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Por qué el sentimiento de los inversores es importante para los mercados

Por qué el sentimiento de los inversores es importante para los mercados

El término sentimiento de los inversores se refiere a cómo estos perciben los mercados o determinados tipos de activos, es decir, si son alcistas (si prevén que los precios subirán) o bajistas (si prevén que los precios bajarán). Creemos que el sentimiento puede influir en los mercados, aunque es solo uno de muchos factores, como los fundamentales económicos y la política.

Cuando el sentimiento es negativo, puede situar el listón bajo en lo relativo a las expectativas sobre los datos económicos y el comportamiento del mercado. En este contexto, creemos que incluso pequeñas sorpresas positivas—como unas previsiones de beneficios superiores a lo pronosticado—pueden impulsar las cotizaciones al alza. Por el contrario, consideramos que un sentimiento excesivamente optimista puede tener el efecto contrario, ya que, ante unas elevadas expectativas sobre los datos económicos, cualquier decepción, por pequeña que sea, puede lastrar las cotizaciones bursátiles. 

Los factores económicos y políticos son algunos de los muchos elementos que, en nuestra opinión, influyen en el sentimiento de los inversores. A juicio de Fisher Investments, dado que los inversores buscan señales sobre lo que depara el futuro, los acontecimientos geopolíticos, las elecciones, los cambios legislativos y los datos económicos pueden influir en sus expectativas respecto a los mercados.

Las mediciones del sentimiento de los inversores son, por naturaleza, subjetivas, no una ciencia exacta. Las herramientas empleadas para medir el sentimiento, como las encuestas a inversores, los análisis realizados por los medios, las valoraciones empresariales, los indicadores de confianza del consumidor, las previsiones de los expertos y los flujos hacia fondos de inversión o fondos cotizados (ETF) pueden aportar información útil, pero cada una tiene sus limitaciones y ninguna ofrece una visión completa por sí sola. 

En cambio, al comparar el sentimiento con la realidad, los inversores pueden detectar con mayor eficacia los riesgos y las oportunidades del mercado.

Cómo evoluciona el sentimiento de los inversores a lo largo de los ciclos del mercado

El renombrado inversor Sir John Templeton describió cómo suele evolucionar el sentimiento del mercado con su conocida afirmación: "los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren con la euforia".

Por ejemplo, hacia el final de un mercado bajista, el sentimiento suele volverse muy pesimista, aunque un nuevo mercado alcista esté a la vuelta de la esquina. A la inversa, la euforia puede ser una señal de advertencia de un posible techo de mercado, ya que los inversores buscan oportunidades especulativas y comienzan a pasar por alto los riesgos, a juicio de Fisher Investments. 

Dicho esto, la euforia puede prolongarse durante cierto tiempo antes de un mercado bajista, como ocurrió a finales de los años noventa. Durante este período, los inversores canalizaron grandes cantidades de capital hacia empresas emergentes relacionadas con Internet, basándose en la creencia de que esta tecnología transformaría el mundo. 

Aunque Internet efectivamente cambió el mundo, los inversores de finales de los noventa parecían dispuestos a invertir en cualquier empresa relacionada con internet, pese a la creciente desconexión entre las valoraciones y los beneficios reales. Muchas de estas empresas tecnológicas apenas generaban beneficios, o ninguno, y aun así sus precios se dispararon.[i] Con el tiempo, esta amplia diferencia entre su valoración y los beneficios reales contribuyó al mercado bajista que comenzó a principios de 2000.

Cabe destacar que la cita de Templeton, aunque esclarecedora, simplifica un proceso que rara vez es lineal. El sentimiento de los inversores puede oscilar—por ejemplo, pasar de pesimista a optimista y volver a ser pesimista—, lo que hace que su evolución sea impredecible y pone de manifiesto la importancia de vigilarlo de forma constante. 

Además, es importante señalar que el sentimiento por sí solo no debe considerarse una señal definitiva de compra o venta. Puede ser positivo o negativo por razones fundadas. Es, más bien, una de las tantas herramientas que los inversores pueden utilizar para evaluar los riesgos y las posibles oportunidades.

Qué indica el sentimiento actual de los inversores

Al inicio de este año, el sentimiento inversor parecía moderado, y las previsiones de los analistas profesionales de Estados Unidos y Europa eran ligeramente positivas[ii]. Al mismo tiempo, los fundamentales económicos comenzaron el año con buen tono: el índice Citi de sorpresas económicas mostraba que, en términos netos, los datos sobre Estados Unidos y la zona euro superaban las expectativas.[iii]. En opinión de Fisher Investments, estos datos sugieren que no hay señales de euforia a comienzos de 2026. Si reinara la euforia de forma generalizada, sería mucho más difícil que los datos económicos superaran las expectativas. 

Por otro lado, el conflicto en Oriente Medio ha generado preocupación sobre posibles tensiones en la economía mundial. La guerra siempre es trágica, pero creemos que los mercados tienden a mirar más allá del coste humano y evalúan sus implicaciones para las empresas y la capacidad de estas de seguir siendo rentables.

Las tensiones geopolíticas pueden deteriorar el sentimiento de los inversores, lo que, en igualdad de condiciones, reduce las expectativas y facilita que los mercados sorprendan positivamente. Sin embargo, si las perturbaciones en los mercados energéticos se intensifican o se prolongan más de lo previsto, podrían tener importantes repercusiones negativas en la economía. En definitiva, el efecto del conflicto en Oriente Medio dependerá de cómo evolucione en relación con lo que esperan los inversores. 

La necesidad de equilibrar el sentimiento con los fundamentales económicos

En última instancia, aunque el sentimiento puede aportar información valiosa, su análisis resulta más eficaz cuando se considera junto con los fundamentales económicos y políticos, en opinión de Fisher Investments. El sentimiento puede servir como indicador de las expectativas, pero debe equilibrarse con un análisis de lo que es probable que ocurra teniendo en cuenta los fundamentales del mercado.

En cuanto a la gestión del propio sentimiento, creemos que dejarse llevar por un optimismo o pesimismo extremos puede llevar a tomar decisiones reactivas que pongan en riesgo los objetivos financieros a largo plazo. Si busca un aliado que le ayude a mantener la disciplina durante las subidas y bajadas del mercado, póngase en contacto con Fisher Investments para obtener más información sobre cómo podemos ayudarle.



Fisher Investments es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,  (“Fisher Investments”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales. 

El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.


[1] Fuente: FactSet, a 12/2/2026. Valor de mercado y beneficios netos de los índices S&P 500 y S&P 500 Information Technology, valores trimestrales, del 1/1/1995 al 31/12/2005.
[2] Fuente: Departamento de análisis de Fisher Investments. Mediana de las previsiones de los expertos sobre la rentabilidad sin reinversión de dividendos de los índices S&P 500 y EURO STOXX 50, a 29/1/2026. El índice EURO STOXX 50 está conformado por 50 valores de 11 países de la eurozona que representan a grandes empresas consideradas líderes en sus respectivos sectores.
[3] Fuente: Macrobond, a 13/3/2026. Índices Economic Surprise de Citigroup para Estados Unidos y la eurozona, valores diarios, del 1/1/2026 al 12/3/2026.