Durante los últimos años he escuchado una idea que me ha hecho reflexionar mucho.
Proviene de uno de los inversores y educadores que sigo a través de podcasts the secret of success con el Dr. Eric Thomas. No lo conozco personalmente, pero algunas de sus ideas han terminado conectando con experiencias que he vivido tanto como profesional, como dueño de un negocio y ahora como inversor a largo plazo.
La idea es sencilla:
Tu rendimiento no debería medirse únicamente por lo que eres capaz de producir, sino también por cómo estás produciendo ese resultado.
Porque puedes conseguir buenos resultados financieros y, al mismo tiempo, estar construyendo un caos a tu alrededor.
Y eso también es un resultado.
En lo que enfocas, ves el resultado
Hace poco una amiga me dijo una frase que se quedó conmigo:
"En lo que enfocas, ves el resultado."
Con el tiempo he comprobado cuánto hay de cierto en esa idea.
Cuando enfocas tu atención en algo, empiezas a detectar oportunidades, información y detalles relacionados con aquello que estás buscando.
Lo he experimentado en mi vida profesional.
Lo experimenté como dueño de un negocio.
Y también lo estoy experimentando ahora como inversor a largo plazo, especialmente siguiendo empresas y mercados de Estados Unidos.
El enfoque puede ser extraordinariamente poderoso.
El problema aparece cuando nuestro enfoque se convierte en obsesión y dejamos de mirar todo lo demás.
El momento en que sientes que lo has perdido todo
Curiosamente, algunas de las mayores transformaciones de mi vida no ocurrieron cuando todo iba bien.
Ocurrieron después de momentos de frustración, dolor emocional, llanto y de sentarme a preguntarme:
¿Qué está pasando con mi vida?
Hay momentos en los que uno siente que lo ha perdido todo.
Y aunque no se lo desearía a nadie, también pueden convertirse en momentos extraordinarios para comenzar a cambiar.
Cuando estás en la parte más oscura del camino, cualquier pequeño halo de luz adquiere un valor diferente.
Es ahí donde algunas lecciones dejan de ser conceptos que has leído en un libro y se convierten en experiencias que llevas dentro.
Una de ellas fue entender que:
el dinero puede comprar muchas cosas, pero es incapaz de comprar algunas de las más valiosas de nuestra vida.
Cuando mejorar financieramente empieza a costarte demasiado
Durante los primeros años de mi vida como emprendedor y también durante una parte importante de mi vida profesional fui desarrollando una exigencia cada vez mayor por mejorar.
Quería ser mejor profesional.
Quería entender más.
Quería producir más.
Quería ganar más.
Quería aprender más sobre negocios, finanzas e inversiones.
Y había elementos que realmente favorecían ese progreso:
el entorno;
la información;
las personas que te rodean;
las mentorías;
el estudio;
la disciplina.
Pero poco a poco empecé a desprenderme de algo que también me había permitido llegar hasta allí:
el equilibrio.
Mi enfoque financiero comenzó a ocupar demasiado espacio.
Y lo primero que empezó a desaparecer de mi vida fue la espiritualidad.
No ocurrió de un día para otro.
Simplemente comenzó a quedar relegada.
"Ahora no tengo tiempo."
"Tengo que estudiar."
"Tengo que trabajar."
"Tengo que aprender."
"Tengo que producir."
Y cuando algo importante queda relegado durante suficiente tiempo, termina desapareciendo de nuestra rutina.
Los cinco pilares
A través de Jemal King conocí un marco que me ayudó a ponerle nombre a lo que estaba ocurriendo.
Él habla de cinco pilares:
Financiero
Familia
Fe
Fitness
Libertad
No pretendo decir que estos sean necesariamente los cinco pilares universales para todas las personas.
Pero para mí se convirtieron en una forma muy sencilla de revisar mi vida.
Y cuando lo hice, la fotografía era bastante clara.
Pilar 1: Financiero
Este era mi gran foco.
Aquí estaba estudiando, trabajando, emprendiendo, buscando oportunidades, leyendo sobre inversiones y tratando constantemente de mejorar.
Y sí, conseguí avances.
Algunos fueron importantes.
El problema es que estaba utilizando demasiada energía en fortalecer este pilar mientras otros comenzaban a debilitarse.
Pilar 2: Familia
Este fue uno de los primeros lugares donde pude observar las consecuencias.
Mi relación matrimonial no se deterioró de repente.
Fue algo gradual.
Pequeñas ausencias.
Menos tiempo.
Menos atención.
Más preocupación por otras cosas.
Más energía dedicada al negocio y menos a la relación.
El problema es que cuando descuidas algo importante durante mucho tiempo, puede llegar un momento en que descubres que aquello que dabas por sentado ya no está donde lo dejaste.
Mi sobreenfoque en el pilar financiero terminó teniendo un coste familiar.
Y esa es una de las lecciones que más me ha costado aceptar.
Pilar 3: Fe
También quedó relegada.
Mi vida espiritual, que había sido una parte importante de mi formación, comenzó a ocupar cada vez menos espacio.
No porque hubiera decidido conscientemente abandonarla.
Simplemente estaba demasiado enfocado en otras cosas.
Y aprendí que incluso aquello que consideramos importante necesita tiempo, atención e intención.
Pilar 4: Fitness
Este es otro de esos pilares que fácilmente podemos sacrificar cuando estamos concentrados en producir.
"Ya entrenaré después."
"Ahora tengo cosas más importantes."
Pero nuestro cuerpo también forma parte de nuestra capacidad para construir cualquier otra cosa.
Podemos tener grandes objetivos financieros, pero necesitamos un cuerpo y una mente que puedan acompañarnos durante el camino.
Pilar 5: Libertad
Este probablemente fue el pilar que menos entendía.
Curiosamente, llevaba años persiguiendo la libertad financiera, pero ni siquiera me estaba preguntando qué significaba realmente ser libre y que es algo progresivo
Estaba tan concentrado en conseguir más ingresos, más negocios que no me daba cuenta de que la libertad no podía reducirse únicamente a una cifra en una cuenta.
Y lo más paradójico es que, durante un tiempo, tampoco conseguí aquello que estaba buscando en el ámbito financiero.
El pilar financiero fue el último en caer, pero también terminó cayendo.
El peligro de construir sobre un solo pilar
Imagina un edificio sostenido por cinco pilares.
Uno de ellos es extraordinariamente fuerte.
Los otros cuatro, sin embargo, están deteriorándose.
Desde fuera puede parecer que el edificio está bien.
Pero su estructura es cada vez más vulnerable.
Eso es lo que creo que puede suceder con nuestras vidas.
Podemos tener una carrera profesional exitosa.
Un negocio que crece.
Una cartera de inversiones.
Buenos ingresos.
Y, al mismo tiempo:
una relación deteriorada,
una salud descuidada,
una vida espiritual prácticamente inexistente,
o una sensación de no tener libertad.
¿Podemos llamar a eso éxito?
Quizá financieramente sí.
Pero personalmente, creo que la pregunta es mucho más profunda.
El éxito también depende de cómo llegas
Una de las ideas de John Maxwell que más me ha ayudado es la importancia de ser intencionales.
Las cosas importantes de nuestra vida no suelen crecer simplemente porque las deseamos.
Necesitan atención.
Necesitan tiempo.
Necesitan acciones concretas.
Necesitan intención.
Y creo que aquí está una de las grandes lecciones que me llevo:
no somos seres unidireccionales.
No somos únicamente profesionales.
No somos únicamente empresarios.
No somos únicamente inversores.
Somos una combinación de diferentes dimensiones.
Y si queremos construir una vida equilibrada, necesitamos prestar atención a todas ellas.
No olvides los otros pilares mientras persigues tus objetivos
Si estás estudiando durante horas para mejorar profesionalmente...
Si estás analizando inversiones durante horas...
Si estás trabajando hasta tarde para hacer crecer tu negocio...
Si estás pensando constantemente en cómo ser más rentable...
Te entiendo.
Yo también he estado allí.
Pero quizá, de vez en cuando, deberíamos detenernos y mirar alrededor.
¿Cómo están los otros pilares?
¿Cómo está tu familia?
¿Cómo está tu salud?
¿Cómo está tu vida espiritual?
¿Tienes tiempo para ti?
¿Eres realmente más libre?
Porque puede ocurrir algo peligroso:
que construyas una vida financieramente exitosa que después tengas que reconstruir emocionalmente.
El equilibrio también forma parte del éxito
Hoy no veo el equilibrio como algo que aparece después de alcanzar nuestras metas.
Creo que debe formar parte del camino.
Porque las tempestades van a llegar.
En los negocios.
En las inversiones.
En las relaciones.
En nuestra salud.
En nuestra vida.
Y cuando lleguen, la fortaleza de nuestra estructura será mucho más importante que lo impresionante que pareciera uno de sus pilares.
Por eso, cuando pienso en mis años como emprendedor y ahora como inversor a largo plazo, hay una pregunta que intento mantener presente:
¿Estoy construyendo una vida que quiero disfrutar o solamente una vida que quiero conseguir?