Hola,
Entiendo la sensación de alarma, y hacéis bien en desconfiar antes de firmar nada que os genere dudas. Vamos a lo importante:
Sobre si pueden cobraros 12.000 € sin haber firmado nada:
Con carácter general, no. Si no has firmado ningún contrato, encargo profesional, nota de encargo o autorización expresa que incluya una cláusula de penalización por desistimiento, no existe base contractual para que te reclamen esa cantidad. Que te lo "digan" verbalmente o incluso que te envíen una factura no genera por sí solo una obligación de pago si no hay un documento firmado que la sustente.
De hecho, he visto un caso muy parecido en este mismo foro (búscalo como "Honorarios empresa reunificación de deudas"), donde a alguien en tu misma situación (sin nada firmado, todo por email) le reclamaban un importe similar, y la recomendación que le dieron, y que comparto, fue clara: sin contrato ni nota de encargo profesional firmada, si llegan a demandar, lo tienen muy difícil. Y si llega una demanda (que es poco probable si no hay nada firmado), lo importante es no quedarte callado: si no respondes oponiéndote, el juzgado puede entender que estás de acuerdo con la reclamación por defecto, así que si algún día te llega algo por escrito de un juzgado, contesta siempre, oponiéndote y explicando que no existe contrato ni encargo firmado.
Lo que te recomendaría hacer ahora:
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No pagues nada sin que te lo pidan por escrito con una base contractual clara, y sin haberlo consultado antes con un abogado.
- Pide por escrito (email) que te confirmen en qué documento firmado por ti se basa esa reclamación de 12.000 €. Si no pueden señalarte ninguno, ahí tienes tu respuesta.
- Guarda todas las comunicaciones (emails, mensajes, capturas) que hayas tenido con ellos desde el principio.
- Si insisten con amenazas o presión, puedes plantear una consulta gratuita con la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) de tu ayuntamiento, o con la OCU si eres socio.
Una recomendación general sobre la reunificación de deudas en sí, más allá de este problema concreto: es una operación que conviene tratar con mucha cautela — normalmente implica convertir deudas sin garantía (tarjetas, préstamos personales) en una deuda con garantía hipotecaria a muchos más años, lo que reduce la cuota mensual pero puede disparar el coste total en intereses, y además pone en riesgo tu vivienda si en el futuro no puedes pagar. Antes de aceptar cualquier propuesta de este tipo, compara siempre con al menos otra entidad, y valora si un asesoramiento independiente (no de quien te vende el propio producto) puede ofrecerte una visión más objetiva.
Mucho ánimo, y sobre todo: no dejes que la presión os haga firmar algo con prisa.