En los mercados financieros, el ruido es constante, pero el dinero se mueve según estructuras claras. Las inversiones se agrupan en clases de activos. Según la definición técnica, una clase de activo es un conjunto de instrumentos que se comportan de forma similar, responden a riesgos comunes y cumplen funciones específicas en una cartera.
Deja de preguntarte “¿cuál es el mejor activo?”. Esa es la pregunta del que busca el santo grial. La cuestión real es: “¿Cuál es el activo correcto para este contexto macroeconómico?”. El éxito no reside en acumular títulos, sino en colocar el capital en el lugar adecuado: eso es lo que los expertos llaman asignación de activos, o asset allocation. No necesitas ser dueño de un pozo de petróleo; basta con que tu inversión reaccione favorablemente cuando la oferta de energía se contrae.
¿Por qué acciones, bonos y commodities se comportan de forma distinta?
Acciones, bonos y commodities reaccionan a fuerzas económicas distintas porque representan promesas diferentes.
Las acciones dependen del crecimiento económico y de los beneficios futuros: cuando la economía se expande y el dinero es barato, prosperan.
Los bonos están gobernados por los tipos de interés y la inflación: su valor sube cuando los tipos bajan y se destruye cuando la inflación erosiona el poder adquisitivo de sus cupones.
Las commodities, en cambio, no son promesas financieras, sino bienes físicos: responden a shocks de oferta y demanda, tensiones geopolíticas, clima o cuellos de botella productivos. Por eso, lo que impulsa a uno suele penalizar a otro.
Entender estas dinámicas no sirve para predecir el mercado, sino para posicionar el capital correctamente. Este artículo no busca decirte qué activo es “mejor”, sino cuándo cada uno tiende a ganar y cómo aprovecharlo de forma práctica dentro de una cartera diversificada.
Commodities Vs Acciones Vs Bonos
Acciones: el motor de crecimiento
Las acciones (equities) representan propiedad y, por extensión, una reclamación sobre los beneficios futuros de una empresa. Son el motor histórico de la creación de riqueza, pero funcionan bajo condiciones estrictas.
• Escenario ideal: Crecimiento económico robusto, inflación moderada (que permita repercutir costes a precios) y tipos de interés bajos o estables.
• La potencia del interés compuesto: Los datos de Investopedia son demoledores: 100$ invertidos en el S&P 500 en 1928 se habrían convertido en casi un millón de dólares en 2024. Esto representa un retorno anualizado (CAGR) del 9,96%.
A tener en cuenta
No te dejes engañar por los máximos históricos si no hay calidad en los beneficios. El gran riesgo del inversor minorista es la "dependencia del múltiplo". Si compras acciones cuando las valoraciones están elevadas solo por entusiasmo, se convierte en la liquidez de salida de los institucionales. Sin crecimiento de beneficios real, el mercado puede castigarte con una década de rentabilidad plana.
Los bonos son préstamos. Le prestas dinero a un gobierno o empresa a cambio de un cupón fijo. Aquí rige la ley de hierro: cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos baja.
• Cuándo ganan: En recesiones profundas y periodos de pánico financiero. Sin embargo, hay que ser precisos: en una crisis, los bonos gubernamentales de alta calidad son los verdaderos ganadores. Los bonos corporativos, por el contrario, sufren por el riesgo de crédito (impago) cuando la economía se detiene.
• Riesgos reales: El mayor enemigo es la inflación. Un cupón fijo del 3% no sirve de nada si el coste de la vida sube un 6%.
A tener en cuenta
Muchos inversores cometieron el error de comprar bonos cuando los tipos estaban cerca del 0%. Eso tiene un gran riesgo, no es invertir, es recoger céntimos frente a una apisonadora. Al comprar en mínimos de tipos, el potencial de ganancia es nulo y el riesgo de pérdida de capital es masivo cuando el ciclo gira.
A diferencia de los activos financieros, las materias primas son activos reales (energía, metales, agrícolas). Su valor no depende de una junta directiva, sino de la física: la oferta y la demanda.
• Cobertura e inflación: Según PIMCO, las commodities son uno de los pocos activos que se benefician de la inflación acelerada. Responden a shocks de oferta —clima, huelgas o geopolítica— que suelen hundir a las acciones.
• El factor de la moneda: Estamos ante un escenario de envilecimiento monetario. El balance de la Reserva Federal pasó de 500.000 millones de dólares en 2008 a 9 billones (9T) recientemente. Ante esta impresión masiva, el oro ha dejado de ser un "activo muerto" para convertirse en un cambio de paradigma, especialmente tras la congelación de reservas rusas, que erosionó la confianza en el dólar.
• La advertencia de 1812: Las materias primas son cíclicas, no para "comprar y mantener" eternamente. En 1812, el trigo alcanzó los 3,85$ por bushel debido a las guerras napoleónicas; ese precio no se volvió a ver en Chicago hasta 162 años después. No confundas una apuesta táctica con una inversión generacional.
A tener en cuenta
Debes ver las commodities como "el picante de la cartera". Dan sabor y protección, pero como plato principal, su volatilidad te acabará quemando. Son, ante todo, un seguro o seguro de vida para tu capital.
BROKER PARA OPERAR CON MATERIAS PRIMAS
Mejor Bróker para operar con futuros y opciones 2025
Comparativa directa: Acciones vs. Bonos vs. Commodities
Activo
Rentabilidad histórica (CAGR)
Volatilidad
Protección inflación
Comportamiento en crisis
Acciones
9,96% (desde 1928)
Alta
Moderada
Pobre (caídas fuertes)
Bonos (Gov)
~4,6% (Variable)
Baja / Media
Baja
Excelente (refugio)
Commodities
15% (Oro, últimos 25 años*)
Alta (como acciones)
Alta
Excelente (en shocks)
*Nota: El CAGR del 15% del oro es un fenómeno del ciclo de impresión monetaria post-2000. No debe compararse directamente con el siglo de historia del S&P 500 sin entender este contexto.
Ganadores según el escenario macroeconómico
1. Inflación al alza: Lideran las commodities. La energía y los metales actúan como reservas de valor físico.
2. Recesión profunda: Lideran los bonos gubernamentales de alta calidad. La deflación y las bajadas de tipos impulsan su precio.
3. Crecimiento económico robusto: Lideran las acciones. La expansión de márgenes y el consumo son su combustible.
4. Shock Geopolítico: Lidera el oro. Actúa como el activo de "confianza cero" cuando los tratados internacionales fallan.
¿En qué punto del ciclo estamos y qué implica para 2026?
El ciclo económico actual no encaja en los manuales clásicos. Tras una década de dinero barato, el mundo entra en una fase marcada por inflación más persistente, tipos de interés elevados durante más tiempo y niveles récord de deuda pública que limitan la capacidad de estímulo de los gobiernos. El crecimiento económico es débil pero positivo: no hay recesión profunda, pero tampoco expansión robusta. A este escenario se suma un riesgo geopolítico estructural, con tensiones comerciales, conflictos regionales y una fragmentación del orden económico global.
En este contexto, no todos los activos compiten en igualdad de condiciones: el viento macro ya no empuja a todos por igual.
Acciones en el ciclo actual (2026)
La renta variable afronta un entorno de potencial moderado, muy alejado de las rentabilidades exuberantes de la era de tipos cero. El mercado empieza a discriminar con más dureza: las empresas con pricing power, márgenes defensivos y balances sólidos tienen ventaja, mientras que los modelos basados en crecimiento lejano y financiación barata pierden atractivo. El principal riesgo sigue siendo la valoración, especialmente en EE. UU., donde los múltiplos aún descuentan escenarios optimistas. En 2026, la bolsa sólo va a premiar flujos de caja reales.
Bonos en el ciclo actual (2026)
Tras años de rentabilidad nula y riesgo asimétrico, los bonos vuelven a ofrecer puntos de entrada razonables. Los cupones recuperan sentido como fuente de ingresos y los precios ya reflejan gran parte del ajuste de tipos. No son el activo estrella del ciclo, pero sí recuperan su función histórica: estabilizar la cartera y amortiguar shocks. Su atractivo es táctico y defensivo, no de crecimiento. Los bonos vuelven a ser invertibles… pero solo después de una década siendo una trampa.
Commodities en el ciclo actual (2026)
Las materias primas presentan un caso estructural sólido, impulsado por fuerzas de largo plazo: transición energética, inversión en infraestructura, reindustrialización y tensiones geopolíticas que afectan a la oferta. El oro consolida su papel como seguro monetario en un mundo de deuda elevada y confianza erosionada en las divisas fiat. Energía y metales industriales funcionan como apuestas tácticas ligadas al ciclo real y a los cuellos de botella productivos. Las commodities no suben porque el mundo vaya bien, sino porque algo se rompe. Han sido el activo ganador en los últimos años y continúan en buena situación macro.
Estrategia práctica: cómo invertir hoy
Invertir no consiste en acumular activos, sino en elegir el vehículo correcto para cada exposición. No compres lingotes para esconder bajo el colchón ni persigas rentabilidades milagro, debes buscar la exposición por activos adecuada.
Acciones: capturar crecimiento, no adivinar ganadores
La forma más robusta de exponerse a la renta variable es a través de ETFs amplios y diversificados que capturen el crecimiento global:
Índices globales (MSCI World) o estadounidenses (S&P 500) para el beta del mercado.
Complementos vía factores defensivos como quality o dividendos, que tienden a comportarse mejor en entornos de tipos altos y crecimiento moderado.
Este enfoque reduce el riesgo de selección y evita depender de narrativas de moda.
Por ejemplo, con el Xtrackers MSCI World ex USA nos indexamos al universo global excluyendo EE. UU., lo que permite diversificar la cartera fuera del mercado más caro y con múltiplos más exigentes. Así, se captura exposición a mercados desarrollados y emergentes, con empresas de sectores variados y balances sólidos, reduciendo el riesgo de concentración en unas pocas compañías estadounidenses de gran capitalización.
Bonos: ingresos y estabilidad, no especulación con tipos
En renta fija, la clave no es “predecir” a los bancos centrales, sino gestionar la sensibilidad a los tipos:
ETFs de duración corta o media para limitar pérdidas ante subidas de tipos.
Fondos flexibles capaces de ajustar duración y calidad crediticia según el ciclo.
Los bonos vuelven a aportar valor, pero como ancla de la cartera, no como motor de rentabilidad.
Por ejemplo, el Amundi Funds – Pioneer Flexible Opportunities – A USD (C) es un fondo flexible que combina bonos de diferentes duraciones y calidades crediticias, ajustando la exposición según las condiciones de mercado. Su enfoque permite mitigar el impacto de subidas de tipos, capturar oportunidades en deuda pública y corporativa, y mantener estabilidad en un entorno económico incierto. Es un ejemplo de cómo un fondo activo puede cumplir la función defensiva de los bonos dentro de una cartera diversificada.
Las materias primas requieren un enfoque más técnico:
Oro físico o ETFs respaldados como seguro monetario y cobertura sistémica.
ETFs de commodities diversificadas solo en fases inflacionarias o de shocks de oferta.
Acciones de compañías mineras o energéticas como proxy a las commodities, asumiendo mayor volatilidad y riesgo operativo.
Aquí, más que en ningún otro activo, el momento del ciclo importa. Por ejemplo, el Invesco Bloomberg Commodity UCITS ETF (cotiza como CMOD o BCOMTR según el mercado) replica de forma sintética el Bloomberg Commodity Index Total Return mediante swaps con contrapartes financieras. Su estructura diversificada y ratio de gastos competitivo, junto con tamaño y liquidez significativos, lo convierten en una de las opciones de referencia para inversores europeos que quieren incorporar materias primas a la cartera como diversificador o cobertura frente a la inflación.
ADVERTENCIA TÉCNICA: ROLLOVER Y CONTANGO Muchos inversores minoristas pierden dinero en commodities vía ETFs sin entender su mecánica. Estos vehículos suelen replicar precios mediante contratos de futuros. Si el mercado está en contango (el precio futuro es más caro que el spot), el ETF pierde valor cada vez que renueva el contrato (rollover). En commodities, la curva de precios es tan importante como el activo subyacente.
• El predictor supremo: El AIEA (Average Investor Equity Allocation) —el porcentaje de acciones que posee el inversor promedio— es históricamente el mejor predictor de retornos a 10 años. Cuando todo el mundo está "dentro" (AIEA alto), los retornos futuros suelen ser mediocres o negativos.
• La traición de los bonos: En años de subidas verticales de tipos, los bonos pueden perder más que las acciones, rompiendo el mito de que son "siempre seguros".
• Correlación cero: Según PIMCO, la correlación entre commodities y bonos es casi inexistente. Esto significa que tener ambos es la única forma real de diversificar un shock inflacionario.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Es mejor invertir en acciones o bonos ahora? No hay un “mejor” absoluto: depende del ciclo y del horizonte. En 2026, con tipos altos y crecimiento débil, los bonos recuperan valor como estabilizador, mientras que las acciones ofrecen potencial moderado para empresas sólidas con pricing power. La clave está en diversificar según tu perfil y exposición al riesgo.
2. ¿Las commodities protegen realmente contra la inflación? Sí, pero con matices. Materias primas como oro, energía o metales industriales reaccionan bien a shocks de oferta y a inflación estructural. Sin embargo, son volátiles y no funcionan como inversión pasiva a largo plazo: su rol principal es seguro táctico o cobertura.
3. ¿Qué activo es más seguro a largo plazo? La seguridad depende de lo que consideres riesgo:
Bonos protegen capital en recesiones y bajadas de tipos, pero pierden ante inflación alta.
Acciones generan riqueza a largo plazo, pero pueden sufrir décadas de rentabilidad plana si se compran caro.
Commodities aseguran capital frente a shocks, pero su volatilidad es elevada. En la práctica, una combinación equilibrada de los tres es la manera más consistente de proteger y crecer el patrimonio.
4. ¿Cómo combinar estas tres clases de activos en cartera? No existe una fórmula única, pero perfiles típicos pueden orientarte:
Conservador: más bonos y un toque de oro
Moderado: equilibrio entre bonos y acciones, algo de commodities
Agresivo: alta exposición a acciones, con un pequeño porcentaje en commodities tácticas El objetivo no es predecir cuál subirá más, sino sobrevivir y aprovechar cada fase del ciclo.
5. ¿Por qué los ETFs de commodities pueden perder dinero aunque el precio suba? Muchos ETFs replican futuros, no el precio físico. Si el mercado está en contango, el fondo pierde valor en cada renovación del contrato (rollover), aunque el spot suba. Conocer la curva de precios es tan importante como conocer el activo subyacente.
No existe un activo superior; solo existe un activo adecuado para el momento del ciclo. La verdadera ventaja competitiva del inversor minorista es la paciencia y la comprensión del contexto macro.
Revisa tu cartera de inversión. Si tu exposición a activos reales es cero en un mundo de deuda de 321 billones de dólares y balances centrales inflados, deberías replantearte que estás apostando a que el sistema no tendrá más "shocks". Y la historia nos dice que los shocks son la única constante. Ajusta tu vela según el viento económico, no según sus deseos. Te invito a conocer más sobre cómo invertir en materias primas.