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Paaskinnen 12/03/22 14:30
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Aunque no puede descartarse nada, en mi opinión la hipótesis del laboratorio tiene la dificultad de que hay que encajar los nuevos virus del sublinaje del SarsCoV2 encontrados en el sudeste asiático después de iniciada la pandemia en Wuhan. Los únicos virus de este sublinaje que se conocían antes eran el RatG13 y el del pangolín, pero carecen de las características necesarias para ser verdaderos ancestros del virus pandémico.Y es que, en efecto, se han hallado recientemente nuevos virus muy emparentados con el del SarsCoV2 en diversas regiones al sur de China, de los que los encontrados en murciélagos de algunas cuevas de Laos alcanzan tasas de identidad verdaderamente notables. Uno de ellos, conocido como BANAL-52, es idéntico en casi un 97% de su RNA, y tanto su RBD como los aminoácidos críticos para la unión al receptor ACE2 son virtualmente los mismos que los del virus pandémico.Es probable que virus de este sublinaje hayan estado circulando durante décadas entre la  población humana de Laos, dado que hay un estudio en el que se detectan anticuerpos anti SarsCoV2 en sueros humanos recogidos en 2018, si bien con tasas de seroprevalencia muy bajas.El único punto de duda es el sitio de furina (PRRA) del que carecen todos estos nuevos virus y cuyas argininas parecen estar codificadas por codones muy "humanizados" (cgg) en SarsCoV2. Este detalle podría sugerir el paso de alguno de estos virus por células humanas hasta que emergió el ancestro del virus pandémico. Los 12 nucleótidos que codifican para el motivo PRRA con codones idénticos al del virus de Wuhan son muy frecuentes en el transcriptoma humano, por lo que este coronavirus podría haber adquirido esa secuencia con relativa facilidad (tanto "in vivo" como, lo que es más preocupante pero más improbable, "in vitro").  En fin, que el coronavirus pandémico parece que podría venir de murciélagos de Laos (o alrededores), y debió saltar, sin huéspedes intermedios, a los humanos, posiblemente a través de los trabajadores que recogen guano en las cuevas y que por allí se usa como fertilizante. El añadido del sitio de furina parece que podría proceder de una recombinación en humanos "in vivo", pero sin poderse descartar completamente que se haya producido en cultivos celulares en laboratorio (no necesariamente en China) utilizando material humano. Pero esta posibilidad implicaría que alguien conocía de la existencia de virus similares a BANAL-52 en Laos y alrededores antes de 2019, y no hay ningún indicio de que ello haya sido así. Y si fue así, lógicamente no lo vamos a saber. Yo creo que alguna de las instalaciones del mercado de Wuhan se contaminó con el virus por algo procedente del sudeste asiático, bien personas o mercancías, y actuó a través de eventos de super-contagio en el otoño de 2019. Los animales vendidos allí, de los que se analizaron muchos miles con resultado negativo, no tuvieron nada que ver, en mi opinión.
Paaskinnen 11/03/22 23:40
Ha comentado en el artículo La guerra en Ucrania y el descendimiento energético
Un artículo muy interesante con unos comentarios que no le van a la zaga. He aprendido algunas cosas que no sabía y no he podido captar algunas otras por falta de preparación. Pero, sí puedo hacer algunas consideraciones informales a vuela pluma.En primer lugar, parece claro que la crisis de Ucrania apela directamente a las emociones. Y parece un dèja vu de tiempos casi pedidos en la noche de los tiempos.Creo que fue Karl Marx quien dijo que la historia parece repetirse. Primero como drama. Luego como farsa.A muchos nos ha venido a la cabeza la Guerra Civil Española. ¿Lo de Ucrania es una guerra civil?. Si pensamos que Rusia, Bielorrusia y Ucrania son hermanas que comparten una historia, la actual guerra tiene connotaciones de guerra civil. De ahí los paralelismos con el envío de armas y el alistamiento de voluntarios para la defensa de la parte agredida, el acogimiento de refugiados de esa misma parte, y la conmiseración desbordada hacia un pueblo masacrado sin piedad. A muchos también nos han recordado estos tiempos a los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, y a la genial observación, atribuida a Churchill, de que "entre deshonor y guerra, hemos optado por lo primero y al final tendremos lo uno y la otra".No sé. Es todo muy complejo. Estando de acuerdo con todos, quizá todos nos equivoquemos y la cosa al final se apacigüe. O todo estalle y nuestra civilización occidental se vaya al carajo para siempre.Lo que sí parece seguro es que China espera pacientemente para administrar a su favor los restos del naufragio. Y, quién sabe, a lo mejor al final nos acaba salvando a todos.
Paaskinnen 20/02/22 17:26
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
El 29 de mayo del año pasado, escribí: "Apreciado  Knownuthing:  ¡Qué excelente oportunidad de retomar ahora una interesante discusión sobre el tema de este post!. Un año después de su redacción (se refiere al post https://www.rankia.com/blog/game-over/4579028-posible-liberacion-coronavirus-laboratorio-chino) vuelve a ponerse sobre el tapete el tema del escape vírico del laboratorio de Wuhan, y esta vez con unos apoyos muy fuertes, tanto desde el lado científico -carta a Science del pasado 14 de mayo- como periodístico -artículo de Nicholas Wade, "Origin of Covid — Following the Clues", del 30 de abril y otros- y hasta político -solicitud expresa de investigar el tema por parte de la Casa Blanca esta misma semana-".En este tiempo han aparecido varios libros especulando sobre un origen "sospechoso" del virus pandémico. Unos ejemplos: "Viral: The Search for the Origin of COVID-19", de Matt Ridley y Alina Chan, " What Really Happened in Wuhan", de Sharri Markson, y "The Origin of the Virus: The hidden truths behind the microbe that killed millions of people", de  Paolo Barnard, Steven Quay y Angus Dalgleish, entre muchos otros. Confieso que no he leído ninguno de ellos, pero su publicación me sirve como una excusa para abrir una discusión en este blog, que se enunciaría así:¿Es el SARS-CoV-2 un virus natural o se generó artificialmente en un laboratorio, del que se escapó (o lo liberaron)?.El hallazgo reciente de virus muy similares al actual virus pandémico en murciélagos en cuevas de Laos, abre una interesante nueva perspectiva a este respecto.¿Qué opináis? ¿Nos ponemos a ello o el tema está ya quemado?     
Paaskinnen 16/02/22 14:22
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Una de las preguntas que más se ha repetido con la variante Ómicron es la de si se trata de una versión del virus menos patogénica que las anteriores, o bien, gracias a la "vacunación" masiva de la población, su impacto en cuanto a letalidad se ha visto aminorado. Dicho a modo de slogan: "¿Es la variante Ómicron más leve o nosotros somos más fuertes?".Los datos referidos al virus tienden a apuntar que Ómicron es "más suave" que Delta, básicamente porque tiene un sitio de furina menos optimizado y con una menor capacidad de formar sincitios "in vitro", y esto se correlaciona clínicamente con una virulencia menor. Además su capacidad de fijación en las mucosas respiratorias altas es mayor que la de unirse a la de las vías bajas, cuya inflamación tiene consecuencias clínicas peores.Pero, ¿no pudiera ser que la aplicación de inoculaciones de preparados de RNAm a una parte mayoritaria de la población en la etapa Delta (y anteriores) haya conseguido minimizar el impacto de la variante Ómicron (en cuanto a gravedad y muertes se refiere; ya se ha visto que no en cuanto a limitar los contagios)?.Para tratar de responder a esta pregunta he recurrido a los datos oficiales de Sanidad, examinando dos periodos que me han parecido representativos: el que va del 18-X-21 al 12-XII-21 (que he llamado "periodo Delta") y el que va del 6-XII-21 al 30-I-22 (que he llamado "periodo Ómicron"). Aunque hay un pequeño solapamiento en las fechas, esto creo que no invalida los resultados obtenidos.No he tratado de analizar todos los datos de todos las franjas de edad, sino que me he centrado en el grupo de más de 80 años, en el que la letalidad global es mayor, pero también el beneficio de los preparados de RNAm en cuanto a su reducción.Pues bien, en el periodo Delta, la tasa de letalidad en "vacunados" fue del 5.12%, en tanto que la misma tasa en "no vacunados" del periodo Ómicron alcanzó el 3.78%. Esta diferencia fue estadísticamente significativa.Es decir, en la población más anciana, la variante Delta fue más mortífera, pese al uso preventivo de preparados de RNAm, que la Ómicron sin ellos. Esto es una clara sugerencia de que Ómicron es más leve, no que nosotros seamos más fuertes. El gran número de fallecidos de la ola Ómicron, superior a los de la Delta, no invalida esta conclusión. Simplemente refleja que la cantidad de infectados por Ómicron ha sido extraordinariamente elevada. 
Paaskinnen 11/02/22 23:35
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Gracias por la información. Conocía algo de este tema pero quizá sea ahora el momento de profundizar más en ello, siempre desde un sano escepticismo. Saludos.
Paaskinnen 11/02/22 17:41
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Muchas gracias por comentar.Desconozco los posibles mecanismos de los efectos secundarios de los preparados basados en RNAm. Es posible que algunos sean por inmunocomplejos (precipitado de conglomerados de anticuerpos anti S y el propio antígeno S, que activan el sistema del complemento y causan inflamación y daño tisular, como artritis, vasculitis, nefritis o pericarditis). Si la proteína S es capaz de expresarse en las membranas celulares, como en los miocardiocitos, pudiera ser que la respuesta contra ella por parte de los linfocitos NK (Natural Killers, o "asesinos naturales") de la inmunidad innata, o tal vez de los linfocitos supresores CD8 de la adquirida, fuera la causa de llevar a dichas células a la apoptosis y al daño del órgano en cuestión, en este caso el miocardio.
Paaskinnen 11/02/22 14:47
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Para completar el tríptico de comentarios sobre los preparados basados en tecnología de RNAm en la prevención de la Covid, debo contestar a las dos preguntas que he dejado planteadas en intervenciones anteriores: ¿Porqué he afirmado que no se trata de verdaderas vacunas? y, sobre todo, ¿porqué he dicho que creo que son una suerte de terapia inmunomoduladora?Creo que no se trata de verdaderas vacunas porque no evitan el contagio, el recontagio y la transmisión del virus a terceras personas. Esto podrá ser discutible, pero para mí, un preparado que, siguiendo el descubrimiento de Edward Jenner, no suponga un escudo inmunológico frente a una infección, o bien que la minimice tanto que la pases sin apenas enterarte, no merece ese apelativo.En cuanto a considerar que los preparados basados en RNAm son fármacos inmunomoduladores (aspecto al que se debe precisamente su capacidad de reducir la gravedad de la enfermedad y de salvar vidas), creo que es precisa una pequeña digresión.Como se dice en el artículo principal de este blog bajo el epígrafe "La naturaleza de la enfermedad", la gravedad del cuadro clínico de la Covid depende más de la respuesta inmune del propio huésped que de la naturaleza del virus en sí.Para decirlo de un modo esquemático, un cuadro de Covid grave traduce una hiper-respuesta desproporcionada de la inmunidad adaptativa, a través del brazo de la inmunidad celular, al estímulo antigénico que representa el virus. La inmunidad celular adaptativa está representada por los linfocitos T, de los que existen dos familias principales, los linfocitos facilitadores CD4 ("helper" o Th) y los supresores CD8 (que aquí no nos interesan).Los linfocitos Th presentan, a su vez, una división funcional: los Th1 y los Th2. Estos últimos estimulan a los linfocitos B (el brazo encargado de la inmunidad humoral) con los que colaboran para que produzcan anticuerpos específicos contra el patógeno, en tanto que los primeros (los Th1) producen interferón gamma que activa a los macrófagos para que lo destruyan. Pues bien, es importante saber que la respuesta Th1-Th2 está rigurosamente equilibrada y balanceada, de tal manera que el predominio de una de ellas inhibe a la otra, y viceversa.Por razones que desconozco, pero entre las que pueden contarse factores genéticos del individuo, su sexo, su edad, su nivel de vitamina D y otros, los cuadros de Covid graves implican una hiper-respuesta Th1 y el consiguiente estado de hiper-activación macrofágica, con hiper-inflamación, daño pulmonar (y de otros órganos) y eventualmente muerte. Mi hipótesis es que los preparados de RNAm bascularían al sistema inmune adaptativo hacia la producción de anticuerpos (no necesariamente neutralizantes del virus) por una participación predominante de los linfocitos B asistidos por los Th2. La activación de estos últimos inhibiría la respuesta Th1 para mantener el equilibrio del sistema y, en consecuencia, la gravedad de la enfermedad se vería así atenuada.Este efecto sería despreciable en niños (cuya respuesta inmunitaria predominante es de tipo innato), discreta en jóvenes, y cada vez más potente en personas mayores y ancianos, que son los más beneficiados por este hipotético efecto inmunomodulador de los preparados RNAm.La conclusión es que estos fármacos salvan vidas, pero no por las razones que se adujeron al principio. Por eso califiqué de serendipia su inesperado éxito. Ni que decir tiene que los niños no deben ser inyectados bajo ningún concepto: no lo precisan y pueden desarrollar efectos secundarios que eventualmente pudieran ser graves.    
Paaskinnen 11/02/22 00:00
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Fe de erratas: Donde dice "...hallazgo totalmente causal...", debe decir "hallazgo totalmente casual ...". Se sobreentendía, pero, por si acaso, lo aclaro. Gracias.
Paaskinnen 10/02/22 16:35
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Continuando con mi anterior comentario, en el actual voy a ir desarrollando la idea de que las, en mi opinión, mal llamadas vacunas frente a la Covid basadas en la tecnología del RNAm, son más bien tratamientos inmunomoduladores orientados a reducir los casos graves y la mortalidad de la enfermedad. En realidad, hay que considerar que la evidencia de la bondad de estos preparados para salvar vidas ha sido un hallazgo totalmente causal, una auténtica serendipia que no se esperaba nadie. Creo que esto ha venido a preservar, in extremis, su idolatrada reputación, pero ello no es una justificación para su reiterado uso cada pocos meses ni, muchísimo menos, para su empleo en la población pediátrica.Si analizamos los datos por los tramos de edad que se ofrecen en el informe de Sanidad que mencioné en el comentario previo, vemos que en las personas más ancianas (80 y más años) los beneficios, en orden a disminuir su mortalidad, son muy claros. Entre los vacunados de este tramo de edad, la tasa de mortalidad es del 4.05%, frente al 10.91% de los no vacunados. En cambio, en la franja de 12 a 29 años, esos porcentajes son, respectivamente,  0.002% y 0.009%. Una diferencia exigua, estadísticamente significativa pero posiblemente irrelevante desde un punto de vista clínico. Entre uno y otro grupos, los resultados de los de menor edad (30-59 años) se parecen a los del tramo más joven, y los de los más mayores (60-79 años) a los de los más ancianos.Si las vacunas de RNAm fuesen verdaderas vacunas, su eficacia en cuanto a salvar vidas tendería a ser homogénea a lo largo de la vida. Pero esto no parece ser así. En realidad se comportan, más bien, como auténticos fármacos inmunomoduladores.En un último comentario trataré de desarrollar esta idea.
Paaskinnen 10/02/22 13:29
Ha comentado en el artículo Gestión del riesgo personal de COVID
Quisiera hacer un par de comentarios acerca de la eficacia de las vacunas para Covid basadas en RNAm.El primero es que actualmente está comprobado que no previenen de la infección ni de eventuales reinfecciones. Este hecho es más patente con la variante Ómicron, posiblemente debido a la gran cantidad de mutaciones que lleva en su proteína spike. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que el RNAm sintético de las vacunas se confeccionó siguiendo el modelo de la cepa original de Wuhan, cuyo parecido con la variante actual es limitado. Posiblemente por eso las vacunas funcionaron, al parecer, en los ensayos clínicos de 2020, donde mostraban tasas de protección superiores al 90%, pero actualmente ya no lo hacen. En este sentido estos preparados no merecen ser llamados vacunas.El segundo es que es innegable que generan una cierta protección frente a la gravedad de la enfermedad y que reducen las tasas de mortalidad de los vacunados frente a los no vacunados, aunque no de un modo uniforme en todos los grupos de edad. Así, si miramos los datos oficiales que publica Sanidad, en el periodo del 1-XI-21 al 26-XII-21 la tasa de mortalidad global de los vacunados fue del 0.17% frente a la de los no vacunados, que fue del 0.26%. Como el número de pacientes comparados es de cientos de miles en cada grupo, la diferencia es estadísticamente muy significativa, aunque la de los porcentajes sea más bien pequeña. Pero lo importante es analizar estas diferencias por grupos de edad, porque nos puede llevar a hipótesis fisiopatológicas muy interesantes. A ello me dedicaré en un posterior comentario.