿Cómo aborda el pensamiento post keynesiano la predicción considerando que uno de sus criterios centrales es la incertidumbre? Si la incertidumbre viene a desestimar la predicción, no me queda claro como es que este enfoque analiza situaciones a futuro. Tengo esa duda, soy estudiante de pregrado de Economía

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