En torno al año 75 antes de Cristo unos piratas secuestraron a Gaius Iulius Caesar.
Julio César, para los amigos.
Iba navegando por el Egeo y lo trincaron.
Era un tipo con carácter.
No se achantó.
Y esto es una gran metáfora de lo que es el trading.
Attentus.
Los piratas pidieron 20 talentos como rescate.
Esto le tocó los cojones.
“Amo a ver. ¿ 20 talentos? No me toques los huevums. Pedid 50 mínimo”
Se negó a aceptar las reglas del secuestro.
Exigió lo que él consideraba justo.
Lo mismo que hace un trader profesional: no entras si no tienes todo el plan ( riesgo, lotaje, stop, objetivo ) claros desde el principio.
No operas “porque está barato” o “por si se va sin ti”.
Bien.
César vivió con los piratas... como si mandara él.
Durante días no se puso de rodillas.
Les daba órdenes, recitaba discursos, les exigía silencio si él quería dormir, se reía, jugaba cartas…
Era su campamento, su tiempo.
Tenía el control.
Eso es lo que diferencia a los que sobreviven del pelotón general del que vive acojonado.
En trading no vale asustarse.
Si entras, ten cabeza.
Si te asustan las velas, el volumen o las mechas, cierras.
O ni entras.
César volvió a Roma... y fue a por ellos.
Cuando pagaron el rescate, reunió una flota, volvió al escondite de los piratas, los capturó… y cumplió lo que había prometido:
Los crucificó
(antes les cortó el pescuezo para que no sufrieran tanto).
Los crucificó
(antes les cortó el pescuezo para que no sufrieran tanto).
Eso es lo que pasa si no controlas el riesgo:
El mercado te crucifica (o te desploma la cuenta).
El mercado te crucifica (o te desploma la cuenta).
Si permites que el miedo, el ego o la ansiedad manden, lo que venga detrás no es una “lección” suave... es una condena.
Un trader profesional no negocia el rescate: si liquidez, riesgo y gestión no encaja, no entres.
Si estás dentro, no vivas de rodillas al mercado: controla, observa, planifica.
El mercado es salvaje.
Si no impones tus reglas, lo más probable es que seas tú el que acabe crucificado (o sin cuenta).
Y sobre todo:
La paciencia, la convicción y la disciplina
Eso es lo que marca la diferencia entre los que sobreviven y los que cuentan “la historia del que lo perdió todo”.
PD:
PD:
“Me llamo Máximo Déficit Meridio.
Comandante de las Entradas Impulsivas,
General de las Legiones del FOMO,
fiel servidor del santo grial que nunca aparece.
Comandante de las Entradas Impulsivas,
General de las Legiones del FOMO,
fiel servidor del santo grial que nunca aparece.
Padre de mil fondeadas quemadas,
esposo de una disciplina que siempre me abandona”
esposo de una disciplina que siempre me abandona”