#1
Frase del día: un modelo basado en bancos que prestan más dinero del que poseen...
Desatado el pánico, los Estados se vieron obligados a dedicar ingentes cantidades de dinero a apoyar a un sistema que se venía abajo sin que nadie, por cierto, asumiera grandes responsabilidades. El Nobel de Economía, Joseph Stiglitz lo resumió en Davos (Suiza): "Los bancos asumieron riesgos excesivos. Los empresarios se endeudaron demasiado. Los reguladores permitieron todo eso. Y ahora los contribuyentes tienen que acudir en su ayuda para limpiar toda la basura, lo que disparará la deuda del Estado y acabará teniendo consecuencias sobre los bienes públicos como la sanidad". Se cumplió. El endeudamiento, la desconfianza, el cerrojazo del crédito pasó factura. La economía se paró. En 2009, dos años después de los primeros espasmos de las hipotecas subprime, la recesión se enseñoreó de la economía internacional. En el caso de España, fue el brusco fin de un ciclo expansivo de 15 años. Un drama porque a la crisis internacional se añadió la crisis propia de un sistema basado en el ladrillo y en la especulación urbanística. Con todo, España, por el momento, no ha sido de los países peor parados en el último capítulo de la crisis, el de la deuda soberana. El parón económico, el endeudamiento y los desequilibrios fiscales han acabado en la intervención, para su rescate, de las economías de Grecia, Portugal e Irlanda. Detrás del desplome global está, aseguran los críticos del sistema, un modelo basado en bancos que prestan mucho más dinero del que poseen, lo cual exige, para su sostenimiento, un crecimiento ininterrumpido de la economía. Como con la bicicleta, todo marcha mientras se pedalea. El parón equivale a la caída. Con esa idea, mantener la cosa en marcha, los Estados han dedicado ingentes cantidades de dinero, obtenido del endeudamiento, a sostener entidades que, una vez apuntaladas, exigen altos intereses para invertir en la misma deuda que en muchos casos les ha salvado. Un círculo vicioso y empobrecedor que es patente en la actual crisis de la deuda soberana que afecta a la Unión Europea y también a EE UU. Y los desequilibrios se acumulan. En el gran e íntimo rompecabezas con el que se puede comparar el sistema económico mundial -íntimo por la estrecha unión de todas las piezas-, se empiezan a desplazar y mover grandes áreas. Grosso modo, Occidente acumula cada vez más deuda y Oriente (China y Japón, son los primeros acreedores de EE UU) cada vez más capital. Si los desequilibrios se mantienen en el tiempo y se cumplen pronósticos como los del especialista estadounidense en energía y medioambiente Richard Heinberg (El fin del crecimiento) podrían darse profundos cambios en el mundo financiero-corporativo, con la ruptura del capitalismo global en su forma actual y el cuestionamiento de la hegemonía de EE UU. ¿Qué esperar, entonces, del futuro? Probablemente, señalan analistas críticos con el sistema como Ramón Fernández Durán (La quiebra del capitalismo global 2010-2030) funcionarán capitalismos regionales, con un fuerte componente estatal, al estilo de China y, altamente conflictivos entre sí.http://www.elpais.com/articulo/economia/crisis/alimenta/crisis/elpepieco/20110810elpepieco_5/Tes
Se habla mucho de depositar confianza, pero nadie dice qué interés te pagan