Gracias por el comentario, Pedro — y la idea que lanzas "en alto" es muy interesante: es la versión española de la estrategia que en EE.UU. llaman *buy, borrow, die* y también da para un artículo, y técnicamente se sostiene. Por qué funciona sobre el papel. Vender con plusvalías grandes tributa al 19-30% sobre la ganancia; pedir prestado no tributa nada, porque el principal de un crédito no es renta. Si pignoras la parte de la cartera con más plusvalía (crédito lombardo), vives del préstamo y mantienes los activos hasta el fallecimiento, entra en juego la pieza que cierra el círculo: la plusvalía del muerto. La ganancia latente se extingue en IRPF, los herederos reciben a valor de mercado, y la deuda pendiente es además deducible en la base de Sucesiones — que en varias comunidades está muy bonificada para familiares directos. Resultado: el impuesto sobre la plusvalía no se difiere, se elimina; el coste es el interés del préstamo. Pongámosle números. Fondo de 100.000 € con 50.000 € de plusvalía. Si lo reembolsas, tributas 10.380 € por la ganancia (los primeros 6.000 € al 19%, los 44.000 restantes al 21%): te quedan 89.620 € netos. La alternativa es un crédito pignorado de esos mismos 89.620 € — misma liquidez disponible — cuyo coste es el interés anual. El empate llega cuando el interés acumulado iguala el impuesto evitado:- Al 3% (unos 2.690 €/año): empate a los **3,9 años**- Al 4% (unos 3.585 €/año): empate a los **2,9 años**- Al 5% (unos 4.480 €/año): empate a los **2,3 años**La regla rápida: años de empate ≈ peaje fiscal (en % de lo retirado) dividido entre el tipo de interés — aquí, 11,6% ÷ tipo. Es decir: a tipos actuales, el crédito solo gana si el fallecimiento — y con él la plusvalía del muerto — llega en unos 3-4 años. Dos ajustes a esa cuenta simple. A favor: los 100.000 € siguen invertidos, y cada punto de rentabilidad del fondo por encima del tipo alarga el empate (aunque eso ya no es ahorro fiscal: es apalancamiento, con su riesgo). Y algo contraintuitivo: cuanto mayor es la proporción de plusvalía, más aguanta la estrategia — con un 90% de plusvalía el peaje sube al 24% de lo retirado y el empate se va a 6-8 años. En contra: el LTV — ningún banco presta el 90% del valor de un fondo; con un LTV prudente del 30-50% necesitarías pignorar 180.000-300.000 € de cartera para obtener esos 90.000 € de liquidez.Las cautelas. Primera: es apalancamiento aunque no lo parezca — una caída fuerte del mercado puede provocar la llamada de margen en el peor momento, con venta forzosa en mínimos aflorando justo las plusvalías que querías proteger; de ahí la regla del LTV bajo. Segunda: el tipo suele ser variable y el interés no es deducible para el particular — el ahorro fiscal es de una sola vez y el interés compone cada año, por eso la estrategia mejora con la edad y se estropea empezada pronto. Tercera: las participaciones pignoradas quedan bloqueadas — ni traspasos ni reembolsos sin consentimiento del banco.Se trata de una herramienta de ajuste fino para últimos años, no plan de retirada para décadas. Su caso óptimo es concreto — edad avanzada, plusvalía extrema (80-90% del valor), Sucesiones bonificado, LTV bajo y herederos informados — y compite contra un orden de retirada bien hecho que, llenando el tramo del 19% cada año, ya deja el tipo efectivo tan bajo que el lombardo solo compensa en los casos extremos. Merece análisis propio con más escenarios — que daría para ese otro artículo.Y gracias por lo del libro. De momento, el plan es seguir agregando el contenido patrimonial en este blog y la parte de historia y comunidad en la etiqueta Sabiduría Rankiana (https://www.rankia.com/informacion/sabiduria-rankiana), de forma que el conjunto vaya tomando cuerpo. Un abrazo,Miguel