Cualquiera que me lea por primera vez pensará que me dedico a insultar al personal. No es así, el título es una inocente alusión a la famosa frase de Bill Clinton: Es la economía, estúpido. Acuñada después de ganar las elecciones a los republicanos por segunda vez, aunque con escaso mérito, porque eran años de vacas gordas para la economía mundial y norteamericana.

Ya lo había dicho en este blog: el resultado de nuestras elecciones, fuese cual fuese, se iba a poder explicar, no por la marcha de la economía en general sino por una parte muy sensible de ella, cual es la vivienda y sus circunstancias -dejando aparte la inmigración. En efecto, a falta de un referente en el centro político, los españoles cansados y agobiados por el yugo de la hipoteca y el fin del boom ladrillil han tenido que viajar a la derecha cursi y crispadora con la esperanza de un reflotamiento por parte del PP. No han votado ni con la cabeza ni con el corazón, sino con el bolsillo. Y los que hemos visto la oportunidad (=crisis) de un cambio de modelo más sensato y equitativo, nos hemos tenido que alinear con la izquierda más heterogénea de Europa, compartida por revillistas, republicanos nacionalistas y artistas bohemios. Espero no haber errado el tiro.

A pesar de que la próxima legislatura promete ser tan dura como la anterior, no veo a la Bolsa española nerviosa, como suele ocurrir cuando no hay un resultado claro (se puede decir que han ganado los dos grandes partidos). Lo que sí veo es la necesidad de un consenso para gestionar, no sólo las cuestiones de Estado, sino el cambio de modelo económico en este momento de infarto. Ese cambio necesitará medidas de corto plazo (leyes, acuerdos, incentivos, bonificaciones, cheques...) y sobre todo, planteamientos arriesgados de largo plazo. Me atrevo a sugerir estos últimos:

  • Cambio en la cultura del trabajo por parte de patronos y currantes. El empresario debe considerar al trabajador como una inversión y no como un coste de despido potencial. Por su parte, el currante no puede vivir eternamente en plan funcionario. Disculpen la generalización pero todos conocemos a muchos Don Pacos y Curros de este país.
  • Cambio en la cultura de la propiedad inmobiliaria. No podemos basar el crecimiento en un solo sector y no se pueden condicionar las decisiones personales y económicas de los españoles al pago de una hipoteca. España nunca alcanzará el pleno empleo si no hay un mercado de alquiler que favorezca la movilidad geográfica. No controlaremos la inflación hasta que no dejemos de vivir del crédito. Y no habrá crecimiento de la productividad hasta que no se demuestre que trabajar y emprender es más rentable que dedicarse a la especulación y a las rentas.
  • Por último, un cambio en la cultura del coche propio, por muy ecológico que sea. Movilidad sostenible pero YA. Lo exige el cambio climático, la saturación de las autovías y el precio del petróleo.

Espero que los dos grandes partidos opten por el acuerdo y se situen al frente de la sociedad, no a la retaguardia. La obsesión por el voto impide que nuestros dirigentes se comporten como líderes. Y los de a pie, aprendamos a exigir los cambios que necesitamos, no lo que nos pide el cuerpo.

Por lo demás, buenos días y buena suerte.

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