5
A veces los gobiernos deben tomar medidas impopulares por el bien del interés general. Es el caso de los recortes presupuestarios, sobre todo cuando afectan a políticas sociales o a partidas tan sensibles como el gasto corriente (que implica congelar salarios). Sin embargo, no parece que hoy nuestros gobiernos central y autonómicos estén por la labor de emprenderla contra el gasto público y, aprovechando la corriente re-neo-keynesiana imperante, alguno se ha lanzado a pedir créditos para sostener el estado del bienestar local. Nada que decir al respecto, ya está bien de socializar pérdidas.

Nuestro problema ahora mismo es otro: gobiernos y autoridades de todo el mundo toman medidas, supuestamente populares e inevitables y, sin embargo, reciben multitud de críticas. No hace falta más que darse una vuelta por foros y blogs leyendo comentarios de todo tipo en contra de las inyecciones, las ayudas a bancos, empresas y particulares o cualquier propuesta en materia de vivienda. En otros tiempos, estas medidas hubieran sido recibidas con jolgorio general. Pero hoy la gente sabe un poco más de economía y política y eso aumenta la conciencia crítica, para mayor gloria del sistema. Las expectativas se han vuelto inesperadamente racionales, en el sentido de Robert Lucas. Y la razón principal es que los agentes perciben de forma clara el peligro de riesgo moral (moral hazard, dicen los yankees y los cursis). He aquí varios ejemplos de rabiosa actualidad:
  1. Tras una larga historia de beneficios escandalosos, nadie acepta que el dinero público se destine a sanear balances bancarios o a operaciones de compra bajo coste. Nuestros dirigentes nos aseguran que esta ayuda es para desatascar las tuberías del sistema financiero pero los ciudadanos no terminamos de confiar en que se cumpla el objetivo, y menos en los controles prometidos.
  2. Conscientes de que recibir ayudas podría tener un coste de imagen, algunos bancos se plantean (declarar) no aceptarlas. Es el caso de los bancos alemanes, que no están dispuestos a aparecer en ninguna lista de la vergüenza. España se empieza a plantear publicar los nombres de los destinatarios de estas ayudas -riesgo moral de libro- y el Santander, de repente, se muestra alérgico al dinero público.
  3. El Gobierno español plantea, de acuerdo con lo que hemos hablado hace unos días, ampliar el plazo de disposición de las cuentas vivienda, consciente de que no hacer nada tendría tantas consecuencias como aprobar cualquier medida. Sin embargo, a ver qué cara se les queda a los que han mal-comprado en estos dos últimos años. Yo mantengo que hacen bien quienes devuelven el dinero desgravado a Hacienda y buscan un nuevo destino a sus ahorros, incluido el consumo presente. Admito acusaciones de irresponsabilidad por mis radicales sugerencias.
  4. Señores como Galindo -el del ladrillo- y Villalonga -el de la teleco- son riesgos morales en sí mismos. Basta con que abran la boca.
  5. También existe riesgo moral en el aumento del tramo de renta permitido para acceder a una VPO, que ya es accesible para ingresos de 36.000 euros anuales por unidad familiar. Pero también es injusto que nuestro sistema fiscal penalice a los trabajadores que saltan de un tramo a otro por cuatro duros ganados de más. Quienes vayan por la vida con contratos temporales encadenados o en más de un centro de trabajo saben de qué estoy hablando. Y en niveles de ingresos reducidos, es normal que haya personas que prefieran la subvención/incentivo a la nómina. Esto también es riesgo moral.
  6. La última es ayudar a desempleados y agobiados por el yugo hipotecario con moratorias al pago de cuotas. Dos entidades ya se han adelantado, con buen criterio para evitar suspicacias, y permiten aplazar las cuotas. Pero no deja de ser insultante para muchos que apostaron en su momento por la cordura y no se metieron en deudas imposibles. Que conste que me alegro de que el interbancario haya vuelto en sí, a fin de cuentas, tengo demasiados amigos empantanados con el euribor.

Hay que decir que esta clase de riesgos no tiene por qué materializarse. Ocurre igual que con los riesgos cambiarios, los bursátiles, los empresariales y los políticos. El problema es que aquí la renta que nos estamos jugando es la confianza y el cambio en las expectativas. Aplíquense, pues, nuestros dirigentes en disipar toda duda sobre la eficacia y la buena voluntad de sus propuestas.

  1. #5
    Anonimo
    09/11/08 01:26

    Ya actuaron los gobiernos para intentar sacar a los poderosos del lio en que se metieron con las puntocom, y hemos visto que lo hicieron creando las condiciones para meterse en un lio todavía mas grande, el inmobiliario. Si les vuelven a salvar el culo y se largan de rositas, el proximo lío será mayor. Esto no se puede arreglar regalando dinero a espuertas y ya está. Tienen que ir a la carcel una legión de los que tomaron las decisiones, beneficiandose con ellas, perjudicando a millones.

  2. #4
    Anonimo
    06/11/08 00:20

    Comparto la opinión y también especialmente la de Fernan2, mi caso es similar, es decir no creo haber malcomprado y en el peor de los casos la cuota actual es el 50% del SMI, cantidad que multiplicaba por mucho en sueldo, pero las cosas cambian y nunca se puede decir de este agua no beberé. Es quizás mucha la gente que ha comprado hace mucho tiempo, tras ahorrar mucho tiempo y que pueden tener problemas, y esa moratoria que no usa dinero público sino como aval, ante personas con problemas y que tengan voluntad de pago, no creo que haga mal a nadie, y más bien creo que beneficia a todos a largo plazo.

    Lo de poner el cascabel al gato con el tema del dinero público, el gasto mejor dicho, es ya otra historia, también comparto tu idea, para mí no es de recibo que los salarios de muchos empleados públicos superen con creces a los de la mayoría de las empresas privadas, excepto los niveles básicos de la administración. Deberían estar igualados los convenios del sector público y privado y a partir de ahí la mayor libertad de la empresa privada para premiar las cosas bien hechas, fuera la que marcara las diferencias, pero esto parece muuuuy dificil.

  3. #3
    03/11/08 15:45

    De acuerdo con lo de no hacer leña del árbol caído (no todo el monte es orégano y es difícil discriminar entre hipotecados responsables e irresponsables). Pero cuando pase la crisis habrá que ajustar cuentas en temas como las desgravaciones fiscales.
    Saludos

  4. #2
    02/11/08 23:45

    Las ayudas con moratorias al pago de cuotas son buenas para el banco, que al final acabará cobrando y con más intereses, y para el afectado, que pagará más pero cuando pueda. No veo que sea injusto para el que actuó con cordura, pues acabará teniendo igualmente su recompensa en forma de poder comprar más barato...

    Hay que tener sentido de la proporción: bastante castigo tiene el que compró cuando no debía con tener que pagar todo lo que tiene que pagar, con sus correspondientes intereses. Creo que con eso es suficiente, no hace falta crucificarlos ni quemarlos en la hoguera...

    Por cierto, no hablo porque sea mi caso: Yo compré en el 99 (con 26 años y de becario, que entonces se podía).

    s2

  5. #1
    01/11/08 16:22

    Se me olvidaba un ejemplo más: la ayuda/incentivo/subvención de 1500 euros para convertir desempleados en contratos indefinidos. Aunque mi lado clásico rechaza por instinto este tipo de medidas, mi lado keynesiano me recomienda esperar y ver qué tipo de empresas hacen uso de este dinero. ¿Habrá lista de la vergüenza? ¿Estará ONO en ella?
    Por lo demás, saludos y buen fin de semana.

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar