Paaskinnen
10/02/22 16:35
Ha comentado en el artículo
Gestión del riesgo personal de COVID
Continuando con mi anterior comentario, en el actual voy a ir desarrollando la idea de que las, en mi opinión, mal llamadas vacunas frente a la Covid basadas en la tecnología del RNAm, son más bien tratamientos inmunomoduladores orientados a reducir los casos graves y la mortalidad de la enfermedad. En realidad, hay que considerar que la evidencia de la bondad de estos preparados para salvar vidas ha sido un hallazgo totalmente causal, una auténtica serendipia que no se esperaba nadie. Creo que esto ha venido a preservar, in extremis, su idolatrada reputación, pero ello no es una justificación para su reiterado uso cada pocos meses ni, muchísimo menos, para su empleo en la población pediátrica.Si analizamos los datos por los tramos de edad que se ofrecen en el informe de Sanidad que mencioné en el comentario previo, vemos que en las personas más ancianas (80 y más años) los beneficios, en orden a disminuir su mortalidad, son muy claros. Entre los vacunados de este tramo de edad, la tasa de mortalidad es del 4.05%, frente al 10.91% de los no vacunados. En cambio, en la franja de 12 a 29 años, esos porcentajes son, respectivamente, 0.002% y 0.009%. Una diferencia exigua, estadísticamente significativa pero posiblemente irrelevante desde un punto de vista clínico. Entre uno y otro grupos, los resultados de los de menor edad (30-59 años) se parecen a los del tramo más joven, y los de los más mayores (60-79 años) a los de los más ancianos.Si las vacunas de RNAm fuesen verdaderas vacunas, su eficacia en cuanto a salvar vidas tendería a ser homogénea a lo largo de la vida. Pero esto no parece ser así. En realidad se comportan, más bien, como auténticos fármacos inmunomoduladores.En un último comentario trataré de desarrollar esta idea.