Tras unos días comentando artículos de prensa, como se forman opiniones, y los demás cuentos, hoy me gustaría acordarme de lo que no aparece en los periódicos. Creo que el mismo nivel de tontería son la gran parte de las tonterías que nos caen, como el hecho de lo que falta. Y eso es el concepto de la renta disponible, de lo que cada familia puede gastar.

Yo soy incapaz de comprender aún el hecho de que nadie haya mirado este concepto para explicar esta crisis, y que tras exponer complicadas teorías sobre el triple impacto de burbuja inmobiliaria, crisis financiera y petróleo o aspectos similares, aún nadie haya tenido la ocurrencia de pensar: ¿No será un crisis derivada de que entre la especulación en bienes básicos y los sueldos contenidos, las rentas de las familias estén a cero, lo cual supone que no pueden comprar coches, electrodomésticos, pagar los pisos…?.

Tradicionalmente, la renta disponible se ha considerado como la diferencia entre las rentas obtenidas y los impuestos que la gravan. Por supuesto, ya que todo el mundo es consciente del poder coercitivo del estado, es completamente lógico entender que parte de nuestra renta queda irremediablemente destinada al pago de los impuestos.

Por supuesto tal distinción es del todo correcta, pero sin embargo obvia una gran parte de la realidad. De esta forma, cuando un individuo obtiene una renta determinada, es más que evidente que los impuestos menguan la capacidad de disposición de esa renta, afectando pues a sus decisiones y capacidad de consumo. El hecho de que los impuestos afecten pues a la renta sobre la que podemos decidir, no implica que no exista otra parte sobre la que no podamos distinguir.

Realmente en el fondo de esta división de la renta entre impuestos y renta disponible, responde más a la combinación entre la manía de los economistas por la “ceteris Paribus” y la clásica discusión sobre el tamaño del estado y su influencia sobre la economía que realmente a criterios sobre la disponibilidad de la renta.

Al existir una eterna discusión entre partidarios de un gasto público elevado y aquellos partidarios de un gasto publico reducido, cada uno de los dos bandos, ensalzan las virtudes del modelo que propugnan, discutiendo por ello, tanto sobre el nivel de gasto, características sociales y la proporción que detraen de renta que el sector privado podría generar.

Sin embargo, antes de entrar a valorar las distintas aristas de esta discusión secular y jamás resuelta, me gustaría entrar a cuestionar la definición de renta disponible, abstrayéndola de la discusión famosa.

Por ello quiero que se entienda que toda persona tiene una serie de necesidades básicas e ineludibles, que comenzando con la necesidad imperiosa de alimentación, incluye la vivienda, (ya sea mediante compra o alquiler), electricidad, petróleo, agua. Estas necesidades que se corresponden con aquellos bienes más inelásticos son completamente, (o casi) ineludibles para cualquier persona o familia. En consecuencia, está claro que el importe de nuestra renta destinada a estos bienes, difícilmente puede ser considerado como disponible. En este sentido conviene recordar que si bien, (y en España se demuestra bien), es factible escapar al pago de los impuestos, es completamente imposible escapar al pago de los alimentos, electricidad o un techo.

Por otro lado, existen también gastos comprometidos previamente, gastos a los que es materialmente imposible escapar. El caso más claro es el de la hipoteca, de tal forma que es posible que el banco tenga hoy mayor poder recaudatorio incluso que la administración pública.

Por tanto, no parece aventurado que para determinar la renta disponible de un individuo deban tenerse en cuenta no solo la parte de su renta que se destina para el pago de impuestos, sino también ha de tenerse en cuenta aquella parte que se destina al pago de las necesidades básicas y de los compromisos previos.

Esta distinción es relevante, si tenemos en cuenta que la renta disponible de la sociedad es la suma de las rentas disponibles de los individuos, de tal forma que además la renta disponible realmente de la sociedad nos da el mercado potencial para las empresas de sectores destinados a satisfacer necesidades secundarias o no básicas. Este concepto enlaza directamente con otro tremendamente usado que es el poder adquisitivo. Vamos, que la renta disponible es el poder adquisitivo, (que no es más que lo podemos comprar, o lo que las empresas pueden vender).

De esta forma, el poder adquisitivo está intimadamente relacionado con la renta disponible, y lejos de tener su origen en la cultura anglosajona, en una protección de los trabajadores, ha surgido como la necesidad de preservar el mercado de las empresas. El poder adquisitivo de los consumidores es exactamente el mercado potencial que tienen las empresas de una economía, siendo por tanto la variable máxima a proteger desde el punto de una situación de enfoque a mercado.

Y sólo queda enlazar el progreso real, las innovaciones, y las mejoras en la productividad como aquellas mejoras en la técnica que provoquen que un volumen limitado de recursos, permitan a los agentes económicos disfrutar de un mayor volumen de producto final, lo cual significaría invariablemente la expansión del mercado o del poder adquisitivo.

El renta disponible de un país, o el mercado potencial es simple y llanamente la suma aritmética de las rentas disponibles de los ciudadanos de ese país. De esta forma, es fácil determinar que cada persona tiene una estructura que se puede resumir de la siguiente forma:

- Por un lado, cada persona o familia tiene unos ingresos determinados, que en la mayoría de los casos procede de la venta de su trabajo. O sea sueldos, que son los que conforman la renta de la mayoría de las personas.

- Cada persona tiene una serie de gastos completamente inexcusables, así como los impuestos. Son gastos sobre los que el poder de disposición es nulo o muy limitado.

- La diferencia entre la renta de cada individuo y los gastos inexcusables nos dará la renta disponible de cada individuo que establece el mercado potencial de los productores de bienes y servicios de segunda necesidad, y por supuesto la capacidad de ahorro.


¿Se puede explicar desde este punto de vista la situación actual?. ¿Es razonable que nadie se haya dedicado a analizar este tema?. Ya he puesto aquí, algunos datos, y aún quedan muchos más para que entendamos la situación completa del país; Pero ¿es razonable que aún nadie haya reparado en analizar esta crisis desde el lado de la situación de la demanda?. ¿Hablamos de la distribución de la renta?.

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