¿Y si no gastan en calidad de viviendas, dónde va el dinero?
Mucho sinvergüenza ha andado suelto por nuestro querido país. En fin:
Infraviviendas frente al calor
RAFAEL RUBIO/
http://servicios.hoy.es/pg040704/prensa/noticias/Economia/200407/04/HOY-ECO-182.html
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha dicho que es un despilfarro gastar energía en refrigerar una casa cuando ésta no está bien aislada. Ese es uno de los problemas que tiene el parque de viviendas español: la calidad de la construcción es muy baja y el aislamiento brilla por su ausencia. No se trata de que las viviendas cuesten lo que no valen, sino que los materiales con los que se han construido son de una ínfima calidad y no existe un mínimo aislamiento acústico o climático. Se compra sobre plano y a nadie se le ocurre exigir doble tabique para separar dos viviendas porque, se sabe bien, que las separaciones se hacen con un Pladur levemente mejorado.
Por tanto, no es sólo un problema de un sobreendeudamiento de las familias españolas que hipoteca las decisiones vitales de sus componentes casi para el resto de su vida. Esa salvaje especulación está haciendo que se construyan viviendas con la sola apariencia de que pueden dar cobijo a una familia, aunque no cumplan unos mínimos requisitos que aseguren la privacidad, seguridad y bienestar de sus componentes.
Yo tuve una conversación muy clarificadora con Alberto Alcocer (uno de los famosos Albertos), cuando todavía no había roto con su primera mujer y era presidente de Construcciones y Contratas. Yo acababa de comprar un piso en Madrid a su inmobiliaria y me quejaba de la inexistencia de un mínimo aislamiento que obligaba a mi familia y a la de mi vecino a vivir en permanente e indeseada comunicación. Alcocer escuchó mi queja, pero de inmediato me espetó: «No te puedes quejar porque esos pisos se han revalorizado mucho en apenas un año». Le dije que yo había comprado el piso para vivir y no para especular, pero me dí cuenta de inmediato que era difícil que lo comprendiera y decidí no seguir aquella conversación. Cuando hace algo más de un año el Tribunal Supremo ordenó el encarcelamiento de los dos Albertos, por un delito de estafa y otro de falsificación de documento con motivo de la venta de los terrenos de la Plaza de Castilla de Madrid, me alegré de no haber perdido el tiempo en aquella ocasión.
Mientras tanto, la burocracia impide una rápida adaptación de las directivas europeas sobre calidades de construcción. El ministro Cascos presentó en mayo de 2002 la primera redacción del reglamento de la Ley de Ordenación de la Edificación, que trataba de regular las exigencias de calidad que deberían reunir los edificios: aislamiento acústico y térmico, infraestructuras comunes de telecomunicaciones y electricidad. Ese reglamento pretendía reducir un 22% el consumo energético de los edificios. Sin embargo, el segundo borrador espera todavía el visto bueno de Bruselas. A causa de este retraso, las cerca de 700.000 viviendas que se van a construir este año en España van a poder evitar los requerimientos de esa legislación europea. Los constructores no tendrán que asumir o trasladar al comprador los gastos que exigiría una nueva legislación.