Miguel Arias
13/09/26 10:45
Ha comentado en el artículo
Sectores donde no invertir: los 5 vetos y su revisión
Hola Cristobal, El software fue durante décadas el negocio perfecto según aquel criterio: escribes el código una vez y lo vendes infinitas veces con coste marginal cero. Las cifras que citas apuntan a otra cosa: los hiperescaladores están mutando de negocio ligero de capital a negocio pesado — centros de datos, chips, energía —, con márgenes de software pero necesidades de reinversión de eléctrica.No todo capex es igual. El veto del artículo apunta al capex de mantenimiento — el de la aerolínea, que reinvierte fortunas solo para seguir donde estaba. El capex de IA de Microsoft es, de momento, capex de crecimiento: una apuesta opcional con retorno esperado. El peligro que hay que vigilar es la transición silenciosa de uno a otro: si dentro de unos años hay que gastar 100.000 millones anuales solo para conservar la posición competitiva, el capex de crecimiento se habrá convertido en mantenimiento sin que nadie lo anuncie — y entonces sí estaremos ante el veto clásico. La pregunta no es el 50%: es si ese 50% es opcional.El capex golpea la caja hoy y los beneficios mañana (los servidores se amortizan en 5-6 años), así que el beneficio por acción puede seguir luciendo mientras el flujo de caja libre se deteriora — vigila el FCF, no el BPA. El precedente histórico que conviene tener presente: la fibra de los 90 (y el ferrocarril del XIX). La infraestructura fue transformadora, el mundo la usó entera… y los retornos fueron a los usuarios, no a quienes la financiaron. Que la IA cambie el mundo y que el capex de la IA rente a quien lo paga son dos cuestiones distintas — la historia dice que a veces solo se cumple la primera.Es una métrica que acaba de entrar en la lista de vigilancia — capex/ventas sostenido, retorno sobre el capital invertido y conversión de beneficio en caja. Cuando el foso pasa del código al hormigón, hay que analizarlo como hormigón.Un abrazo,Miguel