Entiendo que el personal del INSS está sobresaturado. Desde fuera puede parecer que no quieren trabajar, pero muchas veces es justo lo contrario, falta de tiempo y de herramientas. De hecho, he tenido la suerte de encontrarme con dos funcionarios que me han tratado muy bien y me han informado de todo, así que también quiero decirlo.
Pero el problema es que la gente está muy apurada. Cuando te cortan una prestación de un día para otro, sin margen ni explicación clara, la situación se vuelve desesperante. Para quien depende de ese ingreso, no es un simple trámite, es el alquiler, la comida o los gastos básicos del mes. Y así, de repente, te quedas sin nada.
Se entiende la carga de trabajo que tienen, pero estos cortes tan bruscos hacen muchísimo daño a personas que ya están en una situación muy vulnerable.