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No se queje de la inflación: aprovéchela

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La inflación es como el colesterol. Hay un colesterol bueno y un colesterol malo. Con la inflación ocurre algo parecido. Los propios bancos centrales tienen entre sus objetivos que la inflación sea positiva. Eso sí, ligeramente positiva, que es la que consideran “buena”. El BCE va incluso más allá y establece como inflación “sana” un IPC cercano al 2% anual”. 

En el mundo de las inversiones tenemos una ventaja adicional: no solo existe una inflación “buena” que lo es para muchos activos, sectores o incluso países enteros, sino que, incluso cuando es “mala”, se puede aprovechar.

“La inflación es como el colesterol. Hay un colesterol bueno y un colesterol malo. Con la inflación ocurre algo parecido.”

La inflación “mala” es aquella que es muy elevada y erosiona el valor del dinero y de los activos, ya sean financieros o no financieros. Aún así puede ser muy buena para los productores de materias primas o incluso para la banca, pues una inflación “mala” genera tipos de interés muy elevados y si los bancos son capaces de obtener dinero relativamente barato, pueden colocarlo en bonos o en préstamos con un margen más elevado. Y son solo ejemplos. Hay muchos activos y sectores que se ven beneficiados por un aumento de la inflación, que puede ser negativo para la economía en general, pero positivo para ellos.

Lo mejor de todo es que, utilizando fondos de inversión y sobre todo ahora que existen los ETF - que para el mundo entero son fondos de inversión siendo la única excepción la hacienda española –, se puede invertir de forma tan fácil en todos esos activos y sectores como si se invirtiera en el Ibex. Y como digo, con los ETF podemos afinar mucho más el tiro y dirigir nuestras apuestas “inflacionistas” a subsectores que se benefician del incremento de la inflación e incluso, y muy importante, apostar contra el precio de los bonos. Apostar contra la evolución del precio de un activo, sector o país es ahora mismo tan sencillo como invertir en cualquier índice bursátil, solo hay que saber encontrar el producto adecuado.

La inflación siempre es mala para la renta fija. Hace que suban los tipos de interés, ya sean los del mercado de bonos o los oficiales (los que establecen los bancos centrales). Y cuando suben los tipos de interés de los bonos cae su precio, porque
existe una relación proporcional, inversa y automática entre el precio de los bonos y los tipos de interés. No es necesario emplear espacio en la explicación matemática de esta relación: basta ver cómo han ido los fondos de renta fija que invierten en bonos de medio largo plazo en los últimos meses. Y, como en el chiste del tipo al que le pegan un puñetazo y dice “esto no va a quedar así” y el que se lo ha dado le responde “no, se hincha”, la mala evolución de los fondos de inversión y de pensiones de renta fija no acaba aquí: irá a peor.

En cambio si la inflación que viene es de la “buena” puede ser un escenario positivo para la renta variable. Aunque no para toda la renta variable. 

Veamos primero porqué pueden subir las bolsas, aunque no todas, en un entorno de inflación “sana”. 

“Si la inflación va acompañada de crecimiento estamos hablando de un entorno en el que las empresas aumentan sus ingresos y además incrementar sus márgenes”

En primer lugar, porque normalmente cuando hay inflación es porque hay crecimiento. Ocasionalmente hay inflación con estancamiento y entonces hablamos de “estaninflación”. Pero si la inflación va acompañada de crecimiento estamos hablando de un entorno en el que las empresas aumentan sus ingresos y además pueden incrementar sus márgenes, subiendo ocasionalmente y de forma moderada los precios de sus productos o servicios. Mientras sus costes de producción - y muy particularmente el de la mano de obra - no se disparen, cuando suben sus precios lo que hacen es mejorar sus resultados. Y desde que repunta la inflación hasta que empiezan las demandas salariales pasa cierto tiempo, porque una condición previa para que se produzca un crecimiento sostenido y significativo de los salarios es que disminuya el paro.

Lo anterior es de aplicación a muchos sectores, incluido, y de forma muy importante, la banca, pues durante cierto tiempo sigue captando dinero a coste cero o muy bajo coste, pero lo coloca con un margen cada vez mayor en bonos o préstamos de medio y largo plazo.

Por lo tanto no se lamenten y utilicen la inflación a su favor. Como hacen los especialistas en artes marciales cuando utilizan la fuerza del contrario para vencerle. Si vamos a una inflación mayor pero relativamente moderada, las opciones de inversión rentable son muchas. En realidad lo que hay que evitar son las opciones que se pueden quedar atrás, o al menos reducir su peso en cartera. Solo hay que tener muy claro quienes son los beneficiarios, quienes los perjudicados y por supuesto a qué tipo de inflación nos enfrentamos. 

“Solo hay que tener muy claro quienes son los beneficiarios, quienes los perjudicados y por supuesto a qué tipo de inflación nos enfrentamos.”

Aun así, si la inflación que viene fuera de la “mala” lo que ocurriría es que se reducirían las opciones rentables de inversión, pero en ningún caso desaparecerían. Es más las opciones rentables lo serían mucho, porque a los activos, sectores e incluso países a los que les beneficia la alta inflación les beneficia mucho.

El único problema que presenta la inflación es detectarla, medir adecuadamente cuál va a ser su nivel y acertar con los activos sectores y países que se van a beneficiar de su repunte, en función de cual sea el nivel de ese repunte. Y por supuesto “hacerse mirar” la composición de la parte de renta fija de la cartera, porque hablamos mucho de renta variable, pero los españoles son mayoritariamente inversores de renta fija y van a tener que buscar alternativas (que, por cierto, “haberlas, haylas”, hablaremos de ellas en otro artículo).


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Publico todas las semanas mi visión sobre los mercados y los cambios que realizo en mi cartera. Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog.

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