...¿Y si el siguiente en caer fuese la vivienda?
Otmar Issing: “El crecimiento del crédito en España no es sostenible”
Javier Blas. Fráncfort
“El mercado inmobiliario español está sobrevalorado. La cuestión es cómo será el ajuste, si brusco o suave”. “Vemos riesgos al alza para la estabilidad de precios. Uno obvio es el elevado y creciente precio del petróleo”.
Otmar Issing (Wuerzburg, Alemania, 1936) ha sido durante los últimos quince años uno de los grandes arquitectos de la política monetaria europea. Primero, en los noventa, como economista jefe del banco central alemán –Bundesbank– y, desde 1998, como economista jefe del Banco Central Europeo (BCE). A sólo unos días del fin de su mandato en el banco, Issing recibió a EXPANSIÓN el pasado miércoles en su despacho del cuartel general del BCE. Este es un resumen de la conversación.
Pregunta: El BCE dijo tras su última reunión que ejercerá una “fuerte vigilancia” sobre la inflación. ¿Se están materializando los riesgos para la inflación?
Respuesta: Ciertamente vemos riesgos al alza para la estabilidad de precios. Pero una fuerte vigilancia no implica ningún compromiso de política monetaria con respecto a una fecha o un tamaño. Siempre nos mantendremos libres de decidir cuando veamos un riesgo para la estabilidad de precios.
P.: ¿Pueden subir los tipos en medio punto?
R.: La próxima reunión del Consejo de Gobierno es el 8 de junio en Madrid. El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ha dejado claro que, si nuestro escenario de crecimiento e inflación se confirma, será necesario reducir la laxitud de la política monetaria.
P.: ¿Cuáles son los mayores riesgos para la inflación?
R.: Un riesgo obvio es el elevado y creciente precio del petróleo. Los riesgos a medio plazo están relacionados con el fuerte crecimiento del crédito y la excesiva liquidez. Además, en este clima podrían aparecer efectos de segunda ronda, aunque, hasta ahora, la moderación de los salarios se ha mantenido.
P.: ¿Está sorprendido por la falta de efectos de segunda ronda?
R.: No diría sorprendido, pero si satisfecho. Esta es la gran diferencia con respecto a los años setenta. Entonces, los salarios reaccionaron de manera más o menos directa al encarecimiento del petróleo, lo que provocó una perniciosa espiral de precios-salarios. Por eso, la política monetaria tuvo que ser muy restrictiva. Pero ese fenómeno no se ha producido ahora.
P.: Sin embargo, el reciente acuerdo salarial en la metalurgia germana, con un incremento del 3%, no parece en línea con el objetivo del BCE.
R.: No comentó específicamente sobre un país o sector concreto. Pero diré dos cosas. Es esperanzador que los sindicatos formulan ahora sus demandas salariales sobre la base de nuestra definición de estabilidad de precios. Pero el incremento del 3%, ciertamente, no contribuirá al empleo en el sector. Es un alza que pone más puestos de trabajo en riesgo.
P.: El mercado descuenta una subida de tipos en la reunión de Madrid. ¿Cree que esa previsión es razonable?
R.: El Consejo de Gobierno del BCE no se ha comprometido de forma incondicional a lo que hará en el futuro.
P.: Pero el mensaje de que “si el escenario de crecimiento e inflación se confirma, será necesario reducir la laxitud de la política monetaria” parece indicar que vamos a presenciar varias subidas de tipos en el futuro.
R.: El Consejo de Gobierno no se embarcará en una senda de tipos de interés por anticipado. Esa no es nuestra política, ya que decidimos, caso por caso, en función de nuestra orientación a medio plazo.
P.: Durante los últimos seis años, el BCE no ha logrado su objetivo de inflación del 2%. Y este año, según las previsiones del propio banco, parece que tampoco lo logrará. ¿Está fallando el BCE a los ciudadanos europeos?
R.: Si alguien me hubiese dicho que en el actual contexto –y sólo hablará del precio del petróleo subiendo desde 10 a más de 70 dólares por barril– íbamos a ser cap