Los medios financieros suelen debatir si las acciones están demasiado "caras" o "sobrevaloradas", y argumentan que ciertas métricas de valoración, como la relación precio-beneficios (PER), pueden predecir el futuro. A primera vista, esta lógica parece intuitiva: comprar acciones cuando están baratas y venderlas cuando están caras. "Si las valoraciones están en máximos históricos, ahora debe de ser un buen momento para vender, ¿no?".
Sin embargo, la historia sugiere lo contrario. Las métricas de valoración no tienen el poder predictivo que muchos inversores les atribuyen. En este artículo, Fisher Investments desglosa las métricas de valoración más habituales y expone su opinión técnica respecto a la falta de validez estadística de su capacidad predictiva, explicando cómo deberían integrarse en la gestión de carteras.
Sin embargo, la historia sugiere lo contrario. Las métricas de valoración no tienen el poder predictivo que muchos inversores les atribuyen. En este artículo, Fisher Investments desglosa las métricas de valoración más habituales y expone su opinión técnica respecto a la falta de validez estadística de su capacidad predictiva, explicando cómo deberían integrarse en la gestión de carteras.
Introducción a la valoración de acciones
Para entender por qué las valoraciones no son una herramienta fiable de predicción del mercado, los inversores primero deben saber cómo se construyen. La métrica de valoración más común en los medios financieros es la relación precio-beneficios (PER).
Se toma el precio de la acción de una empresa y se divide por el beneficio por acción. Esto significa que el PER muestra, en esencia, cuánto están pagando los inversores por cada dólar de beneficios de la empresa.
Un ejemplo rápido: si una empresa cotiza a 50 euros por acción y su beneficio por acción en los últimos 12 meses es de 5 euros, el PER es 10 (50 euros/5 euros), es decir, que los inversores están pagando 10 euros por cada dólar de beneficios de la empresa.
Se toma el precio de la acción de una empresa y se divide por el beneficio por acción. Esto significa que el PER muestra, en esencia, cuánto están pagando los inversores por cada dólar de beneficios de la empresa.
Un ejemplo rápido: si una empresa cotiza a 50 euros por acción y su beneficio por acción en los últimos 12 meses es de 5 euros, el PER es 10 (50 euros/5 euros), es decir, que los inversores están pagando 10 euros por cada dólar de beneficios de la empresa.
- PER bajo: La acción puede parecer "barata".
- PER alto: La acción puede parecer "cara".
Un PER bajo puede sugerir que la acción de la empresa está "barata" o infravalorada en relación con sus beneficios, mientras que un PER alto puede sugerir que está "cara" o sobrevalorada. Pero, ¿es así realmente? Según Fisher Investments, no. El hecho de que un PER sea alto no significa necesariamente que la acción sea cara, ni que lo contrario sea necesariamente cierto.
El problema radica en el cálculo. La "E" de earnings (beneficios) por lo general es retrospectiva, se refiere a lo que ocurrió durante el año anterior. La "P" de price (precio) es prospectiva, intenta predecir lo que sucederá en el futuro. Comparar el pasado con el futuro crea una desconexión, por lo que es difícil usar este número para hacer predicciones a corto plazo.
Los inversores a menudo sufren lo que el fundador de Fisher Investments, Ken Fisher, denomina "acrofobia del mercado", es decir, miedo a las alturas. Ante un PER elevado, muchos reaccionan de forma instintiva: "Si el PER es tan alto, debe significar que el precio de las acciones puede caer".
Esa lógica funcionaba para los humanos primitivos, pero no es aplicable a las acciones. Una valoración elevada simplemente significa que los inversores están dispuestos a pagar más por cada dólar de beneficios de una empresa, generalmente porque esperan un crecimiento en el futuro. Por ello, aunque el PER puede ser útil para comparar valoraciones relativas, no debería utilizarse por sí solo para predecir la evolución del mercado ni para tomar decisiones de inversión, especialmente a corto plazo.
Demostración de la falta de capacidad predictiva de las valoraciones
Si una valoración alta o baja realmente predijera la tendencia del mercado, existiría una fuerte correlación estadística entre ambas variables. Pero no es así. Al analizar los datos del S&P 500, que se remontan a 1872 (una de las series históricas más largas disponibles), Fisher Investments observó que la relación entre el PER al comienzo de cada año y la rentabilidad obtenida al cabo de doce meses es prácticamente inexistente. [1]
R² (R al cuadrado) es un término técnico que indica hasta qué punto una variable explica el comportamiento de otra. En el caso del PER al inicio del año y la rentabilidad del índice S&P 500 al cabo de doce meses, R² es aproximadamente 0,01. Esto significa, en esencia, que solo alrededor del 1 % de la rentabilidad futura puede explicarse por la valoración al comienzo de cada año. De hecho, a lo largo de la historia se han registrado muchos períodos en los que valoraciones elevadas fueron seguidas de rentabilidades positivas, y valoraciones bajas fueron seguidas de rentabilidades negativas.
Un ejemplo clásico de por qué el PER no sirve para predecir la evolución del mercado es la crisis financiera de 2008 a 2009. A comienzos de 2009, justo cuando el mercado tocaba fondo, los PER se dispararon.[2] ¿Por qué? Porque los beneficios empresariales se desplomaron más rápido que los precios de las acciones. Al caer los beneficios —que constituyen el denominador del PER— este aumenta automáticamente.
Un inversor que hubiera visto los elevados PER registrados en 2009 podría haber concluido que las acciones estaban "caras" y permanecido al margen del mercado. En realidad, ese fue el inicio de un enorme mercado alcista que duró más de un decenio. El mercado (la "P") ya estaba descontando una recuperación económica que los beneficios pasados (la "E") aún no reflejaban.
R² (R al cuadrado) es un término técnico que indica hasta qué punto una variable explica el comportamiento de otra. En el caso del PER al inicio del año y la rentabilidad del índice S&P 500 al cabo de doce meses, R² es aproximadamente 0,01. Esto significa, en esencia, que solo alrededor del 1 % de la rentabilidad futura puede explicarse por la valoración al comienzo de cada año. De hecho, a lo largo de la historia se han registrado muchos períodos en los que valoraciones elevadas fueron seguidas de rentabilidades positivas, y valoraciones bajas fueron seguidas de rentabilidades negativas.
Un ejemplo clásico de por qué el PER no sirve para predecir la evolución del mercado es la crisis financiera de 2008 a 2009. A comienzos de 2009, justo cuando el mercado tocaba fondo, los PER se dispararon.[2] ¿Por qué? Porque los beneficios empresariales se desplomaron más rápido que los precios de las acciones. Al caer los beneficios —que constituyen el denominador del PER— este aumenta automáticamente.
Un inversor que hubiera visto los elevados PER registrados en 2009 podría haber concluido que las acciones estaban "caras" y permanecido al margen del mercado. En realidad, ese fue el inicio de un enorme mercado alcista que duró más de un decenio. El mercado (la "P") ya estaba descontando una recuperación económica que los beneficios pasados (la "E") aún no reflejaban.
La forma correcta de interpretar las valoraciones
Si las valoraciones no indican la dirección del mercado, ¿para qué sirven entonces? En opinión de Fisher Investments, las valoraciones son más un indicador del sentimiento del mercado que una herramienta predictiva. La euforia generalizada entre los inversores suele ir acompañada de valoraciones elevadas, mientras que el desánimo suele coincidir con valoraciones bajas. Cuando se tiene en cuenta el sentimiento, en combinación con otros factores que influyen en los mercados —como la economía y la política—, se obtiene un panorama más completo que si consideran únicamente las valoraciones.
Para los inversores, la conclusión es clara: no deje que las valoraciones por sí solas determinen sus decisiones de inversión. Son solo una forma de medir el sentimiento del mercado. Un PER elevado no es una señal para detenerse, ni un PER bajo es una luz verde para invertir. Los mercados se mueven por la diferencia entre las expectativas y la realidad, impulsados por los fundamentales económicos, los factores políticos y el sentimiento del mercado, no porque una relación en concreto alcance un máximo histórico.
Fisher Investments es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited, (“Fisher Investments”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales.
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.
------------------------------------------------------------
[1] Fuente: Finaeon, Inc., a 16/1/2026. S&P 500 con reinversión de dividendos y PER.
[2] Fuente: Finaeon, Inc., a 16/1/2026. Datos anuales, de 1871 a 2024
Para los inversores, la conclusión es clara: no deje que las valoraciones por sí solas determinen sus decisiones de inversión. Son solo una forma de medir el sentimiento del mercado. Un PER elevado no es una señal para detenerse, ni un PER bajo es una luz verde para invertir. Los mercados se mueven por la diferencia entre las expectativas y la realidad, impulsados por los fundamentales económicos, los factores políticos y el sentimiento del mercado, no porque una relación en concreto alcance un máximo histórico.
Fisher Investments es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited, (“Fisher Investments”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales.
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.
------------------------------------------------------------
[1] Fuente: Finaeon, Inc., a 16/1/2026. S&P 500 con reinversión de dividendos y PER.
[2] Fuente: Finaeon, Inc., a 16/1/2026. Datos anuales, de 1871 a 2024