Perspectivas 2005
http://www.elconfidencial.com/economia/pvista.asp?fecha_d=27/12/2004&dia_s=Lunes&psw=&id=443
INQUIETUDES Y PRONÓSTICOS PARA 2005, BOLA DE CRISTAL INCLUIDA
Jesús García
fecha: 27/12/2004
Las fiestas de Navidad suelen provocar una borrachera de pronósticos que pretenden ser una foto fija vista a través de la bola de cristal. Bien es cierto que los departamentos de análisis bursátiles se han moderado respecto a la etapa del boom de Internet, aunque ninguno se atreva a plantear abiertamente que la Bolsa puede bajar en 2005. Es todo un síntoma.
De todos modos, escuchar en cadenas de radio o leer blanco sobre negro previsiones sobre un Ibex a 9675,30 el 31 de diciembre, el euro en 1,40357 dólares y el petróleo en 45,40 dólares el barril, es como disfrutar en Crónicas Marcianas con la bruja Lola. Aunque el mercado es mucho más elegante, por supuesto, y se ofrecen fundamentos de todo tipo.
Todavía no conozco, aunque se lo he pedido a los Reyes Magos, el modelo matemático que usan algunos y que ofrece como resultado un número completo, con dos decimales, y con terraza con vistas a diciembre de 2005. Sirve para el Ibex, pero también para otros índices, porque el atrevimiento no tiene límites.
El Ibex subirá este año entre un 6 y un 8%, dicen algunos, entre un 8 y un 9%, según otros. Los que más se aventuran hasta un 10%. Más allá del 10%, nadie apuesta. El año pasado la mayoría preveía para este año un incremento del 10,21%, hasta los 8395 puntos. Gaesco hablaba de 9.900 puntos al cierre, y Banesto Bolsa, de 7850. Juzguen ustedes: estamos en 9054 puntos de Ibex.
Anécdotas aparte, el escenario de 2005 habla de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos, con sucesivas subidas de tipos de interés desde el 2,5% actual; miedo a que el boom inmobiliario se quiebre o estalle; un menor crecimiento de la economía; una inflación más baja; y beneficios algo más moderados en las empresas. Eso sin tener en cuenta un panorama de dólar débil y de mastodóntico déficit presupuestario gracias -entre otras cosas- al crecimiento del gasto en Defensa. Lo dicho. Una parte de los analistas ve el dólar en 1,40 a muy corto plazo.
Pues bien, este panorama, pese a sus múltiples aristas, no amilana a los analistas que vaticinan un buen año para los mercados de valores americanos, aunque con rentabilidades medias empresariales que bajan de los dos dígitos.
Si los halcones de Bush no le llevan por los caminos de Irán y a Bin Laden no le da por cometer algún nuevo y atroz atentado, los mercados pueden encontrar motivos para el sosiego y la pelea diaria con la vida de las empresas y la economía.
En Europa, los problemas de déficit y las sanciones en la barra de hielo por el plan de estabilidad han impedido un año más la aplicación de profundas reformas estructurales. Los intentos de reformas laborales, como el de el canciller Schroeder, han estado a punto de costarle el puesto a más de uno. De hecho, la popularidad del líder alemán ha caído en barrena, aunque ya sabe que éste es un asunto muy relativo.
La economía europea no crece al ritmo del 4 al 6% que fijan sus competidores americanos y japoneses, no digamos ya a la velocidad de los lejanos socios chinos e indios. Con ese panorama, será difícil que suban los tipos de interés del 2%, aunque si la inflación se desmanda existen posibilidades que asustan -por ejemplo- al mercado inmobiliario español, igual que ha pasado en Reino Unido.
Otros hablan de un panorama de un crecimiento global que no está solidamente apoyado. Un crecimiento soportado unas veces por los tipos de interés, otras por la política fiscal expansiva, otros por el atractivo de los activos financiero y así, mes tras mes, dando relevo unos factores a otros. “El agotamiento de las políticas expansivas ha sostenido el crecimiento, pero no ha reequilibrado la economía. No existe ni en el presupuesto ni en los consumidores un nivel de reserva con el que hacer frente a un shock externo”. Existen serias dudas sobre la capacidad de